
Laboratorio donde se prueban y analizan los distintos tipos de semáforos en la ciudad.
Foto: Secretaría de Movilidad
El problema de Bogotá, como el de casi cualquier ciudad cosmopolita con millones de ciudadanos a diario recorriendo sus vías, es lo difícil que resulta predecir el comportamiento de su movilidad. No lo han logrado los experimentados conductores, que salen de sus casas convencidos de que tardarán 20 minutos en llegar a sus destinos -pero terminan atrapados en horas de trancón-, y menos los ingenieros que llevan años programando semáforos, buscando hacer del tráfico algo más fluido, pero que, al cabo de cada ajuste, cambian todas las tendencias...

Por Miguel Ángel Vivas Tróchez
Periodista egresado de la Universidad Externado de Colombia interesado en Economía, política y coyuntura internacional.juvenalurbino97 mvivas@elespectador.com
Conoce más
Temas recomendados:
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación