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Para muchos moteros, la primera quemadura con el tubo de escape casi que hace parte del “estreno”. Sin embargo, más allá de verlo como algo normal, lo cierto es que se trata de una lesión que puede evitarse si se adoptan hábitos sencillos desde el primer día.
¿Cómo evitar quemaduras con el tubo de escape de la moto?
Este incidente puede provocar incluso quemaduras de segundo grado. Por eso, expertos de Mapfre, grupo asegurador, recomiendan tener en cuenta las siguientes precauciones cada vez que se utilice la moto:
- Parquear con estrategia: siempre que sea posible, deje el lado del escape hacia un muro o una zona donde nadie tenga contacto directo con él.
- No confiarse después de apagarla: el escape sigue caliente varios minutos tras apagar el motor, así que la precaución debe mantenerse hasta que se enfríe por completo.
- Usar pantalón largo: además de ser parte del equipo básico, puede reducir significativamente el riesgo de quemaduras.
- Cuidar a los niños: mantenerlos a una distancia prudente de la moto, incluso cuando esté detenida.
- Advertir al acompañante: informar siempre sobre el riesgo del escape y recomendar el uso de pantalón largo, especialmente si se trata de un niño o adolescente.
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La atención adecuada ante una quemadura con el tubo de escape
Si se ha sufrido un accidente de este tipo, es necesario contar con la ayuda de un profesional lo antes posible para que se establezca el alcance de la lesión y se determine el tratamiento más adecuado en cada caso. Los especialistas de Mapfre recomiendan para el cuidado y cura de quemaduras por el tubo de escape de una moto lo siguiente:
- Reacción inmediata: en caso de entrar en contacto con el tubo de escape, es fundamental apartarse de inmediato. Aunque parezca evidente, en el caso de los niños puede no ser tan sencillo, por lo que los adultos deben actuar con rapidez para evitar que la lesión se agrave.
- Aplicar agua tibia: la primera medida ante cualquier quemadura es aplicar abundante agua a temperatura ambiente sobre la zona afectada durante al menos 10 minutos. Esto ayuda a disminuir la temperatura de la piel y limitar el daño.
No se recomienda utilizar otros productos. Lo indicado es usar exclusivamente agua y, mientras se enfría la zona, retirar con suavidad cualquier residuo o resto de suciedad que pudiera haberse adherido, sin frotar la piel.
- Nada de pomadas: los especialistas aconsejan evitar pomadas, cremas o remedios caseros si se desconoce el efecto que pueden producir. Ante este tipo de lesiones, lo más prudente es acudir a un servicio de urgencias para recibir valoración profesional.
- Acudir al hospital: no importa el tamaño o la apariencia de la quemadura. Nunca debe subestimarse, aunque parezca leve. Siempre es recomendable que sea evaluada por un profesional de la salud para evitar complicaciones derivadas de un manejo inadecuado.
Un signo que puede indicar mayor gravedad es la ausencia de dolor, aunque comúnmente se piense lo contrario. Si, además, días después persiste el adormecimiento o la alteración en la sensibilidad, es necesario acudir nuevamente a revisión médica. Aunque sentir dolor suele asociarse con lesiones menos profundas, en todos los casos se aconseja valoración médica.
- Uso de cremas hidratantes: hasta llegar al hospital o mientras se recibe atención profesional, solo en casos leves y sin signos de gravedad podría aplicarse una crema hidratante suave para aliviar la molestia. Sin embargo, cualquier tratamiento definitivo debe quedar en manos del personal médico.
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