Diferentes aspectos de este día en Bogotá, en el que los habitantes se movilizaron en otros medios de transporte como: Transmilenio, taxis o bicicletas.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
Jornadas como la del Día sin Carro y sin Moto en Bogotá se dibujan como un paraíso utópico para los bogotanos y una oportunidad de receso frente al caos cotidiano de las calles. Por un día, cerca de tres millones de vehículos, entre motos y carros, se quedan estacionados en los garajes para dejar una postal de avenidas y autopistas casi vacías, y una mayor afluencia en los medios de transporte público y la bicicleta.
Pero más allá de la aparente calma y la sensación de vacío en las calles, uno de los puntos que más defienden los entusiastas...

Por Miguel Ángel Vivas Tróchez
Periodista egresado de la Universidad Externado de Colombia interesado en Economía, política y coyuntura internacional.juvenalurbino97 mvivas@elespectador.com
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