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Para escapar de la rutina

El primer MINI con tracción total y las emisiones de CO2 más bajas de su clase se ha convertido en una gran opción para disfrutar del placer de conducir en todo tipo de terrenos.

El Espectador
15 de febrero de 2013 - 09:38 p. m.
Para escapar de la rutina

Hace poco más de dos años llegó al país un nuevo modelo Mini que por primera vez combinaba la extraordinaria sensación de un kart con un concepto crossover: el Countryman. Un vehículo que a primera vista sorprende por su tamaño, el MINI se hizo grande, mucho más amplio, confortable y familiar.

Fabricado en la planta de BMW Group en Oxford, Inglaterra, este carro de cuatro puertas se destaca por su diseño interior. Cada detalle sorprende a quien lo conduce y a sus pasajeros. La barra de cambios, por ejemplo, se asemeja a la palanca de un avión, al igual que los botones y pestañas del tablero, que dan la sensación de tener a disposición los instrumentos de una aeronave. El raíl central ininterrumpido, que parece formar el rostro del ratón más famoso del mundo, es otra de sus características más llamativas, junto con los terminados donde nada falta ni sobra.

Esta nueva versión de MINI es más amplia que el hatchback de tres puertas, pues su largo aumentó de 3.723 mm a 4.110 y su ancho de 1.683 a 1.769, permitiendo que viajen hasta cinco personas cómodamente. El baúl cuenta con 1.170 litros de capacidad, mientras que el del hatchback tenía a penas 680.

Aunque la primera sensación al ponerse frente al volante es que el protagonismo se lo lleva el diseño, bastan un par de cuadras para sentir las prestaciones del vehículo y un viaje a terrenos difíciles para comprobar su versatilidad. No es sólo un carro de ciudad, a pesar de que su altura (1.561 mm) no le permite aprovechar las ventajas de un 4x4 en rutas irregulares. Sin embargo, la doble tracción lo hace muy estable en carretera.

La seguridad juega un papel importante en este MINI: viene con control automático de estabilidad y tracción (ASCT) que evita que las ruedas delanteras propulsadas patinen, garantizando así un comportamiento óptimo al acelerar y una tracción segura; cuatro frenos de disco con sistema anti-bloqueo (ABS) de serie; control de frenado en curvas (CBC), que permite reaccionar ante cualquier situación; control dinámico de estabilidad (DSC), que incluye sistema de asistencia para arrancar en cuestas; neumáticos antipinchazo con tecnología Runflat, gracias a los cuales se puede andar hasta 80 km aunque haya una pérdida total de presión; airbags laterales y de cabeza, y carrocería ultrarrígida.

Viene en tres motorizaciones (ver recuadro) y se consigue, según el RUNT, desde $79,9 millones. El consumo de combustible es razonable, a pesar de que la tracción en las cuatro ruedas demanda un poco más de gasto, así que es perfecto para trayectos largos.

Más que un automóvil, MINI es un estilo de vida que conjuga la tradición, el diseño y ciertos detalles vintage con la evolución y la tecnología que le ha aportado el gigante alemán, BMW. Es un inglés vestido de escocés, con sabor a Alemania.

Por El Espectador

 

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