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Tras cerca de dos años de investigación, las autoridades anunciaron la captura de Sebastián Mosquera Gamboa, conocido como alias “Sebas”, señalado cabecilla del grupo delincuencial conocido como “Los Pumas”, involucrado en múltiples casos de hurtos a vehículos en Bogotá.
De acuerdo con las indagaciones judiciales, Mosquera Gamboa habría participado en al menos 11 hurtos de automotores en diferentes sectores de la ciudad, incluso figuraba dentro del cartel de los más buscados por este delito.
Según la investigación, su rol dentro de la estructura consistía en coordinar la logística de los robos, movilizar a otros integrantes del grupo, generalmente en un taxi que usaban como fachada para cometer los hurtos, y transportar las armas de fuego utilizadas para intimidar a las víctimas.
Así operaba la banda: plataformas de aplicación y vehículos estacionados frente a sus viviendas, sus víctimas predilectas
Las autoridades señalan que la organización delinquía principalmente en las localidades de Puente Aranda, Kennedy, Fontibón, San Cristóbal, Engativá, Usaquén y Suba.
Una de las modalidades consistía en solicitar servicios de transporte por medio de aplicaciones. Durante el recorrido, los conductores eran amenazados con armas de fuego y obligados a entregar el vehículo, mientras que las víctimas eran abandonadas en zonas apartadas.
En otros casos, los investigadores establecieron que los integrantes del grupo aprovechaban cuando los vehículos estaban estacionados frente a viviendas para cometer hurtos mediante atraco y violencia física.
Vehículos desguazados o vendidos en redes
Tras cometer los robos, los automotores eran llevados a garajes de viviendas de miembros de la banda o a parqueaderos de centros comerciales, donde posteriormente eran desguazados o vendidos a menor precio.
Para facilitar su comercialización, los vehículos eran ofrecidos en redes sociales con placas y documentos falsificados, situación que los llevó, además, a engañar a varios incautos en redes que caían en el teatro montado por la banda.
Alias “Sebas”, quien ya registraba anotaciones judiciales por hurto y falsedad en documento público, fue presentado ante un juez, que le dictó medida de aseguramiento en centro carcelario por los delitos de concierto para delinquir y hurto calificado y agravado.
Las autoridades también informaron que, en lo corrido de 2026, se han capturado 31 personas en flagrancia por hurto de vehículos y una más mediante orden judicial, además de la recuperación de 149 automotores.
La complicidad detrás del mercado ilegal de autopartes
El hurto de vehículos en Bogotá no se sostiene únicamente por la acción de las bandas delincuenciales. Detrás de estos delitos existe un mercado ilegal de autopartes que, según expertos, funciona gracias a una red que incluye intermediarios, talleres y compradores.
Para Andrés Macías Tolosa, investigador de la Universidad Externado de Colombia, el negocio está controlado por estructuras criminales altamente organizadas capaces de mover piezas dentro y fuera de la ciudad, e incluso del país. “Estas estructuras han logrado alterar números de series de motor, de chasis, entre otros, para venderlas fácilmente”, explica.
Sin embargo, el investigador advierte que el problema también se alimenta de la demanda. “Ese mercado también funciona en complicidad con talleres y usuarios, quienes motivan y fomentan la venta de productos a menores precios del mercado regular”, señala.
Las autoridades han identificado focos históricos de este comercio ilegal en sectores como La Estanzuela, La Favorita y el Siete de Agosto, así como en zonas de localidades como Los Mártires, Kennedy, Antonio Nariño, Suba y Barrios Unidos, donde el mercado de autopartes suele mezclarse con negocios legales de reparación automotriz.
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