Publicidad

Bogotá siente el impacto del salario mínimo y el borrador del decreto de VIS

El reciente aumento del salario mínimo y los cambios propuestos en el borrador del decreto VIS también reconfiguran la política de vivienda en Bogotá y Cundinamarca con subsidios más altos en pesos, suelo costoso y nuevas reglas de juego.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Miguel Ángel Vivas Tróchez
16 de enero de 2026 - 12:05 a. m.
Vivienda nueva, avisos de Se Vende
Vivienda nueva, avisos de Se Vende
Foto: El Espectador - José Vargas

Bogotá y sus alrededores no son ajenos al debate actual sobre el aumento del salario mínimo y el borrador del decreto que establece los topes a la vivienda de interés social (VIS). Teniendo en cuenta las dinámicas del mercado capitalino, el precio del suelo en la ciudad y la coyuntura urbanística, los efectos de esta paradoja se amplifican.

La urbe más grande e importante del país entra a 2026 con dos datos relevantes. Por un lado, la capital cerró 2025 con un récord histórico en ventas de vivienda de interés social: cerca de 40.000 unidades...

Miguel Ángel Vivas Tróchez

Por Miguel Ángel Vivas Tróchez

Periodista egresado de la Universidad Externado de Colombia interesado en Economía, política y coyuntura internacional.juvenalurbino97 mvivas@elespectador.com
Conoce más

Temas recomendados:

 

cesarc655(66636)16 de enero de 2026 - 04:00 p. m.
Casi lloro pensando en la Alcaldía de Galán, estos subsidios benefician a las grandes familias "de bien" dueñas de las empresas constructora, el comprador paga el valor real de la vivienda (que incluye ya ganancias del empresario) mientras los dineros de las ayudas van directamente a bolsillos de ellos. Ganan por punta y punta. Añádale, los montos que cobran por apartamentos del tamaño de una bóveda de cementerio. La gente obtiene donde vivir pero no comodidad, sociedad diseñada pa acaudalados.
gustavo galan(6016)16 de enero de 2026 - 02:14 a. m.
Sigan deforestando y sembrando pavimento a lo peñalosa hasta que se les acabe el agua.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.