Cada 23 de abril, en Cataluña, las calles, avenidas y plazas se llenan de libros, rosas y banderas para celebrar Sant Jordi, una jornada dedicada a la cultura y al amor.
Así lo explica el Ayuntamiento de Barcelona, que presenta la fecha como una fiesta en la que el libro y la rosa se convirtieron en sus símbolos centrales.
La costumbre de regalar ambos no nació de un solo hecho. Esta tradición reúne una leyenda medieval, una antigua feria de rosas y el nacimiento del Día del Libro.
La rosa y la leyenda de Sant Jordi
Según la leyenda, en Montblanc un dragón aterrorizaba a la población y exigía sacrificios humanos, hasta que le llegó el turno a la hija del rey. Entonces apareció el caballero Jordi, enfrentó a la bestia y la mató.
La tradición añade que de la sangre del dragón nació un rosal de flores rojas. Esa imagen terminó convertida en uno de los símbolos más reconocibles de la fecha: la rosa que se regala cada 23 de abril.
Pero ese gesto no se explica solo por la leyenda. El Ayuntamiento de Barcelona también señala que ya en el siglo XV se celebraba en la ciudad una feria de rosas con motivo de Sant Jordi, a la que acudían sobre todo novios, prometidos y matrimonios jóvenes.
Con el tiempo, esa costumbre se afianzó hasta el punto de que en Cataluña el 23 de abril también se asumió como el día de los enamorados. De ahí que muchas personas sigan expresando su afecto regalándose una rosa y, más adelante, también un libro.
Puede leer: Fuente de los enamorados en Roma: la historia de amor escondida junto a la Fontana di Trevi
¿Cómo el libro se sumó a la tradición?
La relación entre Sant Jordi y el libro apareció después. Según Patrimoni de la Generalitat de Catalunya, la primera Jornada del Libro fue impulsada por el editor Vicente Clavel para promover el libro en Cataluña y se celebró el 7 de octubre de 1927. Dos años después, los libreros la trasladaron al 23 de abril y el éxito de esa edición consolidó el cambio de fecha.
A eso se sumó la coincidencia simbólica con la muerte de Miguel de Cervantes (murió el 22 de abril y fue enterrado el día 23), William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, una asociación que reforzó todavía más el peso cultural del día.
La dimensión internacional de la fecha llegó después, cuando la Unesco proclamó el 23 de abril como Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor en 1995.
Una celebración que también quedó marcada en Barcelona
Sant Jordi no solo se vive en los puestos de libros y flores. La iconografía del dragón aparece en varios rincones de Barcelona, entre ellos el Palau de la Generalitat, la Casa Amatller, la Casa Terrades, el Park Güell y la Casa Batlló.
En el caso de la Casa Batlló, el sitio oficial del edificio explica que su fachada puede leerse como una representación simbólica de la leyenda de Sant Jordi, con referencias al dragón, la espada del caballero y el balcón de la princesa.
Por eso, regalar una rosa y un libro el 23 de abril remite a varias historias al mismo tiempo. No es solo una costumbre romántica ni únicamente una celebración cultural: es una tradición en la que se cruzan amor, memoria y espacio público.
Le recomendamos: ¿Puede alegrarse porque su pareja es feliz con alguien más? Así funciona la compersión
👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre Bienestar y amor? Te invitamos a verlas en El Espectador.