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¿Por qué no se comprometió conmigo y sí con la siguiente? Así lo explica la teoría del taxi

Una referencia que nació en la serie Sex and the City plantea que el compromiso depende más del momento que de la persona.

Redacción Amor

03 de febrero de 2026 - 08:21 p. m.
Foto: Pixabay
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No es raro que, después de una relación (generalmente extensa y que no terminó de la forma esperada), la expareja dé el paso que antes evitaba… pero con alguien más. Le ocurrió a Vicky, en la serie de Envidiosa y a Tom en 500 Days of Summer, pero Miranda Hobbes ya lo había explicado en Sex and the city: la aclamada serie de finales de los años 90.

Esta abogada pelirroja, capaz de romper las idealizaciones con soltar una sola frase, compara a los hombres y relaciones amorosas con taxis: no se detienen porque el pasajero sea especial, sino porque la luz está encendida. Es decir: porque “están listos”, porque decidieron que ya eran demasiados kilómetros recorridos.

Ojo: es su teoría.

(En la imagen: Miranda Hobbes, personaje ficticio de la serie estadounidense).

Antes de seguir y para entenderlo un poco mejor, les dejamos el fragmento en cuestión...

“Los hombres son como los taxis: cuando están disponibles, se les enciende la luz. Un día se despiertan y deciden que están listos para sentar cabeza, tener hijos (lo que sea), y encienden la luz. La siguiente mujer que ligan, ¡bum! Con esa se casarán. No es el destino, es pura suerte", asegura.

Según esta idea, el compromiso no depende tanto del amor, de la compatibilidad o incluso de la duración de la relación, sino de un momento interno de cada persona; de las etapas que se viven para llegar a un punto en el que alguien decide que ya no quiere seguir buscando, que está preparado, como dice ella, para “sentar cabeza” o simplemente dejar de vivir en modo vida loca.

En ese momento de lucidez —dice la teoría— la siguiente persona con la que se cruza puede convertirse en “la definitiva”. No, no por destino, sino por oportunidad.

Y bueno: esta explicación resulta tan incómoda como tranquilizadora. Incómoda, porque nos hace cuestionar la creencia de que el amor verdadero basta para sostener una relación, que debemos simplemente entregarnos; tranquilizadora, porque sugiere que no siempre se trata de haber “fallado” o de no haber sido suficiente para el otro.

Desde esa lógica (y aunque Miranda lo explica con los hombres), alguien puede haber amado, cuidado y acompañado durante años sin que eso haya “generado muchos frutos”, simplemente porque la otra persona no había llegado aún a ese punto de disponibilidad emocional (o porque no quería quedarse, pero tampoco le agradaba la idea de la soledad).

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¿Y qué se dice al respecto?

Las revistas Vogue y PureWow presentaron algunos análisis de expertos (psicólogos y profesores) que coincidían en que el tiempo —y lo que cada quien vive en él— pesa e importa tanto como el vínculo por sí solo. En ello pueden influir cosas como la estabilidad económica, la etapa profesional, las expectativas familiares o incluso el desgaste acumulado de “citas y relaciones fallidas”.

Y el fin de esa “preparación” a veces aparece de la nada. Exacto: como el interruptor de la luz en un taxi que está libre de pasajeros.

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Según explican, y en muchos casos, las personas atraviesan lo que describen como un “umbral psicológico”: un punto en el que seguir explorando otras opciones resulta más desgastante que apostarlo todo en la relación que ya existe, independientemente de cuánto tiempo lleven. Por eso el cambio es más rápido y más visible, y produce cosas como un casamiento inesperado o mudarse con otra persona al poco de tiempo de conocerse.

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Pero la teoría del taxi no lo explica todo, pues también pasa por alto que una nueva relación puede ser más compatible, que una ruptura puede provocar reflexión, crecimiento. Que muchos vínculos aparentemente “avanzan”, pero es simple costumbre, o que empezar de cero puede sentirse más sencillo que reparar dinámicas viejas.

Con todo y eso, su longevidad cultural nos dice mucho. Como en otras ocasiones, pone sobre la mesa una verdad incómoda sobre el amor: que no siempre se trata de encontrar a alguien mejor, sino de para, de no seguir buscándolo.

¿Reconoce la escena de Sex and the city? ¿Había escuchado alguna vez sobre esta teoría? Lo leemos en los comentarios.

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Por Redacción Amor

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