27 Sep 2020 - 2:00 a. m.

Autocuidado, llamado a no bajar la guardia en Bogotá

Con la apertura de la ciudad se cambió la estrategia con la que se enfrenta el coronavirus, por lo que ahora el papel protagónico lo tienen las EPS y el comportamiento ciudadano. De esto dependerá la forma como la ciudad enfrentará el segundo pico del a pandemia, previsto para noviembre.

En Bogotá se levantó la cuarentena con el paso a una nueva fase, en la que el COVID-19 ya no se enfrenta con el aislamiento completo sino con la detección y el cerco de los casos identificados. Es por ello que, tras la evaluación de los costos y cupos epidemiológicos, la gran mayoría de las actividades económicas se han reactivado, aunque con restricciones y mayores normas de bioseguridad, con el fin de garantizar espacios seguros contra el virus.

Junto a la reapertura por días, que autorizó la Alcaldía, también regresaron las marchas y manifestaciones que, por ahora, no reportan un alto impacto en las cifras de contagio de la ciudad, pero que sí preocupan respecto a cómo la ciudad está asimilando la nueva realidad. Al fin de cuentas, de ello dependen las acciones que deberá tomar el Distrito para enfrentar el segundo pico de la pandemia, que se espera llegue en noviembre de este año.

Mientras el Gobierno nacional planteó la ejecución del Programa de Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible (PRASS), bajo el cual se busca crear el cerco epidemiológico una vez se tenga confirmada una prueba positiva de COVID-19, la ciudad apuesta por la estrategia DAR (Detectar, Aislar y Reportar), que cumple similares condiciones, pero comienza con el reporte que hagan los ciudadanos de sus síntomas, a través de la aplicación CoronApp o a su EPS.

“Esto parte de dos condiciones: el momento de la pandemia y la búsqueda que tenemos de que el segundo pico de la enfermedad no tenga que ser tratado con aislamientos poblacionales muy grandes; es decir, que no se requiere de una prueba para pensar que uno es positivo. Simplemente, con el cuadro clínico se debe suponer que es positiva hasta que se demuestre lo contrario. No se trata de dejar de hacer pruebas, sino de que el aislamiento, que es lo más efectivo, se haga desde la aparición del primer síntoma”, indicó el secretario de Salud, Alejandro Gómez.

Bajo este modelo y dadas las condiciones de la cuarentena, el promedio de contagios se ha ido reduciendo desde el pico de la pandemia, en el que la ciudad llegó a reportar hasta 4.000 casos diarios de contagios y que hoy se sostiene sobre los 1.500, siendo las localidades de Suba y Kennedy las que tienen más contagios activos (con más de 3.000), seguidas de Bosa, Ciudad Bolívar y Engativá, que se mantienen por encima de los 2.000 casos.

En el caso del Rt (número de reproducción efectivo); es decir la capacidad que tiene una persona de contagiar a otras, se ha ubicado por debajo de 1,0 desde el pasado 12 de agosto, a tal punto de que en la medición del 10 de septiembre estaba en 0,78, constante que se mantiene desde que se levantó la cuarentena. Por otra parte, la hospitalización y ocupación de unidades de cuidados intensivos (UCI) ha ido descendiendo en el último mes, a tal punto de que está en 53 %, con una ocupación de 940 camas y 1.763 disponibles para casos COVID-19.

Por ello, en estos momentos se adelanta una redistribución de las UCI para permitir el regreso de otras intervenciones médicas que se dejaron de programar hace seis meses y requieren de estas camas. “La atención sigue estando en todos los hospitales de la ciudad. Lo que pasa es que cada uno puede, a partir de ahora, determinar qué porcentaje de las camas COVID-19 serán usadas para otras patologías. Ejemplo, en el hospital del Tunal hay 132 camas de cuidados intensivos, de las cuales cien estaban para COVID-19 y 32 para otras atenciones de alta complejidad. Ahora la distribución se irá equiparando (habrá sesenta para otras patologías), y disminuyendo las del coronavirus”, manifestó Gómez.

