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Tomar la decisión de terminar una relación nunca es algo sencillo; encontrar la forma, menos. Sabemos que al menos uno de los dos saldrá lastimado, que será inevitable y que, ante todo, debe primar la honestidad.
Qué importantes son las formas: es a través de ellas que demostramos el respeto por el otro y lo que verdaderamente significó (o aún significa) en nuestras vidas. “Prácticas” como el ghosting, el gaslighting o cualquier otra que pueda afectar la estabilidad emocional no son simples dinámicas modernas o errores. Subestimamos las secuelas que deja un corazón roto.
Por eso, hoy hablaremos del caspering que, según la Revista Forbes, “se refiere a una interrupción gradual de la comunicación con un posible interés romántico, en lugar de una desaparición abrupta, para minimizar el daño emocional”. Podríamos decir que es una versión “amable” de una despedida progresiva, comunicada, en la que se explicita que no se desea continuar.
¿Y no es lo mismo que el ghosting?
La diferencia es sencilla y muy importante. Sobre todo por el grado de responsabilidad afectiva ejercida en cada uno. Que, por cierto, si quiere conocer un poco más acerca de este “fenómeno” -incluso sin el tono amoroso-, lo invitamos a leer: Estas son las 5 etapas del ghosting ¡Aprenda a identificarlas!
Continuemos.
En el ghosting las personas huyen sin explicación alguna. Siempre queda la espinita: “¿qué hice mal?“, “¿por qué no quiere hablarme?“, “¿habré sido un problema?“. Como no hay lugar para aclarar dudas, sí que queda uno para las suposiciones y los pensamientos intrusivos. La persona ghosteada puede, incluso, desarrollar síntomas intensivos de ansiedad.
Por otra parte, aunque no evite el dolor que genera la ruptura, en el caspering hay comunicación en lugar de un silencio abrupto. Existe claridad y coherencia, por lo que la ambigüedad queda fuera de la ecuación. Porque, como no hay preguntas abiertas que el otro intenta responder en soledad o sintiéndose culpable, parece ser un poco más digerible.
Y bueno, si hay algo que tienen en común, quizá, es el origen de sus nombres. Ambos hacen alusión a las almas errantes: el ghosting, (cuya raíz es la palabra en inglés ghost, que significa fantasma), según Psicología y mente, se utiliza “haciendo referencia a cómo una persona desaparece repentinamente como su nunca hubiera estado presente”.
En cambio, el término caspering, está inspirado -como afirma la Revista Forbes- en Casper, el fantasma amigable de la famosa serie animada de finales de los 90.
Porque, como lo indica la revista GQ de México, “no querer algo con una persona no es justificación para tener una mala actitud o malos tratos”. En ese mismo artículo, su autora, Paloma González, recalca que el caspering busca, principalmente, mantener la dignidad y el respeto de las dos personas, incluso si muchos de los planes en pareja (a corto o largo plazo) llegan a su fin.
Pero cuidado: la amabilidad no debe ser sinónimo de permisividad. Cuando una relación termina, está bien querer cortar los lazos de a poco, pero poner límites claros y sanos evita las confusiones. Mitigar el dolor no implica darle largas a un vínculo que, tal vez, ya llegó a su fecha de caducidad.
¿Cree usted que hay formas menos dolorosas de terminar una relación? Lo leemos en los comentarios.
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