Bajo nivel de agua en esta represa localizada en el municipio de La Calera, a 12 km de Bogotá, tras un año de racionamiento.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
En Bogotá y varios municipios de la Sabana aprendimos a la fuerza que el agua no es un recurso infinito. El racionamiento que marcó el 2024 y terminó en los primeros días de abril de 2025 dejó una lección que, aunque evidente, nos ha costado asimilar: reaccionar tarde cuesta caro. Y en ese sentido hoy, cuando aún no empieza formalmente la temporada seca, e incluso cuando en la capital hemos visto caer largos aguaceros, la Corporación Autónoma Regional (CAR), autoridad ambiental de Cundinamarca, vuelve a encender las alarmas por el estrés...
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