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Un panorama poco optimista es lo que muestran las cifras del Instituto Nacional de Salud en cuanto al reporte de las personas quemadas en lo que va de este mes. A corte de este martes 10 de diciembre, hay 19 casos de personas quemadas en Bogotá, once más que en el mismo lapso del año anterior.
Bogotá es la segunda ciudad, después del Valle del Cauca (con 26 casos), con la mayor cantidad de quemados del país. De los 19 casos, 15 corresponden a personas mayores de edad y cuatro a menores.
En Cundinamarca la cifra también va en aumento pues, durante este mes, van cuatro casos de personas quemadas: dos menores de edad (uno en Funza y otro en Guasca) y dos adultos (en Facatativá y en Soacha). Para esta fecha, en 2018, se reportaban tres casos.
“Con el comportamiento que estamos viendo es muy probable que el país supere la cifra del año pasado. Estamos haciendo un llamado a la ciudadanía, especialmente de Bogotá, que es una de las ciudades que más casos tiene y donde está prohibida la comercialización y el uso de la pólvora, para que deje de lado la indiferencia y denuncie las conductas de riesgo”, afirmó Hernán Quijada, subdirector de análisis del riesgo y respuesta inmediata del Instituto Nacional de Salud.
El balance entregado por la entidad reporta que en todo el país la cantidad total de quemados se eleva a 190 una cifra que, aunque es menor que la del año pasado (215), tiene una alta probabilidad de aumento durante los días que restan del mes. De esa cantidad, 72 son adultos y 118 son menores de edad.
La principal actividad que ha causado estas tragedias es la manipulación de pólvora con un 70%, seguida de la observación (20%) y el transporte de estos elementos (2%). El tipo de lesión más común es la quemadura (94%), la laceración (67%) y la contusión (29%). En el 8% de los casos hubo daño ocular, el 7% terminó en amputación y el 4% sufrió daño auditivo. Hay que tener en cuenta que una persona puede presentar más de un tipo de lesión simultáneamente.
Los totes fueron los causantes de 28% de los sucesos, el 13% se atribuyen a voladores y el 11% a volcanes. (Lea también: Líquidos hirvientes: la tercera causa de accidentes caseros que más afectan a los niños)
“Como padres, cuidadores, comunidad y autoridad debemos denunciar estos hechos. Percibimos que ha aumentado la red de distribución, ahora le llevan a la casa la pólvora. Pero, además, hay una falta de percepción del riesgo porque la gente lo justifica como un tema de generaciones y prácticas culturales que no se han modificado”, agregó el funcionario quien considera que se debe trabajar en más campañas durante el año para prevenir este fenómeno.
Casos relacionados con el consumo del alcohol
En este aspecto, el panorama no mejora. De los 118 adultos lesionados con pólvora en el país el 41% (48 casos) se encontraba bajo los efectos del alcohol, y de los 72 menores de edad víctimas de la pólvora, el 6% (4 casos) estaba en compañía de un adulto bajo los efectos del alcohol.
“Es un número importante de personas que asumen esta conducta de riesgo. Hay que ejercer presión social sobre las personas que están quemando pólvora. Es posible cambiar lo que está pasando, pero la indiferencia y quedarnos callados hace que la gente no tome conciencia”, concluyó Quijada.