5 Nov 2020 - 8:03 p. m.

Así son los proyectos para conectar a Bogotá con Cundinamarca

Esta semana quedaron definidos varias iniciativas para mejorar la movilidad de Bogotá y conectar con los municipios aledaños, en el marco de la consolidación del área metropolitana de la capital junto a sus municipios aledaños. Acá le contamos en qué consiste y en qué va cada iniciativa.
El Regiotram será la joya de la corona de la movilidad regional. Acercará como nunca a Bogotá con municipios como Chía, Funza, Cajicá y Madrid, y el objetivo es que sea parte integral del sistema de transporte público de la capital.
El Regiotram será la joya de la corona de la movilidad regional. Acercará como nunca a Bogotá con municipios como Chía, Funza, Cajicá y Madrid, y el objetivo es que sea parte integral del sistema de transporte público de la capital.

Luego de 40 años de discusiones, por fin hay avances en la creación de una región metropolitana entre Bogotá y Cundinamarca. El asunto ya tiene el aval del Congreso, que en julio proclamó la reforma constitucional necesaria para crear la Bogotá-Región y dejó en manos de ambos entes territoriales los avances para hacer realidad ese trabajo conjunto. Uno de los puntos tan complejos como necesarios para ese proceso es la movilidad, como se dio a conocer esta semana durante encuentros ciudadanos que adelantó la Gobernación de Cundinamarca. Y justo en ese sentido se han dado los más grandes avances, con lo que ya se tiene una idea de cómo será la red de movilidad para que la integración sea una realidad.

En proyectos como el Regiotram de occidente ya se habían mostrado avances. De hecho ese tren de cercanías es el proyecto que va más adelantado pues ya empezó su etapa de preconstrucción. Esta semana, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López; el gobernador de Cundinamarca, Nicolás García, y la ministra de Transporte, Ángela María Orozco, firmaron un convenio interadministrativo que dio luz verde a otros proyectos para conectar la región, además de fortalecer el Regiotram de occidente.

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De acuerdo con los documentos colgados en Secop, el portal de contratación pública, el convenio interadministrativo busca cumplir con lo estipulado en los Planes de Desarrollo tanto de la capital como del departamento. Ambos hablan de estructurar una red de autopistas urbanas que mejoren los acceso a la ciudad. “Resulta de vital importancia para mejorar los accesos y pasos urbanos entre Bogotá y los municipios del borde occidental del departamento de Cundinamarca, así como el desarrollo de la ciudad, la región y la Nación”, dicen los estudios previos del convenio para desarrollar los proyectos. Acá le contamos en qué consiste y en qué va cada una de las cuatro iniciativa que quedaron acordadas.

Regiotram de Occidente, a toda marcha

El primer punto del pacto firmado entre las tres partes tiene que ver con los estudios para acondicionar el Regiotram de Occidente con el fin de que se articule con Transmilenio (TM) y en general con todo el sistema de transporte masivo de la capital. Con este punto se busca cumplir con una premisa del Plan de Desarrollo de Bogotá: “Hacer de Bogotá -Región un modelo de movilidad incluyente y sostenible, buscando la promoción de modos sostenibles de transporte y el mejoramiento de los tiempos de la experiencia del desplazamiento”.

Así las cosas, la idea es que el Regiotram, no solo el del Occidente sino también el del Norte, se sume al Metro de Bogotá y conecte con Transmilenio, pero que no se trate solo de una integración física, sino también operacional, tarifaria y de medios de pago. Esta es una idea que ya se venía cocinando desde enero, cuando en medio de la firma del contrato del Regiotram de Occidente con la firma China Civil Engineering Construction Corporation, la alcaldesa Claudia López aseguró que apoyaría la anexión de ese proyecto a Bogotá, algo que fue poco contemplado por la anterior administración.

¿En qué va ese proyecto, que busca conectar a Bogotá con Facatativá, Madrid, Funza y Mosquera? A finales de junio se firmó el acta de inicio de las obras que demandarán una inversión de $3,4 billones y en agosto llegaron 19 ingenieros chinos a Bogotá para dar inicio a la etapa de preconstrucción en la que se encuentra hoy el “Regio”, como fue bautizado por Cundinamarca.

>LEA: Regiotram de Occidente: el tren es una realidad

El Regiotram de Occidente llegará hasta el centro de Bogotá, por la antigua red férrea, logrando así reducir a 48 minutos un recorrido que hoy se hace en 2 horas. El tren de cercanías contará con 17 estaciones (9 en Bogotá y 8 en los municipios de Cundinamarca) y 36 trenes eléctricos con capacidad de transportar hasta 400 pasajeros cada uno.

Bogotá se suma a Regiotram del Norte

En el segundo punto del convenio interadministrativo, la capital suscribió el apoyo al Regiotram del Norte que se había anunciado a principios de 2020. Hasta el momento, ese proyecto también era una iniciativa de Cundinamarca, apoyada por la Nación y, así como el Regiotram de Occidente fue el proyecto bandera del exgobernador Jorge Rey, el tren de cercanías hacia el norte será la apuesta fuerte del gobernador Nicolás García.

