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Si alguna vez ha sentido que un color en particular lo hace sentirse más feliz, melancólico o fastidiado, o se ha preguntado por qué justamente ese —y no otro— terminó siendo su favorito, déjenos contarle cómo puede sustentarse esa elección; los gustos que desarrollamos a lo largo de nuestra vida tienen también una base y explicación psicológica.
Los colores están presentes en todo lo que vemos a diario: en la ropa que usamos, en los espacios que habitamos, en los objetos que compramos, en el cielo (o el techo, según el caso) que solemos contemplar durante horas o incluso en los lugares en donde comemos. Y, aunque muchas veces no lo notemos de forma consciente, son los responsables de despertar sensaciones muy específicas.
¿Por qué cree que algunos tonos transmiten tranquilidad o familiaridad, mientras que otros parecen activar energía, entusiasmo o incluso apetito?
La psicología del color ha sido estudiada durante años en campos como el marketing y el comportamiento del consumidor. Comprender qué asociaciones despiertan ciertos tonos puede ayudar a construir productos, campañas o experiencias que conectan emocionalmente con las personas y obtener mejores resultados en los proyectos.
Es toda una maquetación: antes de definir una paleta, se analiza qué se quiere comunicar, qué sensación se busca transmitir y, sobre todo, a qué público se le está hablando. A partir de esas decisiones se diseñan identidades visuales, empaques o espacios que muchas veces terminan siendo recordados no solo por los jingles o los mensajes publicitarios, sino también por sus colores y cómo juegan con los sentimientos y las emociones de quienes los experimentan.
Pero, por supuesto, estas asociaciones no funcionan exactamente igual en todos los contextos culturales o sociales. Lo que en un lugar puede asociarse con la pureza, en otro puede apelar al luto, como en el caso de occidente y Asia, respectivamente.
De acuerdo con Jonathan García-Allen, psicólogo, fundador y director de comunicación de la web Psicología y Mente, distintos colores suelen asociarse con ciertas emociones y significados. Estas son algunas de las interpretaciones más comunes que sustenta en su artículo Psicología del color: significado y curiosidades de los colores:
- Amarillo: suele vincularse con la luz, la felicidad y la energía. También puede relacionarse con emociones negativas como la envidia o la ira, y en exceso, según algunas personas, puede resultar agresivo para la vista.
- Rojo: se asocia con la pasión, la fuerza y la estimulación. También puede evocar peligro o agresividad. Por su intensidad, suele relacionarse con emociones fuertes y comportamientos más activos o seguros.
- Naranja: entusiasmo, acción y optimismo. También puede relacionarse con la sensualidad, como el rojo, o la exaltación.
- Azul: representa calma, frescura e inteligencia. Es un color que suele transmitir confianza y pureza, por lo que es muy utilizado en el mundo corporativo.
- Verde: suele asociarse con la naturaleza, la esperanza y la renovación. También se relaciona con el bienestar y la relajación.
- Morado: se vincula con la sofisticación, la espiritualidad y el misterio. En marketing suele utilizarse para transmitir elegancia o exclusividad.
- Rosa: suele representar dulzura, afecto y delicadeza. Culturalmente también se ha asociado con la “feminidad”, un debate que aún se mantiene.
- Gris: puede interpretarse de maneras distintas según el contexto cultural. Por una parte, neutralidad o falta de definición, pero también calma y estabilidad.
- Negro: la muerte o lo desconocido, pero también la elegancia, la formalidad y la sobriedad.
- Violeta: habla de creatividad, introspección y espiritualidad.
- Beige: la simplicidad, la calma y la estabilidad. Es un tono neutro que transmite naturalidad, aunque en exceso puede tornarse aburrido.
- Fucsia: se asocia con energía, dinamismo y emociones intensas. También puede relacionarse con creatividad u optimismo.
- Turquesa: combina características del azul y el verde, lo que da como resultado tranquilidad, equilibrio y claridad mental.
- Morado: tradicionalmente se relaciona con la realeza, el lujo y la sabiduría, además de con procesos de introspección o transformación.
- Dorado: se vincula con riqueza, éxito y prestigio. También puede evocar lo divino o lo sagrado.
- Plateado: nos habla de modernidad, elegancia e innovación.
- Celeste: representa tranquilidad, claridad y apertura emocional. Suele relacionarse con paz mental y reducción del estrés.
- Café: estabilidad, seguridad y conexión con la tierra. También puede transmitir calidez y sensación ser un color hogareño.
A propósito: ¿alguna vez se ha preguntado por qué ciertos colores le favorecen más que otros? En esta, nuestra lectura sugerida, le explicamos cómo funciona la colorimetría.
🗞️El poder del color: ¿cómo puede saber qué tono le sienta bien?
El efecto de un color depende también de lo que lo rodea
Para esta nota también tomamos como referencia la obra Psicología del color: cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón, de la socióloga, psicóloga y escritora alemana Eva Heller, quien analizó cómo las personas asocian determinados tonos con emociones, valores o impresiones.
Entre sus planteamientos encontramos que un mismo tono puede despertar sensaciones diferentes —e incluso opuestas— dependiendo de la situación. El rojo, por ejemplo, puede percibirse como apasionado o noble, pero también como agresivo. Algo similar, menciona, ocurre con el verde, que puede remitir tanto a lo saludable como a lo venenoso, o con el amarillo, que se percibe luminoso o que puede resultar hiriente o “chillón” para la vista.
Parte de esa variación tiene que ver con las combinaciones entre ellos que modifican el efecto que producen. Heller se refiere a estas asociaciones como acordes cromáticos, es decir, conjuntos de colores que, al aparecer juntos, generan una impresión particular. Pero, además de las combinaciones, un color puede apreciarse de manera diferente según el lugar en el que aparece. Es distinto el análisis en una prenda de vestir, en una habitación, en un plato de comida o en una pintura: cada escenario activa asociaciones mentales distintas.
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