23 Feb 2021 - 7:39 p. m.

Con el cierre de los gastrobares “justos pagan por pecadores”: Asobares

En entrevista con El Espectador, el presidente de Asobares, Camilo Ospina, aseguró que cerca de 2.000 establecimientos se han afectado por las nuevas medidas que impiden el funcionamiento de los gastrobares en la ciudad.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista Bogotá

Recientemente, la administración de Claudia López le quitó a los gastrobares la autorización para funcionar, sumándolos al grupo de establecimientos comerciales que no pueden operar en el marco de la pandemia, mismo en el que se encuentran los bares y las discotecas.

Al parecer, visitas hechas por la alcaldía a este tipo de establecimientos (en los que no se encontró irregularidades, pero sí sugirieron la adopción de nuevas reglas), así como aglomeraciones que se registraron el pasado fin de semana en algunos gastrobares de Modelia (que, según la Secretaría de Desarrollo Económico, no hacen parte de la estrategia de Bogotá a Cielo Abierto) motivaron la toma de esta decisión, la cual, asegura el presidente de Asobares Camilo Ospina, afecta a unos 2.000 establecimientos comerciales en la capital.

En Entrevista con El Espectador, este directivo dijo que con esta medida (plasmada en el decreto 055 de 2020) “justos pagan por pecadores”, pues aunque no desconoce que algunos gastrobares estarían incumpliendo con los protocolos de bioseguridad, cree que las acciones del Distrito deben responsabilizar individuos, y no afectar a todo un renglón de la economía, más cuando se tiene en cuenta que este sector se ha ido recuperando de manera paulatina, e incluso, asegura, algunas empresas han hecho inversiones como adecuaciones en cocinas, desarrollos de menú y contratación de personal.

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“Lamentamos profundamente esta decisión. Es un sector que venía reactivándose lentamente después de un 2020 que dejó 8.449 empresas de este tipo cerradas en Bogotá, lo que significa la pérdida de cerca de 60.000 empleos”, detalló Ospina.

En suma, la nueva medida decretada por Claudia López prohíbe la operación de aquellos establecimientos en cuyo registro aparece la palabra “bar” como actividad principal, así tengan “comidas” como secundaria. En la práctica, son todos esos locales que cuentan con una amplia oferta gastronómica, pero también ofrecen cócteles y entretenimiento (como música en vivo).

¿Esto impide que en un restaurante se pueda acompañar una comida con una bebida alcohólica como un vino o una cerveza? No, porque tales establecimientos reportan en su registro “comidas” como su actividad principal. Sin embargo, las autoridades tendrían que mirar con lupa el cumplimiento de esta medida, pues puede que en la práctica algunos restaurantes se amparen bajo esta figura para operar como gastrobares.

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Aquí es cuando viene uno de los peros de Ospina a la medida, pues cree que la misma podría estar fomentando la clandestinidad, argumento que no está alejado de episodios recientes en Bogotá. Basta con recordar que cuando los moteles estaban cerrados, surgió una red de prestadores piratas que llevaban a las parejas a casas en las que alquilaban habitaciones por horas. Sin ningún tipo de protocolo, regulación o vigilancia del servicio prestado. Tal escenario podría sugerir que la cura resultaría más grave que la enfermedad.

Más allá de que la administración de Claudia López reverse esta medida, para Asobares es importante que Bogotá pida al Ministerio del Interior los protocolos de bioseguridad que permitan hacer los pilotos de reactivación de este tipo de establecimientos comerciales. Ospina cree que pueden operar en espacios abiertos, o con sistemas de ventilación que filtren el aire, garantizando el distanciamiento social (por lo que la bailada seguiría restringida) y velando por el cumplimiento de medidas como la desinfección de manos y el adecuado uso del tapabocas.

El Espectador consultó sobre este tema a la secretaria de Desarrollo Económico, Carolina Durán, quien dijo que la ciudad está a puertas de pedir al Ministerio del Interior el protocolo para adelantar estos pilotos en la ciudad. Por lo que haría falta el sí de la alcaldesa y del Ministerio para que este plan sea una realidad en la ciudad, cosa que no sería imposible, pues la misma Claudia López (antes de que se presentara el segundo pico de la pandemia) había dicho que en sus planes estaba el reactivar los bares en la ciudad, una vez se absorbiera el impacto epidemiológico que implica el regreso a las clases presenciales.

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