18 Nov 2020 - 3:48 p. m.

Andrés Castro Franco, el nuevo contralor de Bogotá 2020

Con un total de 26 votos a favor, la mayoría del Concejo lo nombró como nuevo jefe del ente de control fiscal. Estará hasta el 28 de febrero de 2022. Transformar la entidad, hacerla más eficiente y aprovechar cada mes al frente de la entidad, sus promesas.
Alexánder Marín Correa

Alexánder Marín Correa

Periodismo de datos, judicial, investigación y periodismo local.

El Concejo de Bogotá, tras un largo proceso, finalmente nombró al nuevo Contralor de Bogotá 2020, quien reemplazará en el cargo a Juan Carlos Granados. El designado es Andrés Castro Franco, quien luego de consolidar uno de los mejores puntajes del proceso y superar a casi 170 aspirantes, logró ganar el voto de la mayoría de cabildantes.

Vale recordar que su paso por la entidad será hasta el 28 de febrero de 2022, por lo que tendrá apenas 14 meses al frente de la institución. La Contraloría Distrital este año manejó un presupuesto de $170.000 millones y una nómina de 1.045 empleados (20 % de libre nombramiento) y al menos 200 contratistas.

Durante la entrevista con el Concejo, que se realizó el martes, fue el candidato al que más preguntas le hicieron. En total fueron 20, frente a 12 que le hicieron a Carlos Enrique Campillo y siete a Héctor Julio Garzón Vivas, quienes integraban la terna. En muchas de las preguntas le resaltaron a Franco su relación con el excontralor Juan Carlos Granados (investigado en el caso Odebrecht), de quien fue contralor auxiliar, y el haber trabajado en la Personería en la época del condenado personero Francisco Rojas Birry. A pesar de esto y de que varios pidieron que no lo eligieran, al final se impuso la mayoría.

En total obtuvo 26 votos, frente a 13 de Héctor Julio Garzón Vivas y cuatro votos en blanco. Susana Muhamad y María Fernanda Rojas no pudieron participar, al estar impedidas por tener investigaciones en curso en la Contraloría.

Sin descartar las capacidades de todos los candidatos, desde el comienzo Castro se perfiló como uno de los más opcionados. Incluso se hicieron reuniones entre concejales para impulsar su nombre. No solo porque es bien conocido en el cabildo y en la administración, sino porque sus cuatro años en la Contraloría Distrital le daban ventaja, al tener fresco el conocimiento de la movida fiscal del Distrito y los proyectos se ejecutarán.

De la terna, fue el mejor calificado en el puntaje global, ocupando el tercer lugar en la prueba de conocimiento, y pese a que de los tres es el que tenía la calificación más baja en formación profesional y actividad docente, la experiencia profesional y la producción en el ámbito fiscal lo llevaron a ser el mejor posicionado.

Castro es natural de Pereira (Risaralda), abogado y profesional en ciencias políticas, con especialización en instituciones jurídico-procesales y maestría en derecho procesal penal. Fue contralor auxiliar de Juan Carlos Granados, cargo al que llegó tras perder en su aspiración por ser personero de Bogotá en 2015. Además, ha laborado en el Fondo de Estupefacientes, la Cámara de Representantes, la Personería de Bogotá y el Ministerio de Justicia. Además, es jefe de control interno en la Auditoría General de la Nación.

Es abogado de la Universidad Nacional de Colombia, y Politólogo de la Universidad Javeriana; es especialista en Instituciones Jurídico-Procesales de la Universidad Nacional y Magister en Derecho Procesal Penal, de la Universidad Militar; actualmente adelanta otra Maestría en Derecho Disciplinario en la Universidad Libre.

El cargo de contralor es de vital importancia para la ciudad, en especial porque tendrá la misión de vigilar la la inversión que se ejecute en la capital como el metro, troncales de Transmilenio, la PTAR Tunjuelo Canoas, el Corredor Verde de la Séptima, colegios, hospitales, entre otras. Solo el próximo año, según el proyecto de presupuesto que radicó la administración de Claudia López, se ejecutarán $24 billones, casi $3 billones más del que se aprobó para este año.

