
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Estar soltero no tiene que ser un sufrimiento ni una condena. De hecho, puede ser un momento de plenitud con uno mismo, una etapa para recuperar tiempo, revisar prioridades y construir una vida que no dependa de la validación de una pareja. El problema es que no siempre se vive así.
En una cultura que sigue poniendo la relación amorosa como medida del éxito personal, muchas personas terminan sintiendo que su soltería no es una experiencia válida en sí misma.
Hay personas que disfrutan su espacio, avanzan en sus proyectos y se sienten tranquilas con su momento vital, pero al mismo tiempo reciben preguntas, comparaciones y mensajes que las empujan a creer que van tarde o que algo les falta.
La presión de estar en pareja
La psicóloga Diana Ducuara, de la Universidad INCCA de Colombia, en conversación con El Espectador, señala que buena parte del malestar que algunas personas sienten frente a la soltería no nace de una carencia afectiva, sino del peso que siguen teniendo las expectativas del entorno, la comparación con otros y ciertos modelos de vida en pareja.
“A algunas personas les cuesta sentirse bien estando solas, pero eso suele estar más relacionado con las expectativas sociales. Aunque en lo personal puedan sentirse cómodas con su momento de vida y tener sus necesidades cubiertas, la presión empieza a aparecer cuando surgen preguntas sobre por qué no tienen pareja o cuando ven que otras personas de su edad o de su entorno sí la tienen. Esa comparación termina aumentando la expectativa y la sensación de que necesitan estar en una relación”, asegura.
A eso, añade, se suma la sobrecarga de mensajes en redes sociales y otros medios sobre cómo debería verse la vida amorosa, a qué edad tendría que llegar y la idea de que no tener pareja es algo malo.
Le recomendamos: ¿Por qué algunas personas sienten tristeza después del sexo?
Esa mirada coincide con lo señalado por Health Essentials, plataforma de salud de Cleveland Clinic, que advierte que buena parte de la visión negativa sobre la soltería se alimenta de presiones sociales, relatos culturales y versiones idealizadas de la vida en pareja que circulan en medios y redes.
La American Psychological Association (APA) también ha abordado ese estigma. En un episodio de Hablando de Psicología, el psicólogo Geoff MacDonald, profesor de la Universidad de Toronto, sostiene que la soltería sigue cargando prejuicios que influyen en cómo muchas personas leen su propia experiencia.
No toda soltería significa lo mismo
Hablar de la soltería como si fuera una sola experiencia borra demasiados matices. No es lo mismo vivirla por elección que atravesarla después de una ruptura, una decepción amorosa o un duelo. Tampoco se vive igual según la edad, la historia afectiva o el deseo real de tener o no una relación.
La APA recoge precisamente esa complejidad. MacDonald explica que la experiencia de estar soltero cambia según factores como el historial de relaciones, la etapa de la vida, la satisfacción con otros vínculos y el interés que una persona tenga en una relación romántica.
También subraya algo que conviene no perder de vista: aunque algunas investigaciones han encontrado, en promedio, mayores niveles de bienestar en personas con relación, eso no significa que todas las personas en pareja estén bien ni que todas las personas solteras estén mal. La diferencia entre unas y otras no puede reducirse a una fórmula automática.
Soledad elegida y soledad impuesta
Diana Ducuara plantea una diferencia central para entender mejor esta etapa: no toda soledad se vive igual.
“Con respecto a cómo diferenciar entre esa soledad que duele y una soltería que puede vivirse de forma sana e incluso satisfactoria, hay que entrar a diferenciar dos conceptos: la soledad elegida y la soledad impuesta”, menciona.
Cuando esa soledad es elegida, puede convertirse en un espacio seguro y de libertad. “Cuando nosotros elegimos la soledad, entendemos el concepto como un espacio de encuentro, como un espacio de crecimiento, como un espacio para vernos a nosotros mismos, estamos hablando de una soledad elegida que nos va a hacer sentir 100 % cómodos con ese estado de soltería”, dice.
La experiencia cambia cuando la soltería llega después de una ruptura o de una expectativa amorosa frustrada. “Pero cuando es una soledad impuesta, dadas las circunstancias, dadas que de pronto nuestras expectativas amorosas en una relación no se cumplieron, nos abandonaron, nos dejaron, estamos en medio de ese duelo por ruptura, es ahí donde esa soledad empieza a doler”.
Aun así, Ducuara insiste en que incluso una soltería que llegó desde el dolor puede resignificarse. “¿Qué es importante saber? A pesar de que sea una soltería impuesta, podemos redireccionarla y podemos transformarla, volviéndola un concepto de soledad sana y que se pueda disfrutar”.
Ese punto evita dos simplificaciones frecuentes: presentar la soltería como un estado necesariamente triste o venderla como una etapa obligatoriamente feliz. Puede doler, pero también puede transformarse.
