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De cementerio a museo

El Cementerio Central busca cambiarles a los bogotanos la idea de que éstos no son lugares para el esparcimiento. Será, además, escenario de actividades relacionadas con el Festival Iberoamericano de Teatro, que empezará en un mes.

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Esteban Dávila
06 de marzo de 2014 - 04:36 a. m.
Cementerio central de Bogotá.  / Liz Durán - El Espectador
Cementerio central de Bogotá. / Liz Durán - El Espectador
Foto: Liz Duran
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Imagínese poder decirles a sus amigos que Jorge Eliécer Gaitán y Francisco de Paula Santander lo acompañaron a ver una película de terror o que los vio mientras estaba en una exposición de arte. En cierta manera, ese es el objetivo al que le apuntan los encargados del Cementerio Central de Bogotá, Patrimonio Histórico de la Nación. Desde hace un año, La Alcaldía de Bogotá comenzó a ejecutar estrategias para hacer del Central un espacio cultural pero es ahora, a un mes de que inicie el Festival Iberoamericano de Teatro, que la respuesta ciudadana empieza a sentirse.

El camposanto es administrado por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), donde el subdirector de Servicios Funerarios, Édgar Cruz, lidera la iniciativa de convertirlo en un museo histórico nacional. Esta tendencia la han institucionalizado en países como Francia, donde el cementerio del Père-Lachaise, ubicado en París, adquiere su valor de museo por el constante interés manifestado hacia las tumbas de personajes como Jim Morrison (cantante de The Doors), Edith Piaf (reconocida artista francesa) y Oscar Wilde (escritor irlandés), así como actividades artísticas que giran en torno a éstos y otros mausoleos.

Cruz dice que en la Uaesp desean “que los cementerios distritales, empezando por el Central se posicionen como museos tanto por la historia que ahí reposa, como por su riqueza arquitectónica”, convirtiéndolo a su vez en un espacio “con su propia particularidad”. Para cumplir este objetivo se han unido a la Red Iberoamericana de Cementerios Patrimoniales, donde aprenden de otros cementerios sobre prácticas de gestión cultural y de conservación de patrimonio. Un ejemplo es el San Pedro de Medellín, el único cementerio museo en el país, en donde desde hace más de cinco años se realizan visitas supervisadas como si de una galería se tratara, con obras de teatro y exhibiciones de distintos tipos.

Así, son varias las actividades que desde el año pasado se han realizado en el Cementerio Central, como recorridos en los que distintos guías le hablan a los visitantes sobre el recinto y sus inanimados habitantes o exposiciones en las que se pueden apreciar las obras de pintores y artistas plásticos de la ciudad. Todos estos, planes que han tenido buena acogida en la ciudad, pues, como afirma Cruz: “Siempre hemos recibido entre 100 y 150 personas”.

Pero los inconvenientes no faltan: el lunes de la semana pasada se inició el ciclo de cine, actividad anunciada por Twitter y Facebook, donde fue compartida más de lo esperado. Acostumbrado a recibir un promedio de 150 personas, el personal del cementerio se quedó corto en los cálculos, pues el evento fue tan llamativo que asistieron más de mil personas. Según Cruz, la publicidad de la invitación en redes sociales; así como el hecho de que era un lunes, cuando se aumenta la concurrencia a los cementerios por ser el “día de las almas” para los cristianos, fueron las razones que provocaron esta oleada de curiosos.

Sin embargo, no todos pudieron ingresar y más de uno se enojó por eso. Alguien trató de entrar saltando la reja. Otro la sacudió en señal de reclamo. Aun así, Cruz resaltó el civismo de la gente asistió ese día y también desmintió que se hubieran profanado tumbas. Al final, el balance de daños no pudo ser menor: una lápida y un florero rotos, que ya fueron reparados. Además, como las actividades en el cementerio van en aumento, se han anunciado ya algunas condiciones: para futuros eventos el cupo será limitado —aunque seguirá siendo gratuito—, por lo que se exigirá inscripción. Y para evitar que los visitantes ingresen licor y drogas, en algunos casos el personal de vigilancia hará requisas.

El ciclo de cine en el Cementerio Central, no obstante, es apenas una entre tantas otras alternativas que el Distrito prepara para hacer de éste un escenario cultural con trascendencia. Vendrán exposiciones con floristeros y marmoleros, quienes viven de la actividad del cementerio; galerías artísticas y un recorrido histórico en el que, con motivo del Festival Iberoamericano de Teatro, actores representarán las historias de algunos personajes que descansan en el Central.

Este camposanto, en servicio desde 1836, es el más antiguo y conocido de la ciudad. No sólo por su arquitectura colonial o su valor cultural; su atractivo radica en las historias que se esconden entre sus criptas y que pertenecen a personajes claves en la historia del país o a individuos que ganaron fama con leyendas urbanas. Dominado desde la entrada por la escultura del titán Cronos, padre del tiempo, símbolo de que a todos nos llega la hora de partir, el cementerio alberga no sólo a la mayoría de los expresidentes de la Nación, sino también a personalidades que enaltecieron las artes y los negocios como el poeta León de Greiff o el empresario Leo Kopp, fundador de Bavaria.

 

 

 

estebandavila93@gmail.com

@EstebanDN

Por Esteban Dávila

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