El evidente deterioro de la cancha del estadio Nemesio Camacho El Campín dejó de ser un problema estrictamente deportivo y pasó a convertirse en un asunto de gestión pública. Tras las quejas reiteradas de jugadores, técnicos y dirigentes del fútbol profesional, el Distrito anunció una revisión contractual a la Alianza Público-Privada que administra el principal escenario deportivo de Bogotá.
El contexto: Bogotá, sin estadio de fútbol
El pronunciamiento se dio luego de la suspensión del partido entre Millonarios e Independiente Medellín, el domingo en la noche, cuando las fuertes lluvias dejaron el campo inundado y hecho un barrizal. Si bien tras la suspensión el encuentro pudo disputarse al día siguiente, el estado de la grama volvió a quedar en entredicho y reactivó un debate que se arrastra desde hace meses.
El alcalde Carlos Fernando Galán afirmó que la cancha “debe estar en buen estado” y que la administración distrital se encargará de garantizar condiciones adecuadas para que la cancha cumpla su papel fundamental: la práctica del fútbol profesional. En la misma línea, el director del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), Daniel García Cañón, calificó el estado actual del campo como “inaceptable” y anunció una visita técnica para este martes 3 de febrero.
Además del diagnóstico por el mal estado de la grama, el Distrito anunció que el contrato con Sencia, concesionario del estadio, ya está siendo revisado. Según explicó García Cañón, la empresa tiene la obligación contractual de mantener la cancha, como mínimo, en las mismas condiciones en las que fue recibida. De comprobarse incumplimientos, se procederá con las sanciones contempladas en el contrato.
El estado del campo pone en riesgo a los jugadores
El estado del campo ha sido motivo de críticas constantes en las últimas semanas. Por un lado, el pasado 28 de enero, tras el empate entre Santa Fe y Deportivo Pereira, el capitán del equipo albirrojo, Hugo Rodallega, calificó como “horrible” el estado del campo durante el juego.
Las quejas se repitieron este lunes tras el partido entre Millonarios y Medellín. El delantero argentino Rodrigo Contreras expresó su sorpresa por el estado del campo y advirtió, incluso, que una cancha en esas condiciones pone en riesgo la integridad de los jugadores. Aunque reconoció que otras sedes del país enfrentan problemas similares, insistió en la urgencia de una solución.
Desde la concesionaria Sencia, la explicación apunta a factores climáticos. La empresa aseguró que enero de 2026 registró un volumen histórico de lluvias, concentradas en pocas horas y superiores a la mitad del promedio mensual. Según su versión, el sistema de drenaje operó al máximo de su capacidad y se activaron protocolos para recuperar la grama. Su CEO, Mauricio Hoyos, reconoció que el campo no está en condiciones óptimas, pero afirmó que el fútbol es prioridad dentro de la operación del estadio.
Sin embargo, las respuestas no han disipado las críticas. La Asocioación Colombiana de Futbolistas profesionales, Acolfutpro, alertó sobre el riesgo laboral que implica jugar en una cancha en mal estado y solicitó la intervención del Ministerio del Deporte para garantizar escenarios seguros.
Mientras se adelanta la visita técnica y la revisión contractual, el Distrito enfrenta una presión creciente para definir hasta dónde llega la responsabilidad del concesionario y qué medidas tomará si se confirman fallas en el mantenimiento. El Campín, epicentro del fútbol profesional y patrimonio de la ciudad, queda así en el centro de una discusión que ya no se limita al estado del campo, sino a la forma en que Bogotá gestiona su principal escenario deportivo.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.