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¿Para qué sirve la palanca que está atrás del volante que pocos usan y cómo utilizarla bien?

No son obligatorias ni indispensables para todos los conductores, pero quien decide usarlas con intención descubre algo más que un simple accesorio.

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29 de marzo de 2026 - 01:00 a. m.
Aunque hoy son comunes en distintos modelos, estas palancas nacieron en el mundo de la competición.
Aunque hoy son comunes en distintos modelos, estas palancas nacieron en el mundo de la competición.
Foto: Kia
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Hay elementos en el carro que todo el mundo ha visto, pero no todos aprovechan. Justo detrás del volante están las palancas de cambio o también conocidas como levas de cambios, un recurso cada vez más común en vehículos automáticos que muchos conductores reconocen, aunque pocos utilizan con criterio.

No es que pasen desapercibidas. Están ahí, al alcance de los dedos. El asunto es que suelen asociarse solo con manejo deportivo o, simplemente, se dejan de lado porque la caja automática hace todo por sí sola. Ahí es donde se termina desaprovechando una herramienta que puede aportar control, seguridad y mejor respuesta en la conducción.

Aunque hoy son comunes en distintos modelos, estas palancas nacieron en el mundo de la competición. Los autos de carreras necesitaban cambios rápidos, precisos y sin distracciones. Así surgió este sistema, que conecta las palancas con la transmisión mediante mecanismos electrónicos o mecánicos, permitiendo cambios casi inmediatos.

¿Qué hacen realmente esas palancas?

Su función permite subir o bajar marchas sin soltar el timón, lo que evita llevar la mano a la caja de cambios. Cada una tiene una función específica. La palanca derecha, identificada con el símbolo “+”, se utiliza para subir marchas, mientras que la izquierda, con el “-”, sirve para reducirlas.

Así, el conductor puede intervenir directamente en la respuesta del vehículo mientras conduce.

Ventajas que sí se sienten en la vía

Más allá de lo llamativo, estas palancas tienen beneficios claros cuando se utilizan bien:

- Permiten anticiparse a la carretera: La clave está en hacer los cambios antes de la maniobra, no cuando ya se está encima. Así el vehículo responde mejor a lo que viene adelante.

- Apoyo en descensos: Al reducir marchas de forma progresiva se activa el freno motor, lo que permite retener el carro sin depender tanto del pedal de freno y evitar sobrecalentamientos.

- Respuesta en subidas exigentes: Bajar una o dos marchas cuando el carro pierde fuerza mantiene el motor en el rango adecuado de revoluciones y asegura potencia en pendientes.

- Más control en condiciones difíciles: En lluvia o superficies resbaladizas, usar las palancas con suavidad ayuda a dosificar la aceleración y evita reacciones bruscas.

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Usarlas o no, esa es la decisión

No son obligatorias ni indispensables para todos los conductores, pero quien aprende a utilizarlas descubre una herramienta útil, especialmente en terrenos exigentes o cuando se busca una conducción más dinámica y personalizada.

Al final, no se trata de complicar la conducción, sino de tener una opción adicional. Una que, bien utilizada, puede hacer el manejo más preciso, más seguro y, por qué no, también más entretenido.

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