Bogotá

19 Mar 2021 - 7:00 p. m.

Ana María Castro: los huecos en el relato del “testigo estrella” de la Fiscalía

Gracias a este testimonio dos personas están privadas de la libertad, señalados por la muerte de la joven. Su declaración es cuestionada por los abogados defensores. El Espectador explica las inconsistencias de esta versión.

Camilo Acosta Villada

Aunque aún hay más preguntas que respuestas sobre la muerte de Ana María Castro, una reconstrucción de los hechos ocurridos entre la 01:40:18 a.m. y la 01:41:22 a.m. de la madrugada del 5 de marzo de 2020 permite concluir que los hechos de esa noche pudieron no haber ocurrido como lo contó el testigo Daniel Alejandro Vega Novoa, a pesar de que la Fiscalía lo dé como irrefutable y base en él la mejor carta para ir a juicio. Al menos, así lo creen los abogados de los procesados.

Con los tiempos que marca la cámara de seguridad, que será clave en el proceso, puede reconstruirse una cronología de lo ocurrido.

01:40:18 a.m. La camioneta azul oscuro marca Kia, en la que iban Paul Naranjo (piloto), Julián Ortegón (copiloto), Mateo Reyes (puesto izquierdo trasero) y Ana María Castro (puesto derecho trasero), se estaciona junto al andén por el carril derecho, de la calle 80 con carrera 68, sentido oriente-occidente.

01:40:32 a.m. Pasa por el lugar un taxi, que transitaba por el carril central, sin disminuir la velocidad.

01:40:40 a.m. Pasa por el lugar un automóvil, que también transitaba por el carril central, sin disminuir la velocidad.

01:41:05 a.m. La camioneta arranca de nuevo sobre el carril derecho.

01:41:12 a.m. La camioneta, aún sobre el carril derecho, sale del foco de la cámara de seguridad, ubicada en la cafetería El Punto 80, a aproximadamente 52 metros del lugar en donde se detuvieron.

01:41:19 a.m. Pasa por el lugar un automóvil, por el carril central, sin disminuir la velocidad.

01:41:21 a.m. Pasa por el lugar una van, por el carril central, sin disminuir la velocidad.

01:41:22 a.m. - 01:41:30 a.m. Mateo Reyes se atraviesa en la calle y empieza a detener algunos carros.

01:41:28 a.m. Pasa por el lugar una motocicleta, por el carril central, sin disminuir la velocidad.

01:42:18 a.m. Alexander Forero, abordo de una motocicleta, pasa por el lugar, por el carril derecho, y pasa cerca de Mateo Reyes.

Este minuto a minuto permite, en primer lugar, señalar que entre el momento en que la camioneta se parquea y en el que Mateo pide ayuda en la mitad de la vía transcurre 1 minuto y 4 segundos; que la camioneta permaneció parqueada durante 47 segundos; y que desde que la camioneta retomó su trayecto hasta cuando Mateo se paró en la mitad de la calle, pasaron 17 segundos.

Así mismo, la ubicación de la cámara de seguridad, que captó esas imágenes, permite establecer que grababa a 52 metros, aproximadamente, del sitio en donde paró el vehículo manejado por Paul Naranjo. La cámara se encuentra en la parte superior de una cafetería de la zona llamada El Punto 80.

Las inconsistencias del testigo Vega

Hasta ahora, la declaración jurada de Daniel Alejandro Vega Novoa, entregada al Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), el 15 de octubre de 2020, es la única que sostiene la hipótesis de la Fiscalía, de que a Ana María Castro la arrojaron de un vehículo.

Según Vega, “testigo estrella” de la Fiscalía, él transitaba por la Calle 80 después de pasar la Carrera 68 en un vehículo Spark negro, a 40 kilómetros por hora. En ese sitio, dijo, vio a 30 metros de su ubicación a un carro azul oscuro que iba por el carril central hacer un zigzagueo hacia el carril derecho y luego volver al central “un poco ladeado”.

Aseguró que ese otro carro frenó y él tuvo que disminuir la velocidad, pues también iba por el carril del medio. Posteriormente, manifestó que pudo ver que “botaron (sic) una chica” desde la puerta trasera del lado derecho. “En ese momento el vehículo aceleró muy rápido con rumbo oriente-occidente (...) de ahí acelero, pero no puedo, porque de mi derecha sale un tipo corriendo a pedir ayuda y freno (...) me responde que los habían dejado tirados y que no sabía qué hacer, que le ayudara”, declaró.

