
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
“En esta casa nos oponemos al Transmilenio por la séptima”. Así reza uno de los cientos de carteles que se ven en las ventanas de locales, apartamentos y casas de los inconformes con el proyecto del Corredor Verde, que está listo para licitación. El descontento se materializó este jueves 13 de julio con una marcha sobre la icónica vía, en la que participaron 100 habitantes del norte y del centro de la ciudad (según la Personería), junto a varios políticos, que se mantienen firmes en la idea de detener el séptimo intento, en 20 años, por renovar este corredor, clave en la movilidad del oriente de la ciudad.
Aunque la concentración no fue masiva, la oposición tiene una cifra diciente, como quedó en evidencia esta semana cuando la Veeduría en contra del Corredor Verde radicó ante la Alcaldía de Bogotá más de 20 mil firmas de personas que piden frenar el proyecto y un diálogo abierto con la alcaldesa Claudia López. “Seguiremos haciendo todas las gestiones posibles para evitar que esta administración, que ha demostrado ser inepta para ejecutar proyectos, deje contratada esta obra. Las firmas las radicamos ante la Alcaldía y estamos recogiendo otras para el cabildo abierto con la alcaldesa Claudia López”, expresó Carlos Ossa, director de Corpochicó, organización de vecinos en la zona de influencia en el proyecto. Así las cosas, ¿qué viene para el proyecto y qué tan sólido es el Corredor Verde?
Lee también: Corredor Verde: están casi listos los prepliegos, pero sigue la oposición
Insistencia contra Transmilenio
A pesar de que se han planteado múltiples opciones de transporte público en esta vía, como un metro liviano y un tranvía (ver gráfica), el Distrito asegura que un sistema de buses, con carril exclusivo, es pertinente por su capacidad para movilizar pasajeros y por su adaptabilidad. No obstante, según urbanistas y miembros de la oposición al proyecto, esta es una obsesión infundada. “La esencia de Transmilenio es un sistema de buses para movilizar la mayor capacidad de pasajeros sin interrupciones. Al meter este sistema en una zona urbana y consolidada con la séptima, se tienen que resolver 46 pasos peatones y zonas semaforizadas, que hacen imposible la reducción de tiempo que proponen”, precisa Mario Noriega, arquitecto y experto en urbanismo.
Cabe señalar que la construcción del corredor intervendrá 22 kilómetros, desde la calle 26 hasta la 200 (pasando por las localidades de Santa Fe, Chapinero y Usaquén), donde pretenden realizar una redistribución del espacio con carriles exclusivos de TM, carriles mixtos, ciclovías y andenes. Ante esto existe preocupación por la posible debilidad de la infraestructura, como ocurrió en la implementación de Transmilenio en la avenida Caracas y la Autonorte, que ha requerido múltiples intervenciones en las losas de concreto, sobre las cuales se desplazan los articulados.
Para esta duda el Distrito tiene respuesta: “Esos problemas fueron por omisiones en los diseños. Los que ahora proponemos son elementos de concreto, innovadores, que permitirán su durabilidad por 50 años. Además, el contrato fija que los encargados de la obra estarán a cargo del mantenimiento durante tres años”, explica Diego Sánchez, director del IDU, quien agrega que frente a posibles sobrecostos la licitación (en la que hay 44 empresas interesadas) cuenta con herramientas y contrapesos (como un fondo de contingencia) para evitarlos.
Te puede interesar: Corredor Verde: ¿qué viene tras publicar los prepliegos del contrato?
Las acciones en contra del proyecto
A pesar de que el Distrito sigue firme en su plan de abrir la licitación en las próximas semanas, el proyecto enfrenta acciones populares en su contra, de las que, por ahora, parece salir bien librado. Este diario conoció que en los próximos días se levantará la suspensión que se impuso por su posible impacto en el Parque Nacional. La administración afirma que el proyecto está armonizado con los planes parciales aledaños a la obra. Para el caso de Lagos de Torca se espera que el 18 de julio entregue el predio donde se construirá el patio-taller y se espera que se ajusten, este viernes, las cargas urbanísticas del Plan Parcial del Pedregal.
Aun así, actualmente se preparan al menos dos acciones judiciales más contra el Corredor, supuestamente por su debilidad en términos de planeación. “Jurídicamente, ya estamos actuando con las observaciones a los prepliegos. Y se trabaja en una acción popular basada en el no cumplimiento del principio de planeación, la ausencia de participación ciudadana incidente, la ausencia de planos estructurales y la no definición de diseños en las intersecciones”, precisa Carlos Ossa, líder de la oposición al proyecto.
No obstante, según el director del IDU, todo seguirá adelante y se espera que el 27 de julio se dé apertura formal a la licitación, con la publicación de los pliegos definitivos del proyecto. “Esperamos que, luego de la presentación de ofertas, podamos dar cierre oficial a la licitación”. Así los planes avanzan, pero es claro que no hay un camino fácil. Tanto la administración como la oposición siguen firmes en una lucha alrededor de una necesidad clara: la de renovar una de las vías icónicas de la capital del país.
Nota recomendada: El riesgo de ser conductor del Sitp: van 600 ataques en lo corrido del año
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.
