
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Tal vez recuerde que en notas anteriores hablamos sobre las hormonas del amor, cuáles son y cómo se activan. Pero no: esto no solo ocurre con los besos, sino también con algo que hacemos casi todos los días, como dar un abrazo.
Existen distintas formas de hacerlo, aunque muchas veces no somos conscientes de ello o no podemos describirlos. Nadie nos dice: “quiero un abrazo así” o lo llama por el nombre “técnico”. Abrazar siempre depende de lo que sentimos en el momento, de la cercanía con la otra persona, de la relación que tengamos.
Como es algo que aprendemos sin planear, hoy vamos a hablar de cinco tipos de abrazos que quizá conozca (o quizá no), cómo reconocerlos y qué implica cada uno.
#1: El medio abrazo
Es el que casi siempre damos en tono de colegaje o para saludar y despedirnos rápido. También lo usamos para demostrar apoyo: un “estoy contigo” o “te entiendo”. Solamente se utiliza un brazo para rodear el hombro de la otra persona y es común entre amigos o cuando alguien necesita un poco de fuerza emocional.
#2: Abrazo de frente o con contacto visual
Tiene un claro interés romántico y requiere de mucha confianza con el otro, aunque no necesariamente eso implique un noviazgo; basta con que haya una relación cercana. Se da como un abrazo normal, pero en algún momento hay una ligera separación entre cuerpos y caras para poder mirarse frente a frente.
(Y sí, uno puede imaginar que luego de eso hay un beso, pues es el tipo de abrazo que vemos seguido en las películas románticas).
#3: El abrazo volador o del avión
Este, además de acción, contiene un nivel muy alto de excitación: una persona salta sobre la otra, le enrolla las piernas alrededor del torso, la agarra fuerte del cuello y eso propicia un ambiente apto para los besos desenfrenados. Para este abrazo se necesita confianza, deseo, emoción, mucha seguridad y consentimiento.
#4: El abrazo con palmadita en la espalda
Puede tener varios significados: un gesto más light para demostrar apoyo, un “paño de agua tibia” para marcar distancia emocional con alguien que no genera algún interés (pero con respeto), una muestra sarcástica o irónica, o simplemente otra forma de acompañamiento.
Va desde un abrazo bonito y sencillo hasta uno formal, dependiendo de la situación.
#5: Por supuesto, el abrazo clásico
El que todos conocemos y, probablemente, el primero que aprendimos a dar y recibir. Suele tener lugar en momentos especiales o en el día a día: cuando se vuelve a ver a alguien después de mucho tiempo, cuando hay una despedida, en una reconciliación, en un acto de perdón o en medio de la confesión de un sentimiento.
Es un abrazo que transmite amor porque une y, literalmente, deja los corazones cerca. Cuando se da con efusividad, la sensación es casi la de querer fusionarse con el otro.
Pero claro: esos no son todos. También existen otros abrazos que tienen sus particularidades.
Por ejemplo, el “inesperado” o “muñeco de trapo”. Como su nombre lo indica, una persona se entrega con toda la intención de abrazar, pero la otra no tiene la misma disposición; es un abrazo que no siempre se recibe con la misma energía.
Está el abrazo con caricia en la espalda, que se parece al clásico o al de palmadita, pero añade un contacto más suave y prolongado. Es una forma de acompañar, un gesto delicado de afecto.
También existe el “abrazo por detrás”, que ocurre cuando alguien se acerca por la espalda para hacerlo, o el “abrazo de baile”, que puede ser romántico o simplemente muy emocional, y trae consigo giros y movimientos mientras se abraza al ritmo (o no) de una canción.
Cada uno tiene su lenguaje. Cada abrazo nos dice algo sobre lo que sentimos, sobre lo que demostramos y sobre la relación que tenemos con los demás. Entender cómo abrazamos y cómo nos abrazan puede enseñarnos y recordarnos que, cambiando un poco aquel refrán, un gesto sí “vale más que mil palabras”.
👗👠👒 Entérese de otras noticias sobre Amor en El Espectador.