La evasión del pasaje de Transmilenio es una infracción tan vieja como su propio sistema. Las escenas son diarias y en casi todas las troncales. Personas de todas las edades y géneros burlan el sistema y arriesgan su integridad, accediendo irregularmente, sobre todo en aquellas estaciones donde no hay puertas, mientras otros, simplemente, saltan los torniquetes. Las pérdidas son millonarias y las estrategias para evitarlo parecen no ser suficientes.
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Un nuevo proyecto de acuerdo radicado en el Concejo de Bogotá busca frenar de manera definitiva a los colados mediante una estrategia integral que prioriza la disuasión, el control y el sentido de pertenencia. Aquí los detalles.
Los detalles del proyecto
Una estrategia integral de disuasión y control es el objetivo del Proyecto de Acuerdo que está siendo liderado por la concejal Clara Lucía Sandoval (Nuevo Liberalismo). El cambio fundamental reside en dejar de ver la evasión como un problema que recae únicamente sobre Transmilenio y la Secretaría de Cultura, para convertirlo en un esfuerzo coordinado que involucra a múltiples entidades del Distrito.
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El texto propone puntualmente que las secretarías de Seguridad y de Gobierno fortalezcan las capacidades policivas para que la imposición y el cobro de comparendos dejen de ser una “medida fallida” y se vuelvan efectivos. Asimismo, busca que ambas entidades participen en la planificación, coordinación y ejecución de acciones de control y sanción en estaciones y portales identificados como críticos -mediante mapas de calor- y potencien tecnologías como el sistema inteligente SIDEST (Sistema Inteligente de Detección de Eventos de Seguridad en Transmilenio) para monitorear las irregularidades en tiempo real.
Pero el proyecto propone que la seguridad no se limite solo a la labor policial. Estas secretarías podrían pasar de realizar jornadas preventivas a asumir funciones activas de control que disuadan la evasión a través de una oferta de servicios y una vigilancia activa en el territorio.
Los ciudadanos
En el componente cultural, el texto propone que el Distrito diseñe y ejecute acciones comunicativas en pro de la pertenencia al sistema, explicando detalladamente cómo funciona, a qué se destina el dinero del pasaje y cuáles son las consecuencias reales de la evasión, tanto financieras para el Distrito como físicas para el individuo.
De igual manera, fomenta alianzas con colegios, universidades, empresas y centros comerciales para ejecutar acciones de cultura ciudadana dirigidas a sus comunidades específicas.
En línea con este enfoque pedagógico, el proyecto propone que, por medio de las Secretarías de Cultura y Seguridad, la empresa Transmilenio y demás entidades competentes, conformen equipos para ubicarlos dentro de las estaciones críticas con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de mitigar el fenómeno de la evasión. El proyecto incluso abre la puerta a un voluntariado ciudadano para que los bogotanos participen en acciones pedagógicas dentro del sistema.
Cobro de multas y el impacto de la evasión en el sistema
El diagnóstico que sustenta el proyecto revela que el sistema actual de multas ha resultado ser una medida fallida. Mientras se estima que unas 262.000 personas se cuelan diariamente, solo se imponen entre 637 y 638 comparendos al día (datos de enero a septiembre de 2024). Esto significa que apenas el 0.24% de los evasores son efectivamente multados.
Además, existe un nivel de incumplimiento masivo. En 2024, se impusieron 174.000 comparendos, pero apenas el 5.95% de los ciudadanos sancionados realizaron efectivamente el pago de la multa. Esa baja percepción “de fiscalización y de capacidad sancionatoria” es para la concejal Sandoval lo que incentiva la reincidencia, ya que el riesgo de ser multado se percibe como mínimo frente al beneficio económico de no pagar.
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Pero el problema de la evasión va más allá y es multicausal. Un estudio de la Universidad Nacional (2017) encontró que solo 2 de las 12 razones para colarse apelaban a lo económico (limitaciones para pagar y costo), mientras que el restante son causas culturales y actitudinales como la ya mencionada baja percepción de riesgo de sanción, falta de apropiación del sistema, mala relación con lo público, desconfianza institucional, entre otras. Para dimensionarlo. En el Metro de Medellín, el pasaje es más costoso (COP 3.820) y el porcentaje de evasión alcanza apenas el 1%.
