Mientras en las calles cada vez es más común ver un carro enchufado en lugar de uno tanqueando gasolina, las cifras confirman que la transición ya está en marcha. En 2025, los vehículos electrificados alcanzaron el 34,5 % de participación en las ventas de nuevos en Colombia. Según el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), se matricularon 19.724 eléctricos entre enero y diciembre.
A nivel mundial, las ventas de eléctricos crecieron 20 % en 2025 y llegaron a 20,7 millones de unidades. El reporte Seguro de automóviles para vehículos eléctricos de la reaseguradora Swiss Re estima que en 2030 más del 40 % de los autos vendidos en el mundo podrían ser eléctricos. China lidera la transición con casi la mitad de sus ventas en esta tecnología, mientras Europa se mantiene alrededor del 20 %, pese al freno en subsidios.
Ahora bien, cuando el entusiasmo baja del concesionario al taller, aparece la pregunta importante: ¿qué pasa con el seguro? La experiencia en mercados como Alemania y el Reino Unido muestra que reparar un eléctrico puede ser entre 25 % y 35 % más costoso y tomar más tiempo. Aunque registran menos daños en algunos casos, cuando hay siniestro la factura suele ser más alta.
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Cuando la tecnología pesa en la póliza
Si hay un componente que cambia por completo la conversación en el seguro de un eléctrico, es la batería. El informe de Swiss Re advierte que este componente, ubicado generalmente en el chasis puede verse comprometida en una colisión y su valor representa entre el 20 % y el 50 % del costo total del vehículo, incluso más en algunos modelos.
Además, señala que no siempre es viable una reparación parcial y que, si la evaluación no es precisa, pueden ordenarse reemplazos completos que elevan innecesariamente la factura. A esto se suma que el mercado todavía está afinando experiencia técnica en este tipo de reclamaciones, lo que termina impactando tiempos y costos.
Por otro lado, el informe pone sobre la mesa el tema de los incendios. Aunque la probabilidad de que un vehículo eléctrico se incendie es menor que la de uno de combustión (si se mide por distancia recorrida), cuando ocurre el evento puede requerir más tiempo y más recursos para su control. A esto se suman los incidentes durante la carga, especialmente en espacios cerrados, que abren un frente relevante en materia de responsabilidad por posibles daños a terceros.
Pese al crecimiento acelerado en ventas, la reaseguradora señala que los vehículos eléctricos aún representan una porción relativamente pequeña dentro de muchas carteras de seguro. Eso significa que todavía no hay suficiente masa crítica para conclusiones definitivas.
Sin embargo, las señales iniciales en algunos mercados indican que el perfil de riesgo es distinto y que exige ajustes técnicos en suscripción, tarificación y gestión de siniestros.