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Bogotá, el tablero clave: por qué la capital dejó de ser un bastión seguro para la izquierda

La reducción de la abstención convirtió a la capital en epicentro de la disputa presidencial. Con una ciudad dividida, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella se medirán por una plaza que ya no es bastión inexpugnable del progresismo.

Alexánder Marín Correa y María Angélica García Puerto

02 de junio de 2026 - 06:00 a. m.
La abstención en la capital cayó a una cifra histórica: pasó del 36 % en 2022 al 32,6 % este año.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Bogotá acudió masivamente a las urnas el pasado 31 de mayo, marcando un hito en la participación electoral reciente. La abstención en la capital cayó a una cifra histórica: pasó del 36 % en 2022 al 32,6 % este año, un descenso que se traduce en casi 200.000 ciudadanos más ejerciendo su derecho al voto. Para los analistas, existe una lectura clara tras este fenómeno: a mayor polarización, mayor movilización. Y es justo lo que vive la ciudad: una intensa lucha entre extremos, que se sentirá con mayor rigor en las tres semanas previas a la segunda vuelta presidencial, donde Iván Cepeda (izquierda) y Abelardo de la Espriella (derecha) saben que la capital es la pieza definitiva en el camino a la Casa de Nariño.

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Este pulso no se explica únicamente por el potencial electoral de la ciudad, sino por su carga simbólica. Obtener el respaldo de las mayorías en Bogotá es, en esencia, contar con el aval de una masa urbana que agrupa a ciudadanos de todas las regiones del país. Hasta el domingo a las 4:00 p.m., ese favor parecía estar en el bolsillo del progresismo. Sin embargo, tras los resultados de la primera vuelta, el escenario quedó en jaque. Cepeda, aunque vencedor en la ciudad, no logró superar la votación que obtuvo Gustavo Petro en 2022, ni consiguió sobre su contendor la ventaja dominante que el hoy presidente logró en su momento al doblar la votación de Rodolfo Hernández.

Este panorama, lejos de enfriarse, aumenta la tensión. Para Felipe Botero, director del departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes, el desempeño positivo de la izquierda sigue siendo un factor, pero los resultados del domingo demuestran que la derecha capitalina no está debilitada, lectura que respalda María Alejandra Victorino, analista política del Instituto de Política Abierta, al resaltar que esta tendencia se venía gestando desde elecciones de menor escala, como los Consejos de Juventud o las consultas previas, donde los sectores de derecha exhibieron una presencia fuerte y organizada.

“Es claro que Bogotá se inclinó a la izquierda unos cuatro puntos; por tanto, ya no podemos hablar de un bastión, sino de una ciudad dividida”, señala Botero. “Existe una ventaja moderada hacia Cepeda, pero con un espectro muy amplio de votantes, desde los clientelistas hasta los de opinión. Lo sobresaliente es el nivel de participación, pues es ahí donde los candidatos deberán movilizarse y tratar de atraer nuevos sufragios”, agrega Botero.

La aritmética detrás de la disputa

Los datos tras la primera vuelta justifican el atractivo de Bogotá: con 6,1 millones de ciudadanos habilitados, la capital representa el 15 % del censo electoral del país. De ellos, el fin de semana votaron cerca de 4,1 millones de personas. Al descontar los 140.877 nuevos votantes incorporados al censo, el cálculo revela que casi 190.000 ciudadanos adicionales salieron a las urnas, en comparación con las presidenciales de 2022.

¿Hacia dónde se dirigieron esos votos de quienes abandonaron la abstención? Las cifras sugieren un flujo hacia la derecha. Un sencillo ejercicio aritmético ilustra este desplazamiento: Cepeda y la izquierda unida sumaron 1.706.249 votos, cifra que no alcanzó el techo de 1.772.001 votos que obtuvo Petro en la primera vuelta de 2022. En contraste, los candidatos de derecha, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, consolidaron 1.915.659 votos, un incremento de 372.142 sufragios frente a lo obtenido por Rodolfo Hernández y Fico Gutiérrez, los dos candidatos de esta corriente hace cuatro años.

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“Este incremento se explica por una mezcla de factores”, explica Victorino. “Existe la sensación de ‘no voy a dejar que otros elijan por mí’, que ha permeado el discurso en las últimas semanas. Pese a que la campaña utiliza lenguajes alarmantes, estamos presenciando una profundización de la democracia. Hace 30 años, era impensable que una opción de izquierda pudiera movilizar cerca de nueve millones de votos a nivel nacional”.

El tablero ante la segunda vuelta

De mantenerse esta inercia, la disputa por el voto capitalino se concentrará en atraer a los casi 400.000 electores que confiaron en otras opciones en primera vuelta, los 70.000 votos en blanco y los dos millones de ciudadanos que aún no han acudido a las urnas. Es un universo de casi 2,5 millones de electores en juego. Será una contienda intensa, tejida sobre discursos antipetristas y antiuribistas, diseñada para atraer a un electorado plural, diverso y profundamente dinámico.

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Isaac Morales, coordinador de la línea de gobernabilidad de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), ratifica esta visión: “Bogotá es el fiel reflejo de la polarización nacional. Siempre ha sido una cancha movida; las campañas se enfocan aquí porque saben que la gente participa. En estas elecciones, por ejemplo, la votación en Bogotá superó el promedio nacional, lo que demuestra que la ciudad no se queda expectante ante el futuro”.

El tablero de alianzas ya comenzó a moverse para el próximo 21 de junio. Cambio Radical, el Partido Conservador y el Centro Democrático han formalizado su respaldo a De la Espriella, mientras que sectores del centro, representados por figuras como Claudia López y Sergio Fajardo, mantienen la cautela y aún analizan a quién otorgar su apoyo. Para el equipo de Cepeda, la capital es el punto clave para recortar la diferencia: “Aquí es más rápido, fácil y efectivo conseguir votos que salir a buscarlos municipio por municipio”, agrega Victorino.

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Finalmente, el componente geográfico y el análisis de comportamiento coinciden en un punto: la participación no disminuirá. “La tendencia histórica es que siempre hay más participación en la segunda vuelta que en la primera”, afirma Morales. Ante este escenario, la pregunta que obsesiona a los estrategas, como bien sentencia el profesor Botero, es hacia dónde se moverá ese voto libre. En el centro de la ciudad, y en el centro político, parecen residir las llaves que finalmente definirán el ganador de esta elección.

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Por Alexánder Marín Correa

Periodista con experiencia en periodismo judicial, investigación, local y de datos. Actualmente editor de la sección Bogotá, del diario El Espectador y asociado de Consejo de Redacción (CdR), organización que promueve el periodismo de investigación en Colombia. @alexmarin55jamarin@elespectador.com

Por María Angélica García Puerto

Cubre temas de seguridad, primera infancia, educación, movilidad, derechos humanos y género.@_amariag
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