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Carreteros de Bogotá, entre la informalidad y la carnetización

Aunque el Distrito ha carnetizado a casi 3.000 trabajadores y creado centros transitorios para mejorar sus condiciones de trabajo, los riesgos persisten.

Laura C. Peralta Giraldo
21 de noviembre de 2022 - 02:00 a. m.
La carnetización y los centros de cuidado son un avance ante las múltiples quejas por la falta de vinculación de los recicladores de oficio al esquema de aseo.  / El Espectador
La carnetización y los centros de cuidado son un avance ante las múltiples quejas por la falta de vinculación de los recicladores de oficio al esquema de aseo. / El Espectador
Foto: El Espectador - Óscar Pérez

Hasta febrero pasado, la mayoría de recicladores carreteros de Bogotá no tenía otra opción que ubicarse en una calle para separar el material aprovechable reunido, tarea que los exponía a pleitos con la Policía, por la afectación al espacio público; al peligro de ser asaltados, o a peleas con otros recicladores. Un gran porcentaje de estos trabajadores se concentraba en la carrilera de la localidad de Los Mártires, donde era habitual ver pilas de basura; quemas de residuos, y cambuches, donde habitantes de calle y carreteros pasaban las noches.

Sin embargo, el panorama viene cambiando paulatinamente desde que la administración implementó la estrategia Centros Transitorios de Cuidado al Carretero, espacios ubicados en puntos críticos de arrojo de residuos, con el propósitos de ser un lugar seguro para los carreteros (a la hora de separar los materiales recolectados) y de mejorar el espacio público.

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“La situación mejoró con estos lugares. Antes se tenían problemas con la Policía o con los vigilantes. Además, uno andaba con miedo de que lo robaran. Por ejemplo, a mí me han robado la carreta dos veces”, cuenta el carretero Benito Navarro, de sesenta años.

A la fecha, el Distrito, en cabeza de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), ha instalado tres centros transitorios en las localidades de Los Mártires, Puente Aranda y Kennedy, y se espera, antes de finalizar el año, abrir otros en Barrios Unidos, Usaquén, Tunjuelito, Engativá y Santa Fe.

De acuerdo con Diego Rodríguez, coordinador de Centros Transitorios de Cuidado al Carretero, “la ciudad tiene un gran reto con esta iniciativa, que ojalá continúe creciendo, al punto de que cada localidad tenga un centro transitorio. Quizás el ciudadano del común no entiende el esfuerzo de toda esta labor, ve el papelito tirado en la calle y piense que no se hace nada, pero no se imagina que con estos centros son mucho menos los residuos en la calle. Podría ser peor”.

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La estrategia con estos espacios se complementa con la carnetización. Actualmente 3.200 carreteros han sido identificados bajo el Registro Único de Carreteros (RUCA), a través del cual se les otorga un carné y un código QR para marcar su carreta. La meta es llegar a los 5.000 antes del próximo año. No obstante, no toda persona que se dedique al oficio del reciclaje con carreta puede inscribirse en el RUCA, significando que algunos han quedado por fuera de este modelo y, por ende, no han sido sujetos a los beneficios oficiales.

Si bien cualquier carretero puede usar las instalaciones dispuestas por Bogotá para la separación de los residuos, solo los avalados por las organizaciones de recicladores formalizadas obtienen el carné y el código QR, medida que les autoriza su tránsito en las calles. “El carné es para que puedan identificarse en la calle y así tenemos garantía de que quienes están carnetizados son aquellos pertenecientes a organizaciones formales. El resto son informales y deben someterse al control de Policía y Alcaldía”, dice Rodríguez.

El gran pero de los carreteros para pertenecer a una organización formalizada es que al vincularse deben venderle su reciclaje a la organización que los agrupa, motivo por el cual muchos de estos trabajadores buscan el mejor postor para el cartón, las latas, el plástico, pese a las represalias que podrían sufrir en las calles.

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Es el caso de Zoila y Alexánder, una pareja de esposos venezolanos que ha encontrado en el reciclaje la manera de sostenerse en la capital colombiana y criar a sus tres hijas. “Varios días a la semana vengo a este espacio [centro transitorio de Los Mártires] con mi esposa y mis hijas y reciclo, pero no tengo carné. Igual, no he tenido problemas con las autoridades, pero sí con unos vigilantes de una zona residencial, que no querían dejarme hacer mi trabajo y me amenazaban con llamar a la Policía”, cuenta Alexánder.

Agrega que no se ha vinculado a una organización porque tiene acordada la venta de su material de reciclaje con una recicladora de oficio, quien a cambio le presta la carreta. Pero no es su motivo; también lo es su desconocimiento del proceso y el pensar que, debido a su nacionalidad, no puede aplicar a una organización.

Al respecto, la UAESP sostiene que a los carreteros se les ha brindado pedagogía frente a cómo vincularse a una organización. De esta manera, el Distrito no solo tiene la tarea de cumplir con su promesa de alcanzar los 5.000 carreteros carnetizados, sino también la de concientizar a quienes se quedan por fuera del modelo sobre los beneficios de formalizar su oficio. De esta manera, aseguran, será más fácil y seguro vincular formalmente a esta población al esquema de aseo en la ciudad.

Laura C. Peralta Giraldo

Por Laura C. Peralta Giraldo

Periodista con enfoque de género y con interés en temas sociales, políticos y de paz. @LauraPeraltaGlperalta@elespectador.com

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