El objetivo de este tren es conectar la calle 26 de Bogotá (Gran Estación) con Chía, Cajicá y Zipaquirá en un recorrido de unos 448 kilómetros, que en la capital tendría su principal recorrido sobre el corredor férreo de la carrera Novena. Fueron necesarios $16.758 millones para la elaboración de los estudios de factibilidad y la estructuración del proyecto, que fueron aportados en su mayoría por la embajada británica ($10.174 millones) y el dinero restante lo puso la Gobernación de Cundinamarca.

Con el convenio, la idea es que Bogotá aporte para potencializar el proyecto y que pueda beneficiar a los capitalinos que residen en el norte, pues los estudios previos arrojaron que, en principio, la construcción del tren no contempla la integración directa con el SITP ni será diseñado como una troncal más de Transmilenio. Por eso, el objetivo del convenio es cómo integrar el tren con los sistemas de transporte de la capital, sobre todo con la fase II del Metro y el Corredor Verde de la carrera Séptima.

El avance más importante durante este año en ese proyecto fue la puesta en marcha de los estudios y diseños de factibilidad. Para Bogotá este proyecto es clave pues es el llamado a reemplazar, junto al Corredor Verde de la carrera Séptima, la troncal de Transmilenio que estaba proyectada sobre la emblemática vía del oriente de la capital y fue revocada por esta administración.

El Regiotam del Norte pretende movilizar más de 250.000 pasajeros al día y se busca que también funcione como transporte de carga, algo que está contemplado en los estudios. También, en esa etapa se definirá la ubicación de las estaciones, que por ahora estarían ubicadas en Chía, Cajicá y Zipaquirá y 12 en Bogotá, en las calles 26, 63, 68, 76, 92, 100, 114, 127, 134, 153, 170 y 184.

El plan para aliviar el borde occidental

Un tercer asunto que acordaron los municipios del borde occidental y el Distrito fue sacar adelante proyectos de infraestructura para mejorar la movilidad de localidades como Kennedy, Fontibón, Engativá y en general el occidente de la capital. Muchos de esos proyectos son nuevos, pero otros son iniciativas que se descartaron y se tuvieron que retomar, como es el caso de la construcción de la troncal de la calle 13, que estará a cargo del Distrito.

Entre las nuevas propuestas, destaca la Vía Alterna de Occidente. Será un corredor de 12,5 kilómetros y que va desde la intersección de la Av. Ciudad de Cali con Av. Las Américas y llegará hasta el kilómetro 12+ 500, en la vía Mosquera- Los Puentes. La vía iría sobre el Canal Cundinamarca y el Río Bogotá hasta la calle 13.

Y es que la calle 13 será el epicentro de la intervención para mejorar la movilidad en el occidente, pues además de la troncal de TM se construirá la ampliación de ese corredor vial, en un proyecto que contempla cuatro intercambiadores y tres pasos elevados (Ver mapa).

Otra intervención en el occidente se realizará en la calle 63. Será una nueva vía de 4,7 kilómetros que conectará esta calle con la vía Funza – Cota. La última obra se hará en la Perimetral de la Sabana Centro y Occidente y será un corredor de 56 kilómetros que atravesará los municipios de Madrid, Mosquera, Funza, Tenjo, Tabio, Chía y Cajicá. Cinco tramos conformarán este proyecto:

  • Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) – variante Madrid.
  • Variante Madrid – La Virgen – Autopista Medellín.
  • Autopista Medellín – La Granada – Cuatro Caminos.
  • Cuatro Caminos – cruce Tabio Cajicá.
  • Cruce Tabio Cajicá – El Molino – La Naveta.

De acuerdo con el Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca (ICCU), una vez empiecen a funcionar estas obras se reducirán los tiempos de viaje de forma considerable. Por ejemplo, con la intervención más grande (calle 13), se pretende beneficiar a más de 500.000 habitantes de los municipios de Funza, Mosquera, Madrid, Facatativá y Bojacá, que utilizan esta vía, más otro millón de personas que residen en las localidades de Fontibón y Kennedy.

Ampliaciones al norte

El último punto del convenio interadministrativo es un proyecto denominado Accesos Norte II. Por medio de este, la idea es que las tres entidades coordinen esfuerzos para estructurar y contratar la ampliación de la Autopista Norte, la carrera Séptima y definir cómo será la elevación del tramo del Humedal Torca-Guaymaral en la Autopista Norte.

Este punto hace parte de un proyecto que se viene adelantando desde la administración de Enrique Peñalosa, aunque allí estaba más relacionado con una ampliación hacia las afueras de la capital, desde la calle 245 hasta La Caro. Esa obra, que está a cargo de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la concesión Accenorte, intervendrá 4,2 km de la Autopista Norte después del peaje.

Pero con ese proyecto también se preveía intervenir la carrera Séptima, algo que quedó en suspenso y se retomó con el convenio firmado que tiene como objetivo intervenir desde la calle 245 hacia el interior de la capital. Si todo queda como estaba planteado desde antes, en la autopista Norte se construirán 5,8 km para habilitar seis carriles por sentido, incluido el de Transmilenio, hasta la calle 192. Y en la Séptima serían 4,9 km, con dos carriles por sentido, hasta la calle 200. Ambas vías contarían con espacio público y ciclorrutas y costarían $1,5 billones, motivo por el que la administración Peñalosa tomó la decisión de incrementar el valor de los peajes de Andes (Autonorte) y Fusca (Séptima).

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