23 Apr 2020 - 3:00 a. m.

“Ayudar”, el verbo que sí se aplica en Cundinamarca

Bomberos que hacen pan para regalar, trueque de alimentos entre municipios y una universidad que se le midió a crear un ventilador mecánico hacen parte de las buenas ideas que surgen durante la pandemia.

Kelly Rodríguez / krodriguezd@elespectador.com

Los bomberos voluntarios de El Rosal fabrican unos 800 panes diarios.  / Cortesía
Los bomberos voluntarios de El Rosal fabrican unos 800 panes diarios. / Cortesía

Todos los días, a las 2:00 de la tarde, los bomberos voluntarios de El Rosal (Cundinamarca) se ponen delantales, encienden los hornos y meten mano a la masa. La harina rinde y la levadura hace lo suyo. Horas después, el olor a pan recién hecho les avisa que es casi hora de salir. A toda marcha empacan 800 panes, los montan al carro de emergencias y a las 7:00 p.m. los llevan a los barrios humildes. Esa es la rutina desde hace un par de semanas para estos socorristas que atienden un pequeño municipio al occidente de Bogotá y que centra su economía en las flores. Allí, muchas familias pasan dificultades por la cuarentena; pero los rescatistas han logrado que no les falte el pan.

La iniciativa surgió de las ganas de ayudar y la coincidencia. Resulta que hace cinco años, cuando crearon el cuerpo de bomberos, su sede quedó donde antes el SENA dictaba cursos de panadería. Así pues, arrumaron la maquinaria y los implementos para adecuar el espacio. Desde entonces, atienden emergencias sobre la vía Medellín-Bogotá y accidentes laborales. Sin embargo, con el aislamiento se redujo el flujo vehicular y las actividades en las fábricas. Lo que sí aumentó fue la necesidad de la gente, que replicó la idea de sacar trapos rojos para pedir auxilio.

Ante esto, los bomberos pensaron en donar mercados. “Hicimos un llamado por redes, pero la situación era tan compleja que no llegó gran cosa”, cuenta el sargento Rubén Másmela, comandante de la estación. Ese fracaso los obligó a pensar en otra solución y la respuesta estaba allí, en la estación. Recuperaron la maquinaria de panadería que, aunque empolvada, seguía funcionando. Tenían cilindradora, cortadora, batidora y todo a mano para una línea de producción. Higienizaron y organizaron los equipos, y gracias a la lección de un panadero y un tutorial de YouTube, se lanzaron a hacer pan.

“De siete kilos de masa salieron 400 panes. ¡Imagínese la alegría! Es un alimento sagrado, porque de un poquito sale gran cantidad. Claro, tuvimos que mejorarlo, porque el primer día como calentanos apretados y no crecieron. Pero nos quedaron de buen sabor. Esa vez llevamos pan a cuarenta familias”, afirmó el rescatista. De inmediato, invitaron a los panaderos del municipio a que los apoyaran con materia prima. Al día siguiente les llegó harina, levadura, mantequilla, azúcar... Desde entonces no han parado la producción. En promedio hacen 800 panes al día y, a veces, también entregan bolsas de leche que reciben en donación. Incluso, hace unos días, un capitán les llevó bultos de papa, cebolla y zanahoria para repartir en sus recorridos.

“Los bomberos hacen esto con cariño. Limpian los carros, lavan la estación y luego hacen el pan. En un turno de seis, tres se quedan pendientes de las emergencias y tres hornean, pero si ocurre algo, deben salir de inmediato. Muchas veces nos toca sacar de nuestros recursos porque falta algo, pero la satisfacción de ver que sesenta familias tiene pan todas las noches, lo vale todo”, concluyó Másmela.

¡Como en los viejos tiempos!

Al norte de El Rosal, a unos 108 kilómetros, está Villapinzón, una tierra predilecta para las actividades agropecuarias. Sacando provecho de esto y en tiempos en los que unos necesitan lo que a otros les sobra, el alcalde Nelson Torres decidió realizar un trueque con el alcalde de Villeta, Freddy Hernández.

El origen del trueque se remonta al año 6000 a. C., en el neolítico, cuando aparecieron la agricultura y la ganadería, y consiste en un intercambio de productos. Así pues, el 7 de abril, el alcalde de Villeta llamó al de Villapinzón para solidarizarse por los casos de COVID-19 y aprovechó para que le ayudara a conseguir papa. “¿Y qué me da a cambio?, preguntó Torres. “Panela”, dijo Hernández. Y se pactó el cambio: 105 bultos de papa por cincuenta cajas de panela.

