Bogotá

19 Apr 2016 - 10:26 p. m.

''Asesino de Monserrate'', ¿inimputable?

Aunque Fredy Valencia confesó haber asesinado a 18 mujeres, su primera condena está en veremos y a la espera de un examen siquiátrico, que Medicina Legal entregaría hoy.

Redacción Bogotá

Un examen siquiátrico, que debería conocerse hoy, podría definir el destino de Fredy Armando Valencia Vargas, quien confesó haber asesinado a 18 mujeres, que enterró en inmediaciones de su cambuche en Monserrate. Para las 9:00 de la mañana está citada la audiencia en la que podrían dictar la primera condena en su contra. El concepto médico será clave para establecer si paga sus delitos en prisión o se contemplan alternativas como un tratamiento siquiátrico. Sin embargo, al cierre de esta edición no era claro si el Instituto de Medicina Legal, esta vez sí, tendrá los resultados a tiempo para la diligencia.

Aunque el dictamen podría cambiar el rumbo del juicio, las abogadas de la Secretaría Distrital de la Mujer, que representan a las víctimas del “asesino de Monserrate”, esperan que la justicia le imponga una pena severa. Valencia, por haber aceptado el asesinato de María del Pilar Rincón Muñoz (la primera víctima que encontraron las autoridades), tendría derecho a una rebaja de hasta la mitad de la condena. Sin embargo, las abogadas esperan que ese beneficio no sea efectivo, porque el crimen por el que espera sentencia es un caso representativo y hace parte de una violación sistemática de derechos.

En el concepto siquiátrico no solo están concentradas las expectativas de Valencia y su defensa, sino también la de las familias de las víctimas, que ven en los resultados del examen el riesgo de que los asesinatos queden en la impunidad. Especialmente, después de que un primer examen siquiátrico, con el que la defensa buscaba la inimputabilidad de Valencia, dictaminó que, aunque padece de un trastorno de personalidad antisocial, era consciente de sus crímenes.

Sin embargo, el pasado 26 de febrero, cuando se esperaba conocer la primera condena contra Valencia por el homicidio de Rincón Muñoz, el juez del caso determinó que debía realizarse un segundo examen. La decisión se dio tras la petición que hizo el abogado de Valencia, quien además sostuvo que su defendido no podía convertirse en un trofeo para la justicia.

La orden de un segundo examen ocurrió justo cuatro días después de que Valencia aceptó haber asesinado a otras ocho mujeres, que hacen parte del otro proceso judicial que cursa en su contra. Sin embargo, ahí no se detienen sus responsabilidades, pues la Fiscalía aún no lo ha acusado por el asesinato de otras dos mujeres, cuyos cuerpos también fueron hallados en inmediaciones del cambuche en el que vivía y sobre quienes reposa dudas de si eran menores de edad.

Además, las autoridades siguen en la búsqueda de más cuerpos. Aunque han encontrado 11 y Valencia confesó 18 asesinatos, no descartan que sean más. Valencia, por su parte, ha dicho que hasta su cambuche llevó al menos a un centenar de mujeres, a quienes les ofrecía comida y drogas y si se negaban a prestarle favores sexuales, las mataba.

El anuncio de un nuevo examen no cayó bien entre los familiares de las mujeres asesinadas. Nubia Uribe, madre de Sonia Martínez, una de las víctimas y quien se ha cruzado con Valencia en las diligencias judiciales, dice que no le cree nada y que el asesino no puede evadir su responsabilidad. La mujer cuenta que durante la audiencia en que el criminal aceptó el asesinato de su hija, él los miraba desafiante a ella y a su hijo menor, como si se estuviera burlando.

Belisario Valbuena, perfilador de asesinos en serie que ha seguido de cerca el caso de Valencia, sostiene que en este proceso debe tomarse la lección aprendida del caso de Rosa Elvira Cely. Javier Velasco había asesinado antes a otra mujer y en el juicio por ese hecho, Medicina Legal le diagnosticó trastorno limítrofe de personalidad. Velasco fue declarado inimputable y se evadió del tratamiento médico al que tenía que asistir. Permaneció en libertad y el 24 de mayo de 2012 torturó y asesinó a Rosa Elvira Cely en el Parque Nacional.

Valbuena sostiene que Valencia, quien ha justificado sus conductas por los traumas que le generó el abandono de su madre y una decepción amorosa, podría intentar manipular la justicia, lo cual, asegura el experto, es un rasgo común de los psicópatas. Pero esa decisión la tendrán que tomar los médicos y siquiatras designados por el instituto forense, cuyo dictamen determinaría el destino del “asesino de Monserrate”.

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