
Trancones en Bogotá, y vehículos con placas en mal estado.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
Que Bogotá sea una ciudad llena de trancones, obstruida por obras que se terminaron juntaron en un solo momento histórico, produciendo un caos que presiona al Distrito y pagan los ciudadanos de a pie, es el resultado de décadas de ideas que no se hicieron realidad, debates politizados y poca proyección a futuro. En este contexto, la ciudad entra a 2026 como un laboratorio de desarrollo que año a año resiste y pide a gritos reformas que ayuden a mitigar los grandes problemas de movilidad. Son, precisamente, temas inaplazables que conversaron...

Por Juan Camilo Parra
Periodista egresado de la Universidad Externado de colombia con experiencia en cubrimiento de orden público en Bogotá.jparra@elespectador.com
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