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En las proximas horas el Instituto de Recreación y Deporte entregará a la Policía las pruebas de los videos donde se pueden ver a las personas que participaron en los disturbios.
"Yo le pido además a los medios de comunicación que nos puedan colaborar con evidencias (fotos y videos) que podamos entregar como pruebas a las autoridades", dijo el mandatario.
En este punto estuvieron de acuerdo los presidentes de los tres equipos de Bogotá quienes aseguraron que la es hora de tomar medidas drástica en contra de quienes sabotean el espectáculo deportivo.
Por su parte, el general Rodolfo Palomino, comandante de la Policía de Bogotá, aseguró que para la próxima fecha instalarán unos dispositivos anti doping especiales para que los hinchas no ingresen en estado de embriaguez.
La medida se toma luego de que varios fanáticos destruyeran el pasado sábado, durante el clásico Millonarios - Santa Fe, cerca de 800 sillas que se habían colocado en esa tribuna.
Así pues, el equipo santafereño se quedaría sin su habitual fanaticada que colma dicha parte del estadio, cuando juega en la capital colombiana. Quienes acuden normalmente a esa tribuna son los denominados barras bravas, protagonistas de los desórdenes que llevaron a tal decisión.
Durante la reunión que sostuvieron los presidentes de los equipos capitalinos, Juan Carlos López, de Millonarios; y Armando Farfán, de Santa Fe, junto con el alcalde Mayor, Samuel Moreno, el padre Alirio, director del programa ‘Goles en Paz' presentó su renuncia por la frustración de no poder controlar a las barras bravas. Sin embargo, Moreno no la aceptó y le pidió al padre que se tomará un descanso y pensara de nuevo la decisión.
El padre Alirio desmintió además un supuesto traslado a Idipron, entidad que antes lideraba el padre Nicoló.
Juan Carlos López por su parte, propuso que quitaran la silletería de las tribunas norte y sur para evitar que se repitan hechos como el del pasado sábado. En su reemplazo, pidió que pusieran las mismas sillas de la zona oriental.
Antes, los fanáticos de Millos habían protagonizado una situación similar, la cual le costó al club embajador cerca de 40 millones de pesos, por los daños ocasionados a las sillas de la tribuna norte.