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Para un terreno exigente

El carro ideal para la topografía colombiana no es sólo uno. Por esto, las diferentes marcas en el país se han ocupado de crear una oferta diversa, acorde con cada espacio donde el auto vaya a ser usado.

El Espectador
15 de octubre de 2010 - 09:55 p. m.

De calles planas y rectas a otras con pendientes pronunciadas y curvas. De ciudades sobre el nivel del mar a otras ubicadas a mayor altura. En Colombia, la naturaleza hizo del sistema de carreteras un caso particular, que merece un poco de cuidado a la hora de escoger un vehículo, pues en ciertas circunstancias su inversión podría resultar poco provechosa.

Teniendo en cuenta esa geografía diversa que es posible encontrar en recorridos de pocos minutos, el departamento de ingeniería en la CCA-Mazda considera que un auto debe tener relaciones de transmisión para terrenos montañosos y disponer de motores más potentes. “Asimismo, los importantes cambios de altitud que existen en nuestras carreteras, que van desde poblaciones al nivel del mar hasta los 3.000 metros, requieren de un ajuste adecuado en el sistema de combustión y de emisiones”.

Los ingenieros de Mazda explican que debido a esta situación los vehículos deben tener especificaciones de gran resistencia, tales como sistemas de refrigeración de buen rendimiento, llantas de óptima especificación, suspensión resistente para soportar de mejor manera el lamentable estado de muchas vías colombianas, potencia y transmisión adecuadas para zonas montañosas y frenos confiables.

Otras especificaciones que son deseables en el país corresponden a la condición 4x4, ideal cuando no se quiere tener limitaciones en diferentes terrenos. Así, frenos con sistema ABS y distribución electrónica de frenado son características fundamentales que contribuyen notoriamente a la conducción segura en los típicos descensos colombianos, control de tracción, control de estabilidad y dirección asistida.

El ingeniero Ricardo Bernal, de GM Región Andina, dice que dado que Colombia tiene ciudades a nivel del mar y en alturas como Bogotá se requiere realizar ajustes a la calibración del computador que gobierna la inyección electrónica del vehículo (por lo general cubren rangos de alturas desde 0 hasta 1.000 msnm), y seleccionar un conjunto de relaciones de caja y diferencial que ayuden a superar las pendientes más exigentes. Adicionalmente, el experto menciona que se necesitan radiadores de mayor capacidad para soportar las rigurosas condiciones de operación (ejemplo: ascensos en vías estrechas, siguiendo a buses de motor posterior que liberan aire caliente sobre el vehículo y disminuyen su capacidad de enfriamiento).

Para expertos de la marca Toyota, en el país se demandan carros de uso urbano con tracción en dos ruedas, y en el caso de los todoterrenos con tracción permanente en las cuatro llantas, además de complementos electrónicos para fortalecer la seguridad y el desempeño. (Si se decide por un auto de esta automotriz, pregunte por las siguientes características: Torsen, Trc, Vsc, Hac, Dac, Kdss).

La configuración de un automóvil, según un ingeniero de GM, para uso en ciudad o carretera es la misma: “Simplemente se requiere establecer su tamaño de motor, caja y frenos para satisfacer las necesidades de nuestra topografía, calidad del combustible y requerimientos de desempeño por parte del cliente”. De esta forma, si el vehículo es para operar en el campo o por fuera de carretera, es necesario un mayor espacio libre sobre el suelo, reforzar suspensión e incorporar elementos de protección bajo el carro.

Muchos modelos de uso mundial pueden presentar características particulares, dependiendo de la topografía de cada país. Por eso, los expertos de Toyota explican que las cajas de velocidad, frenos, suspensiones, diferenciales, así como ECU (Engine Control Unit), unidad que controla varios aspectos de la operación del motor, pueden ser modificados según la conveniencia.

Para evitar equivocarse en la selección del vehículo adecuado y deseado, es conveniente iniciar con una revisión general de la ficha técnica del carro, con el fin de saber cuáles son sus principales características y así descubrir si es lo que espera. A esto se le suma la importancia de escuchar la recomendación del asesor de ventas, quien con base en lo requerido lo puede orientar hacia una mejor inversión.

Entonces, cuando un conductor perciba que su vehículo no está teniendo el desempeño deseado (aceleración y capacidad de arranque en pendiente), tiene que reemplazar componentes con mucha frecuencia (pastillas de frenos, embrague, amortiguadores, etc.) o simplemente cuando se presentan problemas en su operación (recalentamiento del motor), ha escogido el auto incorrecto para la geografía colombiana.

De allí que poner en una misma balanza ‘necesidad y gusto’ ayudará en la elección del mejor carro, que no siempre es el más barato ni el mismo que le sirve a un amigo.

Por El Espectador

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