La consolidación de la atención primaria en salud. A través del programa Territorios Saludables abordamos 924.000 familias, 3,5 millones de personas atendidas con enfoque de prevención. Creo que el de Bogotá es el único sistema que hace una verdadera promoción de la salud y prevención de la enfermedad. En la ciudad disminuyó la mortalidad materna y logró en ese sentido los objetivos del milenio, mientras que el país no. El embarazo en adolescentes entre 15 y 19 años pasó de 19.000 en 2012 a 16.000 en 2014. Nos caracterizamos por atender a los menos favorecidos, como habitantes de calle, drogodependientes, discapacitados. Los Centros de Atención Médica a Drogodependientes (CAMAD) nacieron cuatro y terminaron 17. Atendieron a 142.000 personas.
En hospitales, aunque el Distrito ha sacado pecho porque estos tienen menos afugias presupuestales, se mantienen las dificultades...
En la red pública se fortaleció la alta especialización de los hospitales. Estos aumentaron la productividad, al punto que pasaron de facturar $1 billón en 2012 a $1,4 billones en 2014. Sin embargo, no hay liquidez porque no han fluido los recursos que les llegan de las EPS, que de manera especial retrasaron sus pagos en el último año. De todas formas, 11 hospitales, como el de La Victoria, terminarán en equilibrio y con liquidez.
Los indicadores del Plan de Desarrollo dicen que la administración incumplió con el plan de equipamiento de hospitales, que no termina de ejecutarse...
Ese es un plan que va de 2008 a 2019 y habría que revisar lo que le corresponde a cada gobierno. Nosotros entregamos el nuevo Hospital de Chapinero, esta semana entregaremos el de El Tintal, con un plan de apertura progresiva que empieza con consulta externa. La obra fue recuperada, con una inversión de $32.000 millones, después de ser afectada por el carrusel de la contratación. Reabrimos 100 camas de rehabilitación y salud mental en el Fray Bartolomé de las Casas. Fortalecimos Unidades Básicas de Atención (UBA) y Primarias de Atención (UPA), como las de Cundinamarca, la del Aeropuerto y la de La Española. Además, se fortaleció la capacidad diagnóstica con torres de gastroenterología y cardiología en los hospitales de Fontibón y La Victoria. Hay que sumarle a eso lo que se ha hecho en el San Juan de Dios.
En el San Juan han prometido la apertura de una sala de urgencias, con la ayuda del Hospital de Kennedy, desde septiembre...
Se están adelantando los trabajos para hacerlo antes del 31 de diciembre.
¿Qué les quedó haciendo falta de las metas que se propusieron?
Bogotá necesita que las historias clínicas de los pacientes sean compartidas mediante un sistema en que estén conectados los hospitales, para que estén en cualquiera de las instituciones a las que el paciente vaya. También faltó concluir la renovación del Hospital San Juan de Dios; los tiempos no dieron, aunque queda un Plan Especial de Manejo y Protección como hoja de ruta para la siguiente administración.
A propósito, ¿el hospital de la Universidad Nacional que comenzó a operar hace unas semanas no entra a suplir las necesidades que se quieren satisfacer con el San Juan de Dios?
No, y se lo digo con cifras: en Bogotá hay 1,7 camas por cada 1.000 habitantes, y esa relación debería ser de 2,5. Además, el San Juan jugaría un papel importante por su localización.
¿Algún logro particular que quiera destacar?
El impulso de la ciencia y tecnología aplicada a la salud en estos años. En Bogotá ya funciona el primer banco público de sangre de cordón umbilical, una unidad de investigación de terapia celular y se fortaleció el primer banco público multitejidos del país. Estos tres avances permitirán impulsar la medicina regenerativa y generar ingresos.