Aunque Vega no entrega detalles del tiempo que habría durado lo que vio, la descripción que hace de la maniobra y la posterior huida de la camioneta sugiere que pasó en pocos segundos. Sin embargo, el relato deja vacíos que el fiscal del caso, Gerardo Ariza, tendrá que llenar en el transcurso del juicio.

Por ejemplo, ¿cómo pudo la camioneta Kia hacer el zigzagueo entre los carriles central y derecho, si en el video de la cámara de seguridad conocido se observa que el vehículo permaneció 47 segundos detenido junto al andén?

Si Ariza estaba a 30 metros de la camioneta que manejaba Paul Naranjo, y conducía a 40 kilómetros por hora, el tiempo que hubiera demorado en alcanzarlo sería de tres segundos, por lo menos. A tan poca distancia, ¿pudo ver en qué momento salió Mateo del vehículo, en el que iba en la parte izquierda de atrás?

Si a Ana María la arrojaron desde la parte derecha de la camioneta, ¿por qué su cabeza quedó hacia adentro de la vía y sus pies hacia el andén?

Si el vehículo aceleró tan rápido después de haber tirado a la joven, ¿cómo se explica que el video de la cámara de seguridad muestre que hizo un recorrido de 52 metros (desde el lugar en que se detuvo hasta que salió del foco) en 7 segundos? Una distancia que, con base en cálculos físicos, tuvo que haber hecho a una velocidad de al menos 26,6 kilómetros por hora.

El testigo dice que disminuyó la velocidad tras ver la supuesta maniobra de la camioneta antes de empujar a Ana María y que luego se detuvo al ver a Mateo. De acuerdo con los videos, esto pudo ocurrir en un lapso de tiempo de 1 minuto y 4 segundos, que transcurre entre cuando la camioneta se detiene y cuando Mateo se atraviesa en la calle. ¿Estuvo todo ese tiempo detenido en el carril central por donde afirma que iba? Si es así, ¿por qué cuatro automóviles y una moto iban por ese mismo carril sin que se evidencie que hayan tenido que cambiar de carril?

Algunos de estos interrogantes también se los hacen los abogados John Cadena y Gilberto Rondón, defensores de Paul Naranjo y Julián Ortegón, respectivamente. “Este testigo me lo montaron a mí y esa es la molestia de la defensa, porque yo los tengo pillados. A mí me hicieron un montaje con un testigo y por eso no pude defender a Paul”, le dijo Cadena al El Espectador. El abogado también recalca lo manifestado por Alexander Forero, el de la moto que se devolvió a ayudar a Mateo, quien asegura que en el lugar no había nadie más además de él.

Por su parte, Rondón aseguró que “creo que cuando ocurrió el hecho, el testigo venía lejos y por eso no percibió muy bien qué pasó, porque su dicho contradice lo que se ve en la cámara: que el vehículo dura 47 segundos parado. Para mí, el testigo, no sé si de buena fe o no, está tergiversando la verdad y yo creo que eso obedece a la distancia y la óptica en la que vio (los hechos)”.

El Espectador buscó el concepto de un profesional de la medicina forense sobre estas inconsistencias en el testimonio. Se trata de José Rodolfo Muñoz, médico de la Universidad Nacional y antropólogo forense, con más de 20 años de experiencia como perito de Medicina Legal y catedrático de la Universidad Manuela Beltrán.

Manifestó que en estos casos puede haber tantas hipótesis factibles como testimonios; por eso, en un principio, el testimonio de Daniel Vega le pareció una descripción que estaría de acuerdo con lo que se sabe de los golpes que sufrió Ana María Castro. No obstante, tras conocer lo que muestran los videos de esa madrugada y ver las diferencias de tiempo y modo, con el relato de Vega, se lanzó a decir: “el video mata (la versión) del testigo”.

El Espectador se comunicó con Daniel Vega para hablar más a fondo de la versión que entregó a la Fiscalía en octubre de 2020 sobre la muerte de la joven de 21 años, pero declinó esta posibilidad. Por su parte, el apoderado de la familia Castro Romero, el abogado Abelardo de la Espriella, le dijo a este diario que probarán que la muerte de Ana María tuvo su origen en un feminicidio motivado, según él, por celos y machismo de los sindicados Paul Naranjo y Julián Ortegón.

Entre tanto, hay una incógnita que aún no se despeja: ¿por qué Mateo Reyes, la única persona a bordo de la camioneta que ha dado declaraciones distintas sobre lo que pasó esa madrugada, es el único que no está vinculado al proceso penal? Esclarecer esta muerte, que cumple un año, será papel de la Fiscalía y definir el futuro de los sospechosos, de un juez. La familia de Ana María espera justicia.

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