Puede leer: El amor según Lady Gaga: entre la intensidad, el deseo y la libertad
Estar soltero no es estar solo
Otra confusión habitual es creer que no tener pareja equivale automáticamente a estar aislado. Sin embargo, tanto la APA como Health Essentials muestran que la experiencia es bastante más amplia.
Health Essentials recuerda que una persona puede estar soltera y, aun así, tener una red afectiva sólida: amistades, familia, trabajo, grupos sociales o comunidad. No tener una relación sentimental no significa una ausencia de vínculos.
MacDonald, desde la APA, plantea algo parecido: muchas personas que viven bien la soltería también suelen tener buenas relaciones con amigos y familiares, y esa capacidad para construir cercanía no se limita al plano romántico.
Eso obliga a mover la pregunta. Más que mirar solo si alguien tiene pareja o no, vale la pena mirar cómo está esa persona con su vida, con sus vínculos y consigo misma.
Volver al centro
Cuando se le pregunta qué hábitos o cambios de mirada pueden ayudar a una persona a disfrutar su soltería sin sentir que está “atrasada”, Diana Ducuara lleva la respuesta al terreno del reencuentro personal.
“Lo más importante es empezar a tener ejercicios y tiempos consigo mismo. Empezar a hacer como esa lista de expectativas, esa lista de prioridades y cosas que tienen que ver con mi crecimiento personal, con esa autodefinición que quiero tener de mí mismo", señala.
Su propuesta pasa por recuperar proyectos, sueños, metas y rutinas que en algunos momentos pudieron quedar desplazados.
“Entonces, ¿qué hábitos recomendaría? Volver al inicio, retomar esos proyectos, esos sueños, esas metas y esas rutinas que se tenían —o que se necesitan construir— para volver a conectar consigo mismo".
En esa misma línea, Health Essentials sugiere fortalecer la autoestima, practicar el autocuidado, retomar intereses propios y no depender exclusivamente de una pareja para sentir conexión o bienestar.
En la práctica, ese proceso puede traducirse en varios movimientos concretos:
- revisar si el malestar nace de un deseo propio o de una presión externa;
- retomar proyectos, metas y rutinas personales;
- fortalecer amistades, familia y otras redes de apoyo;
- poner en duda la idea de que la pareja define el valor personal;
- mirar con distancia las versiones idealizadas de la vida en pareja que circulan en redes sociales.
Lo más leído: ¿Desaparecen los recuerdos de la infancia? Estoy viejoso, el libro para quienes pasan los 30
Una preparación que también sirve hacia adelante
Para Ducuara, este proceso también ayuda a dejar de medir la vida en términos de rapidez o atraso y a construir una versión más sólida de uno mismo antes de una relación futura.
“También, a partir de todo eso, de construir ese nuevo comienzo, se empieza a dar una nueva autodefinición de lo que en realidad queremos y necesitamos ser en este momento de la vida. No se trata de pensar si voy rápido o si voy lento, sino de entender que, cuando llegue la persona con la que realmente quiero estar, será en el momento en que voy a estar emocionalmente preparado, porque he venido haciendo este proceso. Y, aun estando en pareja, no voy a volver a desenfocarme de lo realmente importante: el cuidado de todos mis autos, el autorrespeto, la autoestima, la autoseguridad y otros aspectos”.
La idea de fondo es clara: sentirse bien estando soltero no significa cerrarse al amor, sino no poner toda la vida en pausa mientras llega alguien.
Una vida que no gira solo alrededor de encontrar pareja
Uno de los puntos más interesantes que recoge la APA es que, para muchas personas solteras, el centro de la vida no pasa necesariamente por las citas o por conseguir una relación. MacDonald señala que aspectos como la salud, la familia y el trabajo pueden tener un peso mayor en su bienestar cotidiano.
Ese dato ayuda a correr la conversación del lugar más obvio. Estar bien con la soltería no consiste en repetir que no se necesita a nadie, sino en dejar de vivir como si todo lo importante estuviera aplazado hasta que aparezca una pareja.
La soltería no tiene por qué verse como una falla, una pausa o una situación provisional que solo se tolera mientras cambia el estado civil. Puede ser una etapa de más conciencia sobre lo que se quiere, de reconstrucción después de una pérdida, de mayor conexión con otros vínculos o, simplemente, de bienestar con una vida que no necesita justificarse.
Sentirse bien estando soltero no pasa por negar el deseo de amar ni por fingir autosuficiencia. Pasa, más bien, por distinguir entre deseo propio y presión social, resignificar la soledad cuando ha dolido y construir una vida que también tenga sentido por sí misma.
👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre Bienestar y amor? Te invitamos a verlas en El Espectador.
