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Tras conocerse la decisión del Registrador de Instrumentos Públicos de declarar ilegal la venta del hospital que pretendía hacer la Fundación San Juan de Dios en liquidación al Distrito, el alcalde Gustavo Petro arremetió contra el funcionario acusándolo de borrar ilegalmente los títulos del complejo hospitalario. Lo que no dijo el mandatario en su intervención fue que el propio Distrito, tras hacer un estudio de títulos, sabía desde el año pasado que la entidad con la que pretendía negociar no era la propietaria del inmueble y que no podía venderlo. Incluso, la Alcaldía llegó a la misma conclusión a la que llega hoy el Registrador: el dueño del Hospital es la Gobernación de Cundinamarca. (Vea: Fundación no puede vender el San Juan de Dios)
Así está consignado en la resolución que emitió el Registrador y que conoció El Espectador, en la que señala que uno de los motivos que generaron la apertura del proceso administrativo, para aclarar la tradición del inmueble y determinar el verdadero dueño del hospital, fue la reclamación que hizo la Empresa de Renovación Urbana (ERU) al mismo registrador, por haber registrado en marzo del año pasado el Hospital como propiedad de la Fundación San Juan de Dios en liquidación. La razón del reclamo era que a través de un estudio de títulos que hizo el propio Distrito determinó que el verdadero y único propietario era la Gobernación y debido a esto el liquidador no podía apropiarse del inmueble y menos venderlo. Este hallazgo llevó incluso a la administración a retirar la oferta económica que le había hecho a la Fundación para comprar el Hospital.
A pesar de este reclamo y de haber solicitado la corrección del cuestionado registro del certificado de tradición del complejo hospitalario, inexplicablemente el Distrito siguió negociando con la Fundación al punto de resultar como el único comprador habilitado a través de la ERU.
Ahora el alcalde señala al registrador de actuar ilegalmente y califica su decisión como un nuevo intento para evitar que se reabra uno de los símbolos de la medicina en la ciudad. Y agregó: "¿Por qué lo hace? Pues indudablemente porque somos nosotros los que queremos abrirlo y podemos, e indudablemente y más allá, porque el San Juan de Dios es un símbolo, y los símbolos en la acción política y social son muy poderosos”.
En su intervención Petro dijo "El registrador decidió borrar todas las anotaciones de registro del Hospital desde el año 1924 hasta la fecha, lo cual se constituye como una acción fuera de la ley". Esta frase parece un contrasentido cuando fue, de cierta forma, el mismo Distrito el que pidió la revisión de la tradición del Hospital San Juan de Dios.
“¿Hasta qué punto llega la histeria de un grupo de personas que por sectarismo y odio político, porque no tiene otra explicación, llegan a infringir la ley que prohíbe a un registrador anular anotaciones a menos que sea por orden judicial? Este expropió”, aseguró el mandatario.
Por ahora, a pesar de las críticas del Distrito y el liquidador de la Fundación a la decisión del Registrador de Instrumentos Públicos, quedan claras las contradicciones de la administración en este caso y la necesidad de que antes de la negociación para la reapertura del complejo hospitalario (a la que nadie se opone) aún hay temas por revisar y corregir para que el proceso quede bien y no se convierta en un asunto a la carrera y defectuoso por un interés electoral.
Jamarin@elespectador.com