La intervención de la Fuerza Pública, la Fiscalía y el Distrito en el Bronx, foco del microtráfico y la criminalidad en la ciudad, tuvo un efecto colateral previsible: las personas que habían hecho de esas tres cuadras del centro su espacio para consumir estupefacientes, alimentarse o pasar la noche, quedaron flotando.
Se calcula que alrededor de 2.000 habitantes de calle circulaban diariamente por ese sector, controlado por seis violentas estructuras criminales, o ganchos. Ahora, el reto del Distrito, que tiene el propósito de derrumbar el Bronx para que la barbarie no se reedifique allí, es desplegar la atención a la población que habitaba el sector.
Eso con el propósito de evitar que las dinámicas del Bronx se restablezcan en otras plazas de vicio. Hay que tener en cuenta que el Bronx sólo movía el 20 % del microtráfico de la ciudad y que hay cerca de 400 ollas más, entre esas varias grandes, como Cinco Huecos (Los Mártires), Las Cruces (Santa Fe) y San Bernardino (Bosa).
Durante los 10 días que han pasado desde la intervención, el Distrito ha atendido más de 2.000 habitantes de calle. Para este trabajo, la Secretaría de Integración Social cuenta con cuatro modalidades de atención, que incluyen alimentación, aseo y apoyo sicosocial, y que varían dependiendo de las necesidades de los ciudadanos.
Los hogares de paso, por ejemplo, representan la atención más básica; allí puede ser acogido un habitante de calle sólo por una noche. Mientras que quienes figuran en la categoría de “alta dependencia” están prácticamente al cuidado total de la entidad. En esta modalidad, la atención mensual de una persona supera los $2 millones. Luego de la intervención al Bronx, el Distrito tendrá que disponer de grandes recursos para atender a los habitantes de calle que quedaron flotando. Presentamos las cuentas de la atención a esa población.