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¿Cuál es la regla de los tres meses en una relación? ¿Realmente funciona?

12 semanas para comprobar que ese “algo” no va a cobrar sentido por arte de magia.

Redacción Amor

26 de febrero de 2026 - 09:00 p. m.
El primer trimestre de una relación puede ser clave para decidir si vale la pena continuar.
Foto: Pexels - Cottonbro Studios - Pexels
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Al empezar a conocer a otra persona, tendemos de manera natural a mostrar solo nuestra mejor cara. Por eso las primeras citas pueden ser un tanto engañosas: cuidamos todo lo que decimos y hacemos, nos disculpamos por cualquier error mínimo y, muy en el fondo, sabemos que el otro también está intentando impresionarnos. No somos del todo conscientes, pero... ¿quién haría una lista de sus defectos para conquistar? Probablemente nadie.

No obstante, supongamos que la cita es un éxito y vuelven a verse. Esos pequeños detalles irán saliendo a flote de a poco y, mientras eso ocurre, hay que meter todo debajo de la alfombra, incluso si no es intencional.

El asunto es que estar bajo los efectos de la idealización puede ser perjudicial para los corazones; y afortunadamente, esta nueva generación de románticos ha logrado utilizar el internet para popularizar estas experiencias y sus aprendizajes.

¿Ha escuchado acerca de la regla de los tres meses?

Como escribió Daisy Jones en Vogue: “aplicar fórmulas al amor tiene su atractivo. Cuando has pasado por unas cuantas citas desastrosas, te da la impresión de que algo estás haciendo mal”. Es cierto que la complejidad de los sentimientos y la esencia de los humanos puede volver imposible predecir cómo evolucionará una relación, pero la buena noticia es que siempre existe, al menos, una solución.

La regla de los tres meses, según el mismo artículo, pone a prueba la capacidad de cada persona para mostrarse auténtica y comunicar sus expectativas y límites cuando recién entabla un vínculo. La atracción inicial es importante, pero no es suficiente. Debe haber interés, disposición, honestidad, responsabilidad afectiva y, por supuesto, ideas (aunque sean pocas) en común. Si usted apunta al norte y su interés romántico al sur, tal vez el trabajo sea más complicado.

La “magia” está en que, al menos durante esas 12 semanas, comienza a revelarse la verdadera dinámica de una relación. En ese periodo de tiempo cada uno reconoce e interpreta hábitos, formas de pensar, sentido de la responsabilidad, diferencias de carácter, gustos, intereses, historias del pasado, etcétera.

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Este proceso permite evaluar, como si estuviéramos en un test (aunque el amor no debería tener una única unidad de medida), si hay voluntad de ambas partes para comunicarse, comprometerse y adaptarse a la convivencia. Suena bastante optimista, pero sabemos que la vida real no es tan amiga de los calendarios o los límites. Algunas personas necesitan más tiempo para abrirse, mientras que otras dejan clara su falta de interés desde el principio. Es una lotería.

Nuestra lectura recomendada de hoy: ¿Por qué sentimos mariposas en el estómago al estar nerviosos o enamorados?

Tal vez, lo más importante durante esos días, es tratar de evidenciar patrones de comportamiento. Si ya ha tenido parejas antes y no desea revivir ciertas experiencias, además poder trabajarlo en terapia, es importante aprender a leer las señales.

Revise cómo se enfrentan los desacuerdos, si hay capacidad para comprometerse en decisiones tanto individuales como conjuntas y si existe una apertura a proyectarse en un futuro. Claro que nadie está asegurando que va a casarse con su cita, pero si piensa construir algo más sólido, es mejor que tenga algunos indicios al respecto.

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12 semanas. 84 días. Tres meses. Lo suficiente (o no, no es una regla que deba seguirse) para reconocer estas señales y tomar decisiones conscientes que protejan el bienestar emocional y eviten frustraciones más adelante. Sin embargo, todas las historias son diferentes: si se continúa o se replantea la relación, siempre con debe ser por claridad y respeto hacia uno mismo. No lo deje en manos de otros, a menos de que eso incluya alguna ayuda a nivel psicológico.

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Hemos hablado ya de otras reglas, técnicas y conceptos que han surgido gracias a usuarios de TikTok o Instagram, como la leyenda del hilo rojo, la teoría del taxi o las famosas ‘situationships’. Pero lejos de compartir con ustedes fórmulas estrictas para “aprender a amar”, abrimos un espacio para entender aquellas tendencias que, de alguna manera, intentan interpretar las conductas y la comunicación en las relaciones.

Porque “un sistema ‘de talla única’ es automáticamente erróneo. Las relaciones pueden ser como ir palpando en la oscuridad. Tal vez descubras dónde estás y tal vez no. O puede que, como a mí, me lleve un poco más de tiempo llegar a ese punto”, como concluye oportunamente Jones en su artículo.

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Por Redacción Amor

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