Según el Informe de Rendición de Cuentas de Transmilenio (2025), durante el año pasado aumentó la evasión en el sistema, cerrando en un 15,19 %, frente al 13,14 % en 2024. De acuerdo con la empresa, este incremento se atribuyó a las obras del metro que generaron el desmonte de puertas automáticas y puertas con Accesibilidad y Barreras de Acceso BCA-PAT en estaciones de la Caracas, el aumento de movilizaciones sociales en la ciudad “y el mal comportamiento de la ciudadanía”.
Y es que las consecuencias de la evasión pueden ser fatales. En los últimos 5 años, al menos 40 personas han fallecido, tres durante los primeros meses de este año. En contraste, el impacto también es económico. Transmilenio cubre cuatro millones de viajes al día y, aunque más del 80 % de los usuarios pagan su pasaje, deja de recaudar más de COP 262 mil millones al año por cuenta de los colados. Monto que podría ser utilizado para construir colegios u hospitales de primer nivel.
El resultado se mide entonces en que la empresa no puede registrar la demanda real en las troncales, que terminan por congestionarse aún más, y la oferta de buses termina siendo insuficiente. Además, agrava de por sí el ya hueco fiscal del Fondo de Estabilización Tarifaria (COP 3,2 billones de deuda), que sigue cubriendo la diferencia del costo real de movilizar a una persona (COP 5.840).
¿Qué ha hecho Transmilenio para frenar a los colados?
Desde la Empresa Transmilenio resaltaron que durante 2025 garantizaron la presencia institucional con la vigilancia privada en portales y estaciones del sistema “con 544 servicios de 16 horas sin arma, así como 22 servicios de 16 horas con ejemplares caninos de defensa controlada en los diferentes portales”.
Dicha escuadra de reacción móvil anti evasión, conformada por guardas de seguridad que aseguran están capacitados, ha logrado un incremento de 36 % en las validaciones en el Portal Usme (72 mil más) y de 34 % en el Portal 20 de Julio (alrededor de 51 mil más).
El problema es que este personal, equipado con bolillos y chalecos, ha terminado por generar escenarios de confrontación con los pasajeros evasores del pasaje, donde ambos resultan agrediéndose y terminan heridos. Desde Temblores ONG, organización que defiende los derechos humanos, hicieron un llamado urgente a la Alcaldía para que se busquen alternativas distintas.
“La evasión no es un delito. Es una contravención que exige una respuesta proporcional, no fuerza física. Las estaciones no son escenarios de confrontación. Pone en riesgo a quienes usan el sistema y a los propios guardias, expuestos a dinámicas que no les corresponden”, sentenciaron.
Para este año, la Empresa Transmilenio indicó que seguirán profundizando el enfoque integral de cultura ciudadana. “La meta no es “perseguir” usuarios, es recuperar reglas mínimas de corresponsabilidad y proteger la sostenibilidad del sistema, porque cada validación que no ocurre se traduce en menos capacidad para mejorar el servicio que sí exigen los usuarios”.
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Investigadores del Grupo de Sostenibilidad Urbana y Regional de la Universidad de los Andes plantean que, para contrarrestar la evasión en el sistema, las autoridades políticas podrían considerar un aumento en el costo de la multa, implementar medidas de retención temporales para los evasores y estrategias de control que aumenten la certeza del castigo. “Podrían ser útiles las campañas educativas desalentando actitudes individualistas, enfocadas en los más jóvenes, para entender que, aunque hay un gran potencial de mejora, el sistema ha mejorado la movilidad de la ciudad y brinda un servicio esencial”, recomendaron los académicos.
El Proyecto de Acuerdo aprobado en primer debate en el Concejo se encuentra alineado con el Plan Distrital de Desarrollo, que tiene como meta estratégica reducir la evasión en el sistema troncal al 13% para el año 2028. Al estar enmarcada en los proyectos de inversión ya existentes, como el fortalecimiento de la seguridad integral del sistema de transporte, la propuesta no implicaría la apropiación de recursos adicionales, lo que facilita su viabilidad fiscal. Con este marco, una vez más, el cabildo distrital busca que Transmilenio deje de ser visto como un servicio vulnerable y recupere su valor como un patrimonio público esencial para la movilidad de todos los bogotanos.
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