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Miguel González estaría a pocos días de culminar su grado décimo de bachillerato en la institución Laureano Gómez, de la localidad de Engativá. Si no fuera porque un menor de edad, miembro de una pandilla, lo sorprendió el pasado 27 de abril a la salida del colegio y lo apuñaló, el estudiante podría también haber alcanzado a cumplir sus 19 años en 2010.
Su caso, aún en la impunidad, es apenas una fría estadística dentro del dramático panorama de la violencia en los colegios de la ciudad, donde miles de alumnos tienen que padecer y ser testigos de abusos como atracos, golpes, amenazas, acosos y, claro, en algunas ocasiones hasta la muerte.
Al parecer, la situación llegó a un punto tal —en septiembre pasado la Policía se incautó 447 armas blancas luego de un recorrido por 36 planteles de San Cristóbal, Usme y Tunjuelito— que el Distrito decidió reforzar su plan de acción para mejorar la seguridad mediante el fortalecimiento de la campaña Desarme Pedagógico, que se viene realizando desde 2005 en instituciones públicas y, a partir de hoy, se extenderá a los colegios privados.
“Los visitaremos por solicitud de las propias autoridades de esos planteles. La idea es declarar los colegios como Territorios de Paz y Vida Sagrada. Por supuesto, recibiremos las armas que nos quieran entregar”, explicó la secretaria de Gobierno, Clara López.
El primer colegio privado en el que se llevará a cabo la actividad es el Princeton School, en Suba, en donde alrededor de 500 estudiantes serán invitados a vivir armados, pero de solidaridad y buenos valores.