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En febrero de 2011, el señor Gildardo Pineda, gerente de la empresa Maderplast, notó que en el inventario de las alcantarillas plásticas que fabrican, había pérdidas de entre el 3% y el 4%. Por esta razón decidió contratar investigadores privados que determinaron que un grupo de empleados de la compañía había acelerado la producción de tapas para elevar la cantidad de productos de 400 a 440 y robar este excedente para comercializarlo. El paradero de estas cubiertas eras algunas ferreterías ubicadas en el sector del centro bogotano conocido como El Bronx.
Lo curioso es que por medio del sistema GPS y junto con el trabajo de los investigadores, Pineda supo que luego de ser transportadas hacia el centro de la capital, las alcantarillas robadas eran comercializadas en Neiva por la Ferretería Horizonte, que a su vez las revendía a las Empresas Públicas de esta ciudad, como lo reveló esta semana el diario Los Angeles Times. “Nosotros fuimos allá y encontramos más de 650 tapas con el logo de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, fabricadas por Maderplast”, agrega Pineda.
Por medio de un derecho de petición, Pineda solicitó explicación a la entidad pública sobre el proveedor de estos productos quienes señalaron como vendedores de las tapas a la Ferretería Horizonte. Una vez, el gerente de Maderplast buscó a los representantes de esta empresa, “ellos nos respondieron que no las habían comprado en nuestra compañía porque eran muy costosas y en cambio habían decidido adquirirlas en Ferretería Hidromar de Bogotá”.
Pineda decidió entonces, demandar a los representantes de la Ferretería Horizonte y a las Empresa Públicas de Neiva (EPN) por aceptar la compra de las tapas de alcantarillas robadas, cuyo uso exclusivo es del Acueducto de Bogotá. La Fiscalía y la Procuraduría adelantan las investigaciones correspondientes para determinar cuál es la responsabilidad de EPN en el proceso.
Sin embargo, para Pineda el problema no es sólo un asunto de las autoridades de Neiva. El gerente de Maderplast asegura que el Acueducto de Bogotá también debe exigir mayores controles para los contratistas de obras públicas de la ciudad, ya que de acuerdo con sus investigaciones y el rastreo GPS, han encontrado 34 tapas de segunda en obras alrededor del barrio los Laches el centro de la ciudad, que podrían haber sido robadas de las alcantarillas de la capital. Pese a que el señor Pineda asegura que recibió amenazas por parte de los propietarios de las ferreterías que desde El Bronx comercializaban sus tapas, insiste en continuar con las investigaciones que lleven a la cárcel a todos los culpables de los robos.