Asimismo, se les da mayor protagonismo a las EPS, que ahora deben velar más que antes por los pacientes con comorbilidades; es decir con obesidad o en condiciones crónicas de hipertensión o diabetes, que puedan verse seriamente afectados por el virus. Para ello, se ha hecho un rastreo de las personas que no han asistido a controles en los últimos seis meses y se establecieron “puntos para tu cuidado”, con el fin de mitigar los riesgos, a través de la toma de signos vitales, peso, talla y exámenes de laboratorio a través de los cuales se pueda continuar con los tratamientos adecuados, mientras se contemplan otras acciones relacionadas con la salud materna y perinatal, así como las relacionadas con la nutrición de niños y su vacunación.

A esto se le suma, según Gómez, “la firma de un pacto y una bolsa común en la que incluimos la atención de todos los pacientes crónicos de Bogotá, que están descontrolados y son alrededor de 1,5 millones. Estamos con puntos de atención en los barrios para llegar a todos los que tengan comorbilidades sin que medie el color del carné ni la frontera”.

Pero esto no es todo lo que se debe tener en cuenta. Para Luis Jorge Hernández, médico  epidemiológico y salubrista de la Universidad de los Andes, es importante reconocer que la pandemia se ha venido desacelerando en todas las localidades, pero asimismo hay que tener en cuenta que el Distrito no debe bajar la guardia con las pruebas PCR, para la detección del virus, el rastreo de casos y los aislamientos individuales. Así mismo, los ciudadanos deben seguir con el lavado de manos constante, el uso del tapabocas y el distanciamiento físico, de cara al segundo pico de la pandemia.

“En Bogotá está bajando la primera oleada pandémica, pero puede haber nuevos brotes, porque se están infectando personas que no han tenido el virus antes, debido a las aglomeraciones que se han dado por las marchas. Es por eso que el Gobierno debe garantizar el aislamiento a las personas que no puedan, por sus condiciones de vulnerabilidad social, y aumentar el número de muestras, porque en la ciudad pasó de 12.000 a 7.000, especialmente en personas que tienen alta movilidad en calle, como vendedores informales, conductores, personal de seguridad y quienes deben atender público”, aseguró Hernández.

En cuanto a la cultura ciudadana, el médico epidemiológico considera que hace falta reforzar todas las actividades informativas y de educación para la ciudadanía, dado que si bien el uso del tapabocas está por encima del 80 %, se requiere que también se garantice el aislamiento físico. “La OMS ya declaró el virus endémico, o sea que llegó para quedarse y hay que acostumbrarse a vivir con él. Es por eso que las cuarentenas generalizadas ya no sirven, pero sí tenemos que crear nuevos hábitos para garantizar que el pico de la pandemia sea leve”.

En esto coincide Jorge Martín Rodríguez, profesor investigador del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, quien manifiesta que el problema es que presentemos un segundo pico similar a los que se están presentando en España o Francia. “La nueva normalidad no implica hacer lo mismo que hacíamos en febrero, por lo que es importante que las empresas y grandes superficies establezcan protocolos más allá de los de bioseguridad, que permitan alejar a las personas que presentan síntomas”.

Ambos expertos tienen claro que hace falta mayor promoción de la cultura ciudadana, pues si bien el secretario de Salud, Alejandro Gómez, indica que han hecho públicas las estrategias, a través de los medios de comunicación y redes, así como han motivado a las personas a mantener una comunicación más cercana con sus EPS, Hernández dice que es importante dejar a un lado solo el registro de los contagios y comenzar a ser más pedagógicos, “no en el sentido de asustar a la gente, ni en un acto policivo  sino en el que todos somos responsables”.

Rodríguez cree que también ha faltado el ejemplo, pues no solo basta con que se pongan restricciones a las aglomeraciones, sino que además los mandatarios demuestren que también están comprometidos con cumplir las condiciones. “Fue muy afortunado el discurso de evitar aglomeraciones, pero el hecho de que el presidente al mismo tiempo haya aparecido en una misa en la Catedral da un mensaje contradictorio. Lo que hay que generar es una serie de valores y acercarse a esa parte ética de la comunidad, con actos pedagógicos, que deben promover tanto el Estado como los privados, para reforzar un mensaje de autorregulación”.

Ante las condiciones, lo cierto es que la prevención que se tenga en los próximos días será fundamental para determinar las estrategias con las que se atenderá el segundo pico de la pandemia, pues, a pesar de que para muchos este pueda ser más moderado, la pandemia no se ha ido y debemos aprender a vivir con ella.

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