“La idea es incluir la panela en la ayuda humanitaria, en los 719 mercados que compramos con los $35.900 millones que nos entregó la Gobernación. A esos mercados les estamos aportando un kit básico de aseo, que representa una inversión de $9.500 millones. Apenas empezamos la entrega, hemos donado cincuenta mercados, pero ya antes habíamos regalado otros 200 en coordinación con la parroquia”, afirmó el alcalde Nelson Torres. Según el mandatario, ya ha invitado a otros municipios a hacer trueques ofreciendo productos como papa, fresa, arándanos y queso. Espera respuesta. Otros municipios que replicaron la iniciativa fueron Útica, que envió panela a Ubaté y, a cambio, la capital lechera les entregó yogur.

Un respiro…

El cuello de botella de la crisis sanitaria son los ventiladores mecánicos. La industria que, en condiciones normales, producía 50.000 para todo el mundo, hoy enfrenta una demanda de dos millones y los gobiernos libran una carrera por conseguir estos equipos, indispensables para tratar las afectaciones más severas del coronavirus. Por ello, la U. de La Sabana, su equipo de investigación Unisabana Hirons y el doctor Luis Giraldo le dieron rienda suelta al proyecto que pretendía crear ventiladores mecánicos.

Inicialmente, la idea era elaborar equipos para la clínica de la universidad, ubicada en Chía y escogida como hospital centinela para atender a pacientes de COVID-19. Pero se dieron cuenta de que el prototipo se podía replicar en el país. “Se trata de salvar vidas y con esta motivación se ha logrado un diseño de ventilador que recibió el respaldo del Comité Técnico de Ventiladores de Colombia. Por eso, tenemos un paquete de transferencia tecnológica abierto para todo el que quiera aplicarlo”, explicó Rolando Roncancio, vicerrector de Procesos Académicos de la universidad.

Para impulsar este desarrollo La Sabana realizó una inversión de $700 millones, pues cuentan con una línea de producción en la que se fabricarían cien respiradores para la clínica. Sin embargo, para que estos se puedan usar en clínicas y hospitales, deben recibir el aval del Invima. El proceso está en marcha. “Seguimos trabajando como si fuera un hecho, porque necesitamos que los distribuidores, los insumos y todo lo que se necesita esté listo. Es la única forma de atender esta pandemia oportunamente. Es cierto que si no lo aprueban se pierde dinero, pero no podíamos dejar este esfuerzo”, agregó Roncancio.

La Gobernación de Cundinamarca respaldó el proyecto y afirmó que, en cuanto sea posible, les comprará los primeros cien respiradores. La creación también recibió aprobación del presidente Iván Duque y una donación de US$1,2 millones, con los que se elaborarían hasta 600 ventiladores. Sin embargo, desde la institución aseguran que la iniciativa no tiene ánimo de lucro y, por ello, designó el manejo del recurso a la Fundación Solidaridad por Colombia, para que fabricantes como Indumil, Challenger y Cotecmar puedan hacer y distribuir los ventiladores.

“Hasta para ayudar hay que ser profesionales. Hay más de cincuenta personas trabajando por esto. A través de Connect Bogotá e Impulsa logramos que los fabricantes de insumos preparen su cadena de suministro y que no vayan a escasear de cara a la emergencia. Además, estamos transfiriendo la tecnología a otros países para que puedan fabricar el ventilador, les entregamos el modelo de cooperación, fabricación, verificación o control de calidad, mantenimiento y lo que tiene que ver con la arquitectura jurídica que requiere”, contó Roncancio.

Así se configuran apenas algunas de las tantas actividades solidarias que se despliegan en el departamento para enfrentar una pandemia que llegó de repente y cambió la vida de todos. Una crisis que cambia de color cuando las protagonistas son la empatía y la unión.

 

**Estas semanas, cuando estamos todos en casa para cuidar nuestra salud y la de nuestros familiares, puedes consultar los contenidos de las secciones Nacional y Bogotá sin restricción alguna. Y en medio de esta pandemia, que estamos cubriendo de manera responsable, también puedes ver el especial sobre Coronavirus en el que trabaja toda la redacción de El Espectador minuto a minuto.  

Considera adquirir nuestra suscripción digital y apóyanos para seguir apostándole al poder de la palabra. 

*   *   *

Si quiere conocer más sobre lo que pasa en Bogotá, lo invitamos a seguir nuestra página en Facebook

Comparte: