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"Contratación no fue de un día para otro": Lucho Garzón

El ex alcalde responde a quienes quieren salpicarlo en el cartel de obras de Bogotá.

Hugo García Segura
25 de octubre de 2010 - 05:18 p. m.

La Fiscalía y la Procuraduría se le metieron este lunes de frente al escándalo por la contratación en Bogotá y adoptaron sus primeras decisiones para desenredar la madeja de información que salpica a funcionarios del Distrito, congresistas, abogados y contratistas: el alcalde Samuel Moreno fue llamado a interrogatorio por un fiscal delegado ante la Corte Suprema, mientras que a su hermano, el senador Iván Moreno, le abrieron indagación preliminar en la Procuraduría.

También absolverán sendos interrogatorios el ex candidato presidencial Gustavo Petro, el concejal Carlos Vicente de Roux y el senador Luis Carlos Avellaneda, quienes el miércoles pasado revelaron un informe sobre supuestas irregularidades en la contratación de la capital del país.

La determinación de la Fiscalía fue tomada con tranquilidad por el Alcalde, quien declaró que esta es una oportunidad única para aclarar lo ocurrido. Mientras su administración sigue en el ojo del huracán, Luis Eduardo Garzón, el hombre que lo antecedió en el cargo, se sacudió este lunes de las críticas de quienes quieren involucrarlo por dejar firmadas las obras que hoy se ejecutan en medio de cuestionamientos.

A sus ex socios del Polo Democrático les dijo que, respecto a casos como el Transmilenio de la calle 26, la discusión no es sobre la adjudicación, sino sobre la ejecución. Y al contratista Miguel Nule, que es raro que los retrasos de la obra sean sólo en el tramo adjudicado a su consorcio.

Hay quienes quieren endilgarle responsabilidad en el escándalo de la contratación de las obras de Transmilenio porque usted fue quien dejó todo firmado...

Es cierto que la contratación de la Fase III en la calle 26 y la carrera décima es de la administración Lucho Garzón, pero también es cierto que ese proceso estuvo acompañado de procurador, contralor y todos los órganos locales de control, y que hay un fallo de la misma Procuraduría, del 27 de octubre de 2009, a raíz de una investigación que se pidió, que concluye: “La abundante prueba documental sobre esta contratación permite inferir seriamente que el cuestionado proceso licitatorio se adelantó con plena sujeción a los principios y normas que rigen en materia de contratación estatal”. Ahora, el pliego de cargos que dictó la Procuraduría se refiere a la ejecución de la obra, que no corresponde a la administración Garzón, y la flexibilización que se le dio al anticipo.

Miguel Nule argumenta que los retrasos obedecen a que los diseños de esa Fase III quedaron mal hechos...

En la décima y la 26 solamente hubo atrasos en el sector de los Nule. Esa discusión ya la dio la Procuraduría, porque esos informes se han dado y no voy a meterme en esa discusión.

¿Y los cargos en contra de Liliana Pardo, directora del IDU durante su mandato?

Insisto en que lo que se está cuestionando hoy es la ejecución del contrato y la flexibilización. Sobre Liliana Pardo, cuando le ofrecí la dirección del IDU, las referencias que tenía eran de una mujer honesta y gran gestora. Venía de ser directora del Findeter, asesora de la Procuraduría y antes de llegar al IDU asumió todo lo que tenía que ver con el manejo del Fondo de Vigilancia de la ciudad, donde se cuadruplicó la inversión para el Ejército y la Policía. Cuando la nombré no tenía un solo reparo. Ya sobre lo que haya sucedido después, les corresponde a los órganos de control determinar responsabilidades.

¿Qué les responde a los que aún insisten en que el Transmilenio por la 26 no se necesitaba?

Respeto mucho las discusiones sobre esa valoración. Algunos en el Polo Democrático sostienen que eso no estaba aprobado y se hizo de afán. Mentira, uno hace un Plan de Desarrollo en el que se incluye cierto kilometraje para buscar financiación. Eso se hizo en 2004. En 2005 se dijo para qué eran los diseños y se estudió la prefactibilidad de la décima, la séptima y la 26. Ya en 2006 empezaron los diseños y en 2007 se dio todo el proceso licitatorio. Eso no es de un día para otro y que yo me acuerde, nadie cuestionó nada.

¿Pero era o no necesaria la obra?

Tanto la décima como la 26 tienen una justificación. La 26 hay que mirarla no sólo por densidad en materia de pasajeros, sino también en relación con todo el esquema del sistema. Me explico: la Fase I hizo la Avenida Caracas, la Autopista Norte y la 80. La Fase II, que me tocó ejecutarla a mí, fue la de la carrera 30 y después se dio la discusión sobre la Fase III, que es la 26, la décima y la séptima, quedando pendiente la Fase IV, que incluye la 68 y la Avenida Boyacá. Es lo que se está moviendo en términos de los cruces y no se puede hacer una línea sin tener en cuenta las demás. Ahora, quiero reiterar que todo fue un proceso, hubo discusión de cara a la opinión pública, se conocen los diseños, es una obra que vale $1,5 billones y que estuvo acompañada por el Gobierno Nacional, que paga las dos terceras partes de la financiación.

¿Y por qué será que quieren echarle a usted parte del agua sucia?

Depende de dónde venga esa agua sucia. Si es de Juan Lozano, supongo que corresponde a alguien que coadministró la Alcaldía durante estos tres años y ahora pretende buscar por todos los medios una justificación. Eso lo entiendo porque quizás está actuando como quien perdió las elecciones en 2003 y busca revancha. Ahora, en cuanto a la discusión técnica, me parece normal y abre la perspectiva hacia el futuro en el sentido de si la línea de transporte masivo en Bogotá deberá ser mediante metro o Transmilenio, y si es esta última, habrá que volver a pensar lo que se necesita.

¿Y el metro sí se necesita?

Todos queremos metro, pero todo depende del Gobierno Nacional. Si dice “sí” a los diseños que hay, que por cierto todos los días están cambiando, y si financieramente es posible. Es prioritario saber si su construcción no afecta el desarrollo de la ciudad.

¿Cuál es su opinión de la administración del alcalde Samuel Moreno?

En política social, creo que le ha dado continuidad a lo que hicimos nosotros. Le cambió los nombres y de pronto los mecanismos para ejecutar esas obras, pero las ha continuado. Lo segundo es que se metió con un tema muy complejo y es el del metro, en el que lo van a medir por centímetros. Tiene abiertos 200 frentes de obras al mismo tiempo porque quiere parecerse al abuelo y en 2011 estar inaugurando e inaugurando, pensando que eso lo puede catapultar hacia el futuro. Y hay otro aspecto a tener en cuenta: esto que está haciendo es gracias a la financiación que se consiguió con la valorización que sacamos en mi gobierno.

¿Y qué piensa de los escándalos de corrupción?

Creo que quienes tienen que responder sobre todas esas acusaciones, y de manera ágil, son la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría. Veo que ya están actuando.

¿Qué piensa de la actitud de Gustavo Petro de irse de frente contra el Polo?

Uno de su ex pareja no habla. Lo único que digo es que el Polo tiene que resolver sus propios problemas. Yo ya di la discusión allá, me fui porque disentía de muchas cosas y no quiero aplicar eso de al caído caerle. Lo que sí me parece es que Petro sigue demostrando que es un hombre valiente, que tiene coraje y criterio, y que sus discusiones son muy serias. En el caso de la familia Moreno, lo que ha hecho el Alcalde es lo adecuado como funcionario público. Todos debemos estar abiertos a que nos investiguen.

¿Se adelantó la campaña electoral por la Alcaldía de Bogotá con todo esto?

Obvio, y creo que la discusión va a ser si se da o no continuismo en la política de Bogotá. Todo alcalde, cuando termina, debe mostrar cinco cosas: en lo social, en lo gerencial, en seguridad ciudadana, en movilidad y en el tema ético.

¿Cree que el ex presidente Uribe va a ser candidato?

No creo, porque él no nació para ser segundo. No me imagino a Uribe en un consejo de seguridad recibiendo órdenes de Juan Manuel (...), pobre Juan Manuel. Ojalá y fuera candidato, porque la discusión sobre temas urbanos también le corresponde a él. Aquí las responsabilidades políticas tenemos que asumirlas todos y el debate no sólo va a afectar lo que pase con la familia Moreno o con el Polo, sino también tendrá que ver con temas de ciudad. Un ejemplo, la seguridad ciudadana: ¿cuando es mala en Medellín es culpa del alcalde Salazar y cuando es buena es culpa de Uribe?

¿Es posible una revocatoria al mandato de Samuel Moreno, como ya proponen algunos?

El mejor escrutinio que uno tiene como alcalde es cuando sale. Si el candidato que el partido decida para sucederlo gana, significa respaldo de la gente. Pero si pierde, es evidente que la ciudad revocó la política del partido.

¿Al fin qué tanta responsabilidad tiene la U en todo esto?

No es sólo la U. Con el cuento de que se trataba de colaboración por el bien de la ciudad es que vienen los enredos de la burocracia. Una discusión que debe darse es hasta dónde tenían cargos de responsabilidad en la administración de Samuel. Dicen que en el tema de malla vial el responsable no era el Polo Democrático, sino un partido del uribismo.

¿Y cómo van a jugar los verdes en esa lucha por la Alcaldía?

No queremos bogotanizar la discusión y tenemos muchas iniciativas en todo el país. La llegada oficial de Sergio Fajardo al Partido, el 7 de noviembre, nos va a ayudar a eso. Ahora, creemos que los elementos actuales dan para pensar en una candidatura en cabeza nuestra y ya Enrique Peñalosa ha sido claro en eso. Sin embargo, creo que tenemos que mirar un gobierno de unidad distrital, alrededor de los verdes pero sin vanidades ni protagonismos. Hay gente muy buena: Carlos Fernando Galán y David Luna, por ejemplo.

O sea, unidad a lo Santos, pero en lo local...

Así es, en lo local, pero no manejada desde la U. No queremos hacer acuerdos de directorios políticos, porque eso ya tiene un tufillo de transacción.

Por Hugo García Segura

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