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Las lluvias del 14 de abril volvieron a poner en evidencia uno de los problemas más persistentes de Bogotá. La Autopista Norte, a la altura de la calle 209, se inundó nuevamente tras el desbordamiento de un canal, generando graves afectaciones en la movilidad y largos trancones en uno de los principales corredores de la ciudad.
El agua cubrió varios tramos de la vía, dificultando el paso de vehículos y obligando a tomar rutas alternas en medio de una jornada marcada por las lluvias intensas.
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Un problema que se repite cada vez que llueve
Lo ocurrido no es un hecho aislado. Este corredor, especialmente entre las calles 200 y 230, ha sido escenario recurrente de inundaciones durante años.
Las emergencias en este punto han sido constantes, con episodios recientes en 2024, 2025 y 2026, lo que ha generado críticas ciudadanas por la falta de soluciones estructurales.
El problema tiene una raíz clara: la vía fue construida sobre zonas cercanas a los humedales Torca y Guaymaral, lo que afecta el drenaje natural del agua y facilita que, en temporadas de lluvias, la autopista termine convertida en un canal.
¿Por qué se inunda la Autopista Norte?
Más allá de las lluvias, el problema es estructural. La autopista interrumpe la conexión natural entre los humedales, lo que impide que el agua fluya correctamente.
Esto genera acumulaciones que terminan desbordándose hacia la vía. A eso se suman factores como:
- Saturación del suelo
- Capacidad limitada de drenaje
- Crecimiento urbano en la zona
La solución que promete la ampliación de la Autopista Norte
Frente a este problema histórico, el Gobierno Nacional avanza en el proyecto de ampliación de la Autopista Norte, una obra que no solo busca mejorar la movilidad, sino resolver las inundaciones. El proyecto, conocido como Accesos Norte Fase II, contempla una intervención de más de 5 kilómetros entre las calles 191 y 245, con una inversión cercana a los $1,8 billones.
Pero el punto clave está en su componente hidráulico. La obra incluye un sistema de drenaje avanzado y estructuras como box culverts de hasta 10 metros de altura (canales subterráneos) que permitirán reconectar los flujos de agua entre los humedales y facilitar el paso del agua por debajo de la vía.
Además, se plantea garantizar la conectividad hídrica y ecológica entre los humedales Torca y Guaymaral, una de las principales causas del problema actual.
Sin embargo, la obra apenas obtuvo la luz verde ambiental y firmó hace poco el acta de inicio, con lo cual, según las estimaciones, será entregada hasta 2031.
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