La imagen que genera una indumentaria en Bogotá y en el mundo es en la actualidad un mecanismo de transformación, tanto en lo personal como en lo colectivo, que influye en los gustos y cánones habituales de la sociedad posmoderna. Con la ausencia de este componente, gran parte de la civilización actual no se podría concebir; hoy estamos en el imperio de la imagen, según el intelectual y escritor italiano Giovanni Sartori. La “Imago” se ha entronizado en la actualidad al punto de ser la que rige los destinos de la humanidad que está atrapada en la videosfera.
La moda corre a la par con la imagen y entendiendo la moda como la forma medida de algo, este elemento superfluo, según algunos, ha sido motivo de interés investigativo para múltiples pensadores, críticos e intelectuales: ejemplos claros de ello son: Honoré de Balzac, en el siglo XIX, con su Tratado de la vida elegante, Baudelaire, quien le dejó al mundo su Elogio del maquillaje, y por supuesto, Óscar Wilde, el Arbiterelegantiarum por excelencia.
Basado en los estudios del alemán Bernhard Roetzel sobre imagen, indumentaria y tradición inglesa y a otros autores nacionales como Diana Neira sobre el tema de la moda, la conferencia recorre los orígenes, historia y usos de las prendas clásicas del guardarropa del hombre, exponiendo teorías sociológicas del vestir a lo largo del tiempo, desde Brummell hasta Lipovetsky; desmintiendo mitos y ofreciendo consejos prácticos para el bogotano posmoderno.
En lo que se conoce actualmente con el nombre de moda masculina clásica, encontramos muchas prendas con una gran tradición histórica, que han viajado desde Europa y se han arraigado en Bogota, donde el uso, el clima, la sociedad y las influencias les han dado diferentes aplicaciones. Una cosa es la gabardina en Londres, y otra, en la capital. Algo similar ha ocurrido con el blazer y la corbata.
Tips para los cachacos
No se debe ir de esmoquin a la ópera a menos que sea el estreno de la temporada.
El pañuelo en el bolsillo puede usarse siempre que sea con una chaqueta de corte clásico.
Se pueden combinar cuadros con rayas, siempre y cuando exista diferencia en el tamaño de los estampados.
Las medias se pueden lucir de acuerdo con el tono del zapato, o con el tono del pantalón si se quiere ser más moderno.
No se debe usar cinturón cuando se llevan tirantas.
Preferiblemente, mientras se está de pie, se debe mantener la chaqueta apuntada.
El blazer marino
Esta chaqueta de azul marino profundo tiene su origen en los ejércitos de la marina inglesa de principios del siglo XIX. El capitán de corbeta HMS Blazer, cansado de que su tripulación luciera de manera impropia, mandó confeccionar chaquetas cruzadas de sarga de hilo de estambre azul oscuro, con seis botones de latón dorado para uniformar a sus hombres con motivo de la coronación en 1837 de la Reina Victoria, que con escasos 18 años, quedó fascinada con las chaquetas y ordenó que todos los marines del Royal Navy las lucieran con impolutos pantalones blancos. Pocos años después, esta prenda tomó el nombre de la embarcación.
Abrigo de gabardina
El nacimiento de este abrigo de algodón impermeable tuvo lugar en 1899, durante la guerra de los Boers, en donde a los soldados ingleses se les vio por vez primera luciendo una gabardina cruzada, de 10 botones color beige, con charreteras y un cinturón con hebillas en forma de D para colgar municiones. Este modelo fue rápidamente incorporado en 1914 por el Ministerio Inglés de Guerra, siendo lucida por más de 500.000 hombres uniformados en la Primera Guerra Mundial. Aunque Tomas Burberry tuvo la patente hasta 1917, la trinchera de la casa Burberry sigue siendo en la actualidad la más famosa. En Colombia se introdujo en los 30 y hoy es utilizado por infinidad de cachacos.
Las corbatas
En Francia, Luis XIII creó en el siglo XVIII un ejército de hombres uniformados que lucían un trozo de muselina blanca anudada al cuello que llamó regimiento de Corbata Real, en honor de un grupo de croatas que lucían atado una especie de pañuelo y que se unieron a Francia para apoyar al rey; este accesorio pronto se convirtió en símbolo de la realeza. Fue hasta el siglo XIX cuando alcanzó el pañuelo amarrado su mayor esplendor. En la figura del dandy inglés George Bryan Brummel, quien demoraba dos horas en hacerse el nudo. Entonces, el pañuelo fue la base fundamental que dio paso a una nueva creación: la “corbata”.
*Periodista cultural, hizo sus estudios de moda en Nueva York con el diseñador italiano Domenico Spano.