Publicidad
14 Dec 2013 - 10:40 a. m.

El apoyo indígena de Gustavo Petro

Indígenas del Cauca llegaron a Bogotá a acompañar la movilización citada por el alcalde.

Catalina González Navarro

El apoyo indígena de Gustavo Petro

 Como antesala al discurso de anoche viernes en la plaza de Bolívar se entonaron los himnos de Colombia, Bogotá y de la guardia Indigena, quién le impuso su pañoleta representativa al alcalde Gustavo Petro quién recordó que fue en la vereda Santo Domingo en Tacueyo donde decidió entregar las armas y defender la democracia, igual a lo que han hecho los indígenas de la región y quienes vinieron a acompañarlo en el que denominan un momento difícil para el Alcalde.

A la una de la tarde del pasado jueves salieron los indígenas desde Santander de Quilichao, a bordo de tres escaleras (chivas), su habitual medio de transporte. Con el objetivo de apoyar la convocatoria de movilización que denominaron por la democracia luego de la decisión tomada por el procurador de destituir e inhabilitar al alcalde capitalino. Ya instalados en Bogotá y tratando de recuperarse del viaje afirman que las autoridades querían obstaculizar su viaje porque según cuentan desde que salieron del Cauca la Policía Nacional los hizo detenerse en 10 retenes vehiculares.

Sin embargo, los miembros de la ACIN (Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca) sostienen que aunque intentaron detenerlos sería imposible que no hubiesen llegado. Y es que recuerdan anteriores ocasiones en las que lograron llegar caminando, cosa que no debieron hacer en esta ocasión a pesar de que una de sus escaleras fue inmovilizada por no pasar la revisión técnico mecánica por presuntos problemas mecánicos. Pero lograron salir de Calarcá acomodándose en las otras dos, y alquilando dos buses y 10 taxis.

A Bogotá llegaron ayer viernes a las 8 de la mañana a la sede de la ONIC, Organización Nacional Indígena de Colombia, en el centro de Bogotá, para prepararse para la velada en la plaza de Bolívar. Tal como lo dicen sus creencias compartieron como familia su comida. El menú: sopa de verduras, frijoles, arroz y pollo.

Alistaron su bastón de mando, la única herramienta que usan para defenderse y que los ha hecho merecedores del Premio Nacional de Paz, en dos oportunidades. Y en perfecta calma esperaban a su líder Luis Acosta, un profesor de música que desde los 14 años entró a ser parte de la guardia indígena. Razones por las que conoce perfectamente la resistencia de su comunidad y de la que advierte que sus elementos nunca se podrán separar, y es que si bien es cierto están relacionados con partes de su cuerpo, por ejemplo la estrategia con las manos y pies, su ideología con la cabeza y su espiritualidad con el corazón.

Corazón con el que se inspiraron para gritar su ya reconocido lema: “Guardia, guardia. Fuerza, fuerza” y con el que salieron a caminar por la carrera séptima de Bogotá para llegar a la Plaza de Bolívar y realizar un recorrido espiritual. En cuestión de minutos y con tan solo recorrer dos cuadras, la guardia fue ovacionada por los transeúntes que les agradecían su presencia y compañía. “Gracias por su resistencia”, gritó una señora.

Al llegar a la Plaza se escuchaba la palabra minga y las personas se hacían a un lado para abrirle paso a la bandera verde y roja de ACIN que antecedía a cada uno de sus guardas. Entraron por el norte y caminaron hasta la carrera octava para quedar frente al Palacio Liévano. Se detuvieron y comenzaron a escuchar los aplausos que iban dirigidos a ellos; siguieron caminando hacia el Congreso, en forma de círculo, el que ellos denominan ‘Espiral de la vida’ porque significa su origen, para Luis Acosta este ritual es un símbolo ya que por ser hijos de la tierra y “venimos de su centro, y tenemos que defenderla y con esto le hacemos una protección al Alcalde Petro para que no le vaya a pasar nada”, contó mientras caminaba.

Volvieron a la Alcaldía y algunos de sus guardas permanecieron en el andén custodiándola. Mientras algunos de los manifestantes los usaba como modelos y les pedían tomarse una foto como si fueran amigos desde siempre.

Eso sí, sin saber que esta comunidad Nasa vino porque consideran que la vida es un todo, y que nada está separado. Y es que según cuenta Feliciano Valencia, vocero del CRIC (Consejo regional Indigena del Cauca), todas las comunidades indígenas se basan en su cosmovisión, es decir, que siempre tiene un principio, pero no un final.

Mientras tanto una de las jóvenes del cabildo de Miranda, Cauca, Wala Kiwe que traduce Tierra Grande se dejaba deslumbrar por el concierto de hip hop que daba uno de los grupos en tarima.

Antes de que sus líderes encendieran una llama en el centro de la plaza como muestra de la energía que venían a darle al alcalde Petro y su equipo de trabajo. Y es que según Valencia el fuego es energía, claridad, luz