Según un comunicado de la Contraloría Distrital, su propuesta técnica denominada Control fiscal para una nueva agenda urbana, incluye a su vez ocho propuestas estratégicas:

  1. Un control fiscal para la pospandemia y la recuperación económica. Se requiere de un control fiscal inmediato de estricta vigilancia del Plan Marshall y del cupo de endeudamiento.
  2. Un control fiscal para una ciudad sostenible. Será prioritario el control de gastos de inversión en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la implementación de la metodología de la valoración del daño ambiental.
  3. Un control fiscal en sintonía con las nuevas tecnologías de la información. Será prioritario fortalecer los tres procesos misionales de la entidad a través de tecnologías como por ejemplo el Big Data, la georreferenciación y la inteligencia artificial que permitan avanzar en el cumplimiento de las funciones.
  4. Un control fiscal para fortalecer la gestión del conocimiento y la vigilancia en el gasto público. Se requiere adelantar estudios de calidad en relación con la efectividad en el gasto; generar una cultura de trazabilidad entre los instrumentos macro y micro que permitan hacer un seguimiento detallado y fortalecer la sinergia entre los procesos misionales de la entidad; establecer mecanismos de rendición de cuentas permanentes; e incluir nuevas perspectivas para el control social y fiscal.
  5. Un control fiscal que fortalece la participación ciudadana y el control social. Fortalecimiento de veedurías ciudadanas, programa de ciudadanos auditores y alianzas estratégicas con la academia y organizaciones internacionales.
  6. Un control fiscal para combatir la corrupción y las malas prácticas administrativas. Promoción de buenas prácticas de gobernanza y buen gobierno, asistencia técnica a los sujetos de control para la eficacia y transparencia, establecimiento de estrategias para garantizar el resarcimiento del daño y celeridad de los procesos de responsabilidad fiscal.
  7. Un control fiscal enfocado a resultados y la rendición de cuentas. Control fiscal más efectivo y eficiente, optimización de instrumentos metodológicos para el control ajustados a la nueva Guía de Auditoría Territorial, mejoramiento de desempeño del recurso humano y participación en auditorías coordinadas con organismos internacionales como la OLACEFS.
  8. Un control fiscal transparente al servicio del ciudadano y las finanzas de la ciudad. Fiscalización y transparencia en decisiones públicas, actualización de procesos y lineamientos y fortalecimiento de canales de comunicación al servicio del ciudadano.

Esta fue la entrevista que le contestó a El Espectador:

“Cada peso cuenta en el bienestar de los bogotanos”: Andrés Castro Franco

¿Cuál es su trayectoria?

Soy abogado de la Universidad Nacional y politólogo de la Pontificia Universidad Javeriana. Cuento con una especialización en instituciones jurídico-procesales y una maestría en derecho procesal penal y curso una maestría en derecho disciplinario. Soy docente universitario desde hace 17 años, particularmente en áreas relacionadas con el derecho constitucional, la ética y la sostenibilidad. En cerca de 20 años de experiencia laboral me he desempeñado en cargos relacionados con gestión administrativa, vigilancia y control a la gestión fiscal, la protección de derechos fundamentales de los ciudadanos y la veeduría sobre las políticas públicas sociales. He sido contralor auxiliar de Bogotá, asesor del despacho del ministro de Justicia y personero delegado en la Personería de Bogotá, entre otros. Trabajo en la Auditoría General de la República.

¿Por qué quiere ser contralor?

Considero que tengo el conocimiento, la capacidad y la experiencia para liderar la institución que vigila la ejecución de los recursos públicos del Distrito Capital y, más aun, en estos momentos donde cada peso cuenta en el bienestar de los bogotanos.

¿Cuál es su opinión sobre la actual administración?

No tengo relación con la actual administración. Hace dos años me retiré de la entidad. No tengo una opinión consolidada de esta, lo que me ayuda a no tener prejuicios al respecto.

¿Qué piensa de la Contraloría Distrital? ¿Qué se debe mejorar?

Que es una entidad estratégica para realizar el seguimiento al cumplimiento del Plan de Desarrollo, las apuestas de inversión y el gasto público de la ciudad. Hay que mejorar la confianza de la ciudadanía en la entidad, al igual que los procesos y procedimientos del control fiscal, para ajustarlos al nuevo marco constitucional y legal. Debemos dejar una Contraloría más efectiva y transparente, de cara a los retos que traen la pospandemia y el ejercicio de un control fiscal en sintonía con las necesidades de las ciudades modernas y sostenibles y, sobre todo, a la altura de las expectativas de los ciudadanos. Mi principal proyecto será incorporar al control fiscal todas las nuevas tecnologías de la información en aras de mejorar el proceso auditor y el análisis de la información.

Se vienen grandes inversiones en la ciudad ¿Cómo garantizar una ejecución transparente?

La gestión pública requiere un control fiscal enfocado a resultados y la rendición de cuentas. En ese sentido, hay que realizar un control fiscal más efectivo y eficiente, optimizando los instrumentos metodológicos para el control y la fiscalización.

¿Cómo hará para recuperar la confianza de los ciudadanos en la Contraloría, que han visto salir a los últimos contralores en medio de escándalos?

Quienes me conocen pueden dar fe de mi comportamiento ético en mi actividad profesional, académica y docente en todas las instituciones donde he trabajado. Y serán los resultados de la gestión, expresados en rendición de cuentas, los que recuperarán la confianza en la institución.

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