Comprar un carro usado puede representar una excelente oportunidad de ahorro, pero también implica riesgos que muchas veces se pasan por alto. Uno de los más frecuentes es la alteración del kilometraje, una práctica que sigue afectando a miles de compradores y que puede convertir una aparente ganga en un problema mecánico y financiero.
El kilometraje es uno de los factores que más influye en el valor de un carro, a menor recorrido, mayor suele ser su precio en el mercado. Precisamente por eso, algunas personas recurren a modificar el odómetro para hacer que un vehículo parezca menos usado de lo que realmente está.
Según la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), cerca del 30 % de los vehículos usados que circulan en el mercado colombiano presentan algún tipo de inconsistencia en su historial, siendo la manipulación del kilometraje una de las más frecuentes.
De acuerdo con Maxiautos, empresa especializada en compra, venta y financiación de vehículos usados, la principal razón para alterar el kilometraje es obtener un mayor beneficio económico. Para los expertos, un vehículo con menos kilómetros registrados tiene un valor comercial considerablemente más alto. Incluso señalan que dos carros idénticos, del mismo modelo y año, pueden presentar diferencias de precio de hasta un 25 % únicamente por el kilometraje reportado.
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Señales que pueden encender las alarmas
Desde Maxiautos señalan que uno de los primeros aspectos que se deben revisar es el desgaste de los elementos que tienen contacto constante con el conductor. Por ejemplo, si un vehículo reporta alrededor de 50.000 kilómetros, pero presenta un deterioro evidente en los pedales, el timón, la palanca de cambios, los botones de uso frecuente o el asiento del conductor, es posible que el recorrido real sea superior al registrado en el odómetro.
En condiciones normales, un carro con bajo kilometraje debería conservar estas superficies en buen estado.
Las llantas también pueden revelar información valiosa. Según Maxiautos, la vida útil de las llantas originales suele ubicarse entre los 40.000 y 60.000 kilómetros, dependiendo de factores como la calidad del neumático y las condiciones de uso. Por eso, si un carro que supuestamente tiene 30.000 kilómetros ya utiliza un segundo juego de llantas, vale la pena profundizar la revisión y solicitar explicaciones al vendedor.
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¿Cómo verificar si el kilometraje es correcto?
Una de las primeras recomendaciones de Maxiautos es solicitar los registros de mantenimiento. Cada visita a un taller autorizado queda acompañada del kilometraje registrado en ese momento, por lo que estos documentos pueden convertirse en una valiosa fuente de información. Por ejemplo, si un servicio realizado hace un año registraba 120.000 kilómetros y hoy el odómetro muestra 80.000, ahí existe un riesgo.
Otra alternativa es hacer un diagnóstico computarizado. Los vehículos modernos almacenan información en diferentes módulos electrónicos y no únicamente en el tablero. A través de un escáner OBD-II profesional se puede acceder a sistemas como la unidad de control del motor (ECU), los frenos ABS, los airbags o la transmisión, donde también quedan registros relacionados con el uso del vehículo.
También es recomendable consultar los antecedentes del vehículo a través de entidades como el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) y las verificaciones realizadas por la SIJIN. Aunque estas plataformas no siempre incluyen el kilometraje exacto, sí pueden ayudar a identificar inconsistencias en la historia del automotor.
Adicionalmente, existen empresas especializadas en la verificación de vehículos usados. Servicios como CarCheck, Automás o AutoFact permiten acceder a información relacionada con el kilometraje, el historial de siniestros, reportes de hurto, la existencia de prendas o embargos y los antecedentes de revisiones tecnomecánicas.