La estación de Banderas, una de las más concurridad del suroccidente de Bogotá, fue el escenario de un nuevo golpe contra la delincuencia en el sistema Transmilenio. Tres hombres, que minutos antes habían intimidado a un pasajero dentro de un bus articulado, fueron capturados por la Policía tras una alerta emitida desde el centro de monitoreo de cámaras del sistema.
La víctima denunció el uso de armas para amenazar, exigir objetos de valor y evitar la reacción de otros pasajeros. Al interceptar a los sospechosos en la plataforma, los uniformados hallaron un arma traumática modificada y dos puñales. El uso de armamento alterado es una de las mayores preocupaciones de las autoridades, pues además de aumentar el poder destructivo de las armas de fogueo, su eso extendido y la facilidad de acceso puede salirse aun más de las manos.
Por otro lado, los detenidos ahora enfrentan un proceso ante la Fiscalía por hurto calificado y porte ilegal de armas.
El fantasma de la impunidad en el sistema
Aunque la tecnología de vigilancia permitió esta reacción inmediata, el caso reabre la herida de tragedias que la ciudad aún no logra resolver. La captura en Banderas ocurre mientras la comunidad de la Universidad Uniminuto todavía clama por justicia tras el asesinato de Fredy Santiago Gómez, un estudiante de 19 años que perdió la vida el pasado 15 de abril.
Fredy, quien cursaba primer semestre de Ingeniería de Sistemas, fue atacado con arma blanca en la estación Uniminuto por dos hombres que ingresaron ilegalmente al sistema para robarlo. A diferencia del operativo en Banderas, por el crimen del joven estudiante aún no hay capturados.
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