3 May 2020 - 2:00 a. m.

Datos que justifican el hospital de Corferias

La necesidad la basaron en un escenario con casi un millón de contagios, de los cuales, casi 200.000 requerirían manejo hospitalario. Las proyecciones de los epidemiólogos, por ahora y por fortuna, no se han cumplido.

Alexánder Marín Correa (@alexmarin55)

 En Corferias están listas las primeras camas hospitalarias.    /          Mauricio Alvarado - El Espectador
En Corferias están listas las primeras camas hospitalarias. /          Mauricio Alvarado - El Espectador

La velocidad con la que se expandió el coronavirus obligó a los gobiernos a alistarse para lo peor. Y para anticiparse, el Distrito fijó un plan de contingencia con una misión clave: ampliar la capacidad asistencial de la ciudad. Para lograrlo, proyectaron un hospital provisional en Corferias, con 2.000 camas nuevas (casi las mismas que suman los hospitales del Distrito) y una inversión de $200.000 millones (en instalación y operación). La idea es usarlo para llevar a los pacientes de medicina general, y destinar todos los hospitales a atender a los contagiados por el COVID-19.

Todo hace parte de una estrategia en tres fases. La primera contempló usar el 30 % de las camas UCI de adultos (290 aproximadamente) para atender a los pacientes más graves. En la segunda fase, se convertirían el 30 % de las camas UCI pediátricas y el 100 % de las intermedias (691 en total) en camas de cuidados intensivos. Finalmente, en un escenario pesimista, la tercera fase era convertir el 40 % (3.230) de las camas de hospitalización general en camas UCI, las cuales serían sustituidas por las camas en Corferias, para baja y mediana complejidad.

Pero ¿realmente se necesitarán tantas camas? Llegar a esa cifra no pareció haber sido un asunto sencillo. Al menos, así queda claro en un estudio previo que elaboró el Fondo Financiero Distrital de Salud, para justificar el convenio que firmó la entidad con la Subred de Servicios de Salud Centro Oriente, que es la encargada de sacar adelante la iniciativa. En el documento quedaron plasmadas las cifras que, según la administración, respaldan la necesidad y la urgencia de hacer una fuerte inversión en la nueva infraestructura.

Para hacer los cálculos, la administración partió de los datos de la evolución de contagios en la ciudad de marzo y se apoyó en las proyecciones de los epidemiólogos colombianos, del Instituto de Medicina Preventiva de la Universidad de Berna (Suiza), que planteaban cinco escenarios a los que podría llegar el país en los primeros meses. Las cifras de contagios y muertes dependían de las acciones y medidas que adoptara el Gobierno para proteger a la población.

El escenario más conservador pronosticaba que, en caso de aplicar el cierre de centros educativos, la detección temprana de casos, la cuarentena en el hogar y el aislamiento de mayores, las cifras en abril podrían llegar a 28.602 contagios y 213 muertos en el territorio nacional; el más catastrófico advertía que si se permitía que la gente circulara libremente, el país podría terminar abril con 613.000 contagios (entre ellos, 169.000 hospitalizados y 4.573 muertos).

Y fue justo el escenario más catastrófico del que partió la administración para hacer sus cuentas. Según estas cifras, 36.782 pacientes en el país necesitarían cuidados intensivos (UCI) al tiempo, pero como a escala nacional solo hay 5.600 camas UCI, seis de cada siete pacientes se quedarían sin atención. En el caso de Bogotá, que concentra el 43 % de los pacientes del país, los contagios ascenderían a 253.613, de los cuales el 5 % (12.689) necesitaría una cama en UCI, pero la ciudad solo tiene 1.495.

No obstante, el cálculo que más pesó para definir que se necesitarían entre 2.000 y 5.000 camas hospitalarias provisionales fue el que hizo la Secretaría de Salud, que advirtió un panorama más devastador que el de la Universidad de Berna. Teniendo en cuenta los contagios entre el 6 y el 27 de marzo (305 casos), las proyecciones de la epidemia realizadas por la ciudad y en un escenario pesimista, se podrían contagiar un millón de personas. El dato lo acompañaron con una tabla que mostraba cómo más de la mitad de los pacientes tendrían entre 35 y 45 años.

“Según los modelamientos realizados por la Secretaría de Salud, según el comportamiento de los casos reportados en Bogotá hasta el 24 de marzo, se estima que, en la fase de mitigación, el 80 % del total de casos serán leves, el 15 % requerirán hospitalización y el 5 % necesitarán UCI”. Es decir, al menos 200.000 necesitarían atención intrahospitalaria y 52.348 de estos serían pacientes críticos. En caso de llegar a este escenario, el colapso del sistema de salud sería inminente y la ciudad no tendría cómo enfrentar la situación.

Para definir la estrategia hicieron varios cruces de datos. Para comenzar, actualizaron el inventario de las camas de las IPS públicas y privadas, que se podrían usar para pacientes contagiados por COVID-19. Entre todas suman 10.795 plazas, de las cuales 8.368 son para hospitalización general, 1.013 para cuidados intermedios y 1.414 para cuidado intensivo. Además, se analizaron los datos de la ocupación habitual de esas plazas y las que se necesitarían para enfermos por coronavirus.

Teniendo en cuenta el promedio de días que dura una persona hospitalizada, que varía según su gravedad, se tiene que con las camas disponibles la ciudad podría atender a casi 70.000 pacientes mensualmente. Según el estudio, estas apenas darían abasto para atender una avalancha de pacientes por el COVID-19. Por esto se consideró que si llegaba al escenario más crítico, se tendrían que destinar todos los hospitales para atender solo pacientes de coronavirus y de otras patologías de alta complejidad.

En el caso de pacientes de hospitalización general (niños y adultos), la proyección es que se necesitarían alrededor 3.222 camas mensuales para atenderlos. Pero como son cálculos basados en el promedio de atenciones de los últimos años, se consideró instalar inicialmente en el hospital provisional en Corferias 2.000 camas, con la posibilidad de ampliación. “La actual capacidad en el servicio general (8.077camas), adultos y niños, es la que se pretende trasladar progresivamente a área de expansión en la fase tres del plan de ampliación de servicios hospitalarios”.

Según el informe, con las camas que hoy tiene la ciudad sería suficiente para atender a los pacientes habituales en condiciones de operación normal (sin contingencia), incluso a los afectados por COVID-19 no críticos. Sin embargo, el servicio de UCI no tendría la capacidad para atender todos los casos críticos. “De otra parte, en la ocupación de estas camas en marzo, tras la aparición del primer caso de COVID-19 en la ciudad, se ha observado un grado de ocupación promedio del 76 % diario, contando con un promedio de 2.330 camas disponible para atención de pacientes. Es decir, Bogotá solo cuenta con un 26 % de camas disponibles para la atención de la emergencia, siendo necesaria la ampliación, dada la demanda potencial de casos proyectados y esperados durante la pandemia”, agrega el estudio.

Aunque las adecuaciones en Corferias avanzan y están listas las primeras camas para recibir pacientes, afortunadamente las cifras no se han disparado de la forma como lo indicaban las proyecciones. A la fecha, de los casi 2.600 casos confirmados hasta el viernes pasado, el 75 % de los pacientes están en sus casas, el 6 % hospitalizados y el 1,5 % (menos de cincuenta) estaban en unidades de cuidados intensivos, lo cual indica que, por ahora, no ha existido la necesidad de ampliar la oferta de UCI en la ciudad.

Independiente de la situación, el tamaño del hospital provisional y la inversión, lo que más le convendría a la ciudad sería no tener que usarlo, pues cuando empiecen a trasladar pacientes a los pabellones de Corfwerias es porque el COVID-19 habrá invadido del todo a la capital.

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