El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

¿Qué significa la letra “L” en la palanca de cambios de un carro automático y cuándo usarla?

Aunque la mayoría de los conductores se mueve sin problema entre la “D”, la “R” o la “P”, hay otras como la “L”, una opción que muchos ven, pero pocos usan con claridad.

Redacción Autos

25 de marzo de 2026 - 07:00 p. m.
En buena parte de los carros automáticos modernos aparece una posición adicional después de la “D”, marcada con la letra “L”.
Foto: JD Power
PUBLICIDAD

En los vehículos con transmisión automática, cada posición de la palanca de cambios cumple una función específica que influye directamente en el desempeño, la seguridad y el control del carro en diferentes condiciones de conducción.

Aunque la mayoría de los conductores se mueve sin problema entre la “D”, la “R” o la “P”, hay otras letras que pasan más desapercibidas. Una de ellas es la “L”, una posición que muchos ven, pero pocos usan con claridad.

Esa “L” que casi nadie usa, pero sí tiene trabajo

En buena parte de los carros automáticos modernos aparece una posición adicional después de la “D”, marcada con la letra “L”. Esta letra proviene de Low y hace referencia a una marcha baja, pensada para situaciones donde el vehículo necesita más fuerza que velocidad.

Al llevar la palanca a “L”, el carro sigue avanzando como en “D”, pero la caja se limita a trabajar en marchas cortas. En transmisiones antiguas de cuatro velocidades, esto significaba quedarse únicamente en primera. En cajas más actuales, puede incluir primera y segunda, e incluso tercera en transmisiones con más relaciones.

Read more!

En pocas palabras, se sacrifica velocidad para ganar control y fuerza.

En condiciones como barro o superficies resbalosas, mantener marchas bajas ayuda a mejorar la tracción y evita cambios bruscos que puedan hacer perder el control.
Foto: Cortesía Continental

Le puede interesar: Los cinco errores más comunes al aprender a manejar y cómo prevenirlos

Cuando la “L” sí hace la diferencia

Aunque muchos conductores no salen de la “D”, hay momentos donde usar la “L” no solo es útil, sino recomendable.

- Carga pesada sin esfuerzo innecesario: Al remolcar una carga exigente, la “L” ayuda a evitar que la caja esté cambiando constantemente. Mantiene el motor en un rango donde entrega mejor torque y reduce el desgaste de la transmisión.

- Subidas que exigen más que solo acelerar: Esta posición permite mantener la fuerza necesaria para subir sin que el carro pierda impulso buscando marchas largas.

- Bajadas con mayor control: Aquí es donde muchos se sorprenden. Usar la “L” en descensos ayuda a aprovechar el freno de motor, lo que reduce la necesidad de pisar el freno constantemente. Esto no solo mejora el control, también evita el sobrecalentamiento del sistema de frenos.

No ad for you

- Movimientos lentos y precisos: En parqueos, tráfico pesado o maniobras donde se necesita avanzar con cuidado, la “L” facilita un control más fino del vehículo sin depender tanto del freno.

- Terrenos complicados: En condiciones como barro o superficies resbalosas, mantener marchas bajas ayuda a mejorar la tracción y evita cambios bruscos que puedan hacer perder el control.

No es para todo el tiempo

Ahora bien, no se trata de usar la “L” como si fuera la “D”. Mantener el carro en marchas bajas hace que el motor trabaje a más revoluciones, lo que impacta el consumo de combustible y acelera el desgaste mecánico.

Por eso, una vez se supera la situación que exige ese esfuerzo adicional, lo más recomendable es volver a la conducción normal. La “L” es una aliada puntual, no una compañera permanente.

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.