El hallazgo del cuerpo de Yulixa Toloza no solo marca el fin de la angustia que doblegó por seis días a su familia y amigos. También marca el inicio del proceso en búsqueda de justicia. De cinco órdenes de captura, ya se hicieron efectivas las cinco capturas: dos en Cúcuta, las de Jesús Hernández y Kelvis Sequera Delgado, por desaparición forzada y ocultamiento de pruebas. Otras tres, fueron materializadas en las últimas horas en Venezuela, contra María Fernanda Delgado, dueña de Beauty Láser, centro de donde despareció la mujer; Edinson Torres, administrador del establecimiento, y Eduardo David Ramos, supuesto cirujano, quienes deben responder por la muerte de la mujer.
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Tras seis días de incertidumbre, muchas de las preguntas que rondaban el caso se resolvieron este martes. Al hallazgo del vehículo, en el que movilizaron a la víctima la noche del 13 de mayo, y a la captura en Cúcuta de dos de los involucrados, se sumó la ubicación del cuerpo de Yulixa, en una vía del municipio de Apulo (Cundinamarca). Posteriormente, las últimas tres capturas se realizaron mientras Medicina Legal realiza la necropsia y confirma la identidad.
Fin de la incertidumbre
Yulixa era oriunda de Arauca, pero vivió gran parte de su vida en Cúcuta. Hace 18 años se trasladó a Bogotá, siguiendo a su hermano mayor, con quien tenía una relación cercana. Aunque no tuvo hijos, dedicó buena parte de su vida al cuidado de sus sobrinos. En la capital, logró montar un salón de belleza en Bosa, donde hacía cortes, uñas, pestañas y otros procedimientos estéticos. Aunque intentó seguir a su hermano, quien se fue a vivir a Estados Unidos, nunca le dieron la visa.
Horas antes del hallazgo del cuerpo, una prima habló con El Espectador sobre el sufrimiento de su familia. “Estamos desesperados. Es una angustia que nos va ganando”, relató. Confirmó que ningún pariente supo se sometería a un procedimiento estético. “Sabía que no lo hubiéramos permitido”. Agregó que tanto en su municipio de origen como en Bosa, amigos y familiares se unieron al llamado por encontrarla, aún sabiendo que tenían pocas esperanzas. “Aunque la fe existe, viendo las cosas que estaban pasando, parecía complicado”. Horas después conoció la fatal noticia.
Sobre el hallazgo, fuentes cercanas al proceso indicaron que los investigadores del Gaula y de la Sijín de Bogotá lograron establecer que a Yulixa la sacaron de la ciudad la misma noche del 13 de mayo y la trasladaron hasta una zona rural entre Apulo y Anapoima, en Cundinamarca, donde la abandonaron.
Las autoridades tuvieron que reconstruir minuto a minuto lo ocurrido 24 horas antes a su desaparición, en medio de información dispersa e inexacta. Tras emitir una alerta en Cúcuta y ubicar el vehículo en el que se la llevaron, trazaron la ruta hasta concentrar la búsqueda en un corredor de 16 kilómetros. Tras más de 15 horas de rastreo, hallaron el cuerpo.
Cargos e implicados
El establecimiento de donde desapareció Yulixa estaba registrado solo como peluquería. Las autoridades confirmaron que en Beauty Láser se practicaban procedimientos médicos invasivos sin licencia. María Fernanda Delgado Hernández figura como responsable del negocio en Cámara de Comercio; Edinson Torres sería el administrador; Eduardo David Ramos aparece mencionado como el supuesto cirujano que realizaba los procedimientos. Por su parte, Jesús Hernández y Kelvis Sequera Delgado, los capturados, habrían participado en la desaparición de evidencias.
Una revisión a los registros públicos de Beauty Láser permite establecer que sus dueños promocionaban procedimientos de manera pública desde, al menos, 2024. Ofertaban “lipólisis láser tronco completo más lipo-transferencia glútea gratis por profesionales”. Inicialmente lo hicieron en una sede ubicada en el barrio Chucua, en Kennedy. Para entonces ni siquiera contaba con registro en Cámara de Comercio. Luego registraron el negocio el 12 de diciembre de 2025 como “peluquería y otros tratamientos de belleza”, esta vez en Venecia (Tunjuelito).
A pesar de que le secretario de Salud, Gerson Bermont, aseguró que muchos de los sitios clandestinos ni siquiera dan a conocer las direcciones antes de los procedimientos, en el caso de Beaudty Láser, se promocionaba en redes sociales, ofreciendo abiertamente procedimientos invasivos bajo sedación y mostraba videos de intervenciones, imágenes con ofertas, direcciones y fachadas explícitas. Para atraer clientes ofrecía paquetes desde COP 3,5 a COP 4 millones. Una mujer, entrevistada en medios televisivos, aseguró haberse realizado con ellos un procedimiento a inicios de 2026, pero en una sede del norte de Bogotá, donde, denunció, sufrió graves complicaciones y recibió presiones para guardar silencio.
Pese a la publicidad abierta, las autoridades no intervinieron antes de la desaparición de Yulixa. El secretario de Salud aseguró que esto obedece a que el Distrito tiene que verificar 250.000 establecimientos y se apoya, más que todo, en la denuncia. Los constantes movimientos de sede de Beauty Láser también habrían dificultado una intervención oportuna.
Específicamente, en la ciudad existen 17.000 centros de salud legalmente habilitados (IPS y clínicas) que cuentan con vigilancia permanente. Entre 2025 y lo que va de 2026, se han recibido 282 quejas ciudadanas relacionadas con servicios de estética y se han identificado 194 sitios clandestinos en Bogotá, pero ninguna concerniente al local donde desapareció Yulixa Toloza. Según Bermont, hasta hace poco la alcaldía de Tunjuelito lo había “identificado” y había programado una visita.
De acuerdo con la Fiscalía, los dos implicados capturados inicialmente, enfrentarían cargos por desaparición forzada y ocultamiento o destrucción de material probatorio. Según el abogado penalista Rafael Quintero, por el primer cargo, los implicados podrían enfrentarse a penas que oscilan entre los 320 y 540 meses de prisión (entre 26 y 45 años). El segundo cargo contempla penas entre cuatro y 12 años de cárcel.
Tras el hallazgo del cuerpo y la captura los demás implicados, la investigación tendrá que sumar el delito de homicidio bajo la figura de dolo eventual: “Ellos sabían que estaban realizando procedimientos invasivos sin permisos y en condiciones irregulares. Aun así, decidieron seguir adelante, asumiendo el riesgo sobre la salud y la vida de Yulixa”, explicó el abogado. Para este delito, las penas podrían oscilar entre 400 y 600 meses de prisión (entre 33 y 50 años), dependiendo de los agravantes que determine la Fiscalía.
Ahora, aunque el hallazgo del cuerpo y las capturas ponen fin a la angustia de no saber qué había pasado con Yulixa Toloza, su familia insiste en que el caso no puede quedar impune. “El mensaje es para que las autoridades, por favor, no desfallezcan, porque donde eso suceda, se queda ahí, y mi prima no puede quedar como una víctima más”, concluyó su prima.
Nota del editor: Al cierre de esta edición, las autoridades confirmaron a este diario la captura en Venezuela de los otros tres implicados que restaba por ubicar en este caso, razón por la cual el título original y las menciones a los recién capturados en el presente artículo, fueron ajustados ajustados luego de confirmar dicha información.
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