
Durante la emergencia, el IDIGER reportó un nivel de lluvias por encima del promedio.
Foto: Redes sociales/ IDU
En dos horas llovió el equivalente a dos piscinas olímpicas. Así midió el Instituto Distrital de Gestión del Riesgo (IDIGER) el fuerte aguacero que cayó en la tarde del lunes 9 de marzo sobre el norte de Bogotá que provocó, una vez más, la inundación del deprimido de la calle 94, una glorieta subterránea que conecta la NQS con otras 18 rutas. Este sector se ha convertido en un dolor de cabeza para la ciudad cada que arranca la temporada invernal.
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Por María Angélica García Puerto
Cubre temas de seguridad, primera infancia, educación, movilidad, derechos humanos y género.@_amariag
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