Las constantes quejas de la comunidad de Villeta, Cundinamarca, obligaron a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) a visitar dos galpones que prestaban servicios a gran escala en el municipio.
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Técnicos de la Dirección Regional Gualivá de la CAR fueron los encargados de evidenciar una serie de afectaciones. En primer lugar, los expertos encontraron daños sobre la quebrada Maní, así como la construcción de una vivienda en plena zona de ronda hídrica (a menos de 30 metros de la ribera), lo que representaba un riesgo tanto para el recurso natural como para las personas que allí habitan.
Desde la comunidad también se manifestó la persistencia de malos olores, la proliferación de aves carroñeras, así como posibles vertimientos que podrían infiltrarse en el suelo y contaminar directamente el cuerpo de agua.
Bajo estos hallazgos, la Corporación suspendió la operación de los dos galpones. “La empresa debe adelantar un plan de reducción de impacto por olores ofensivos, entre otras medidas que, como autoridad ambiental, estaremos supervisando tras nuestras actuaciones en este proceso”, afirmó Ronald Prieto, director de la regional Gualivá, de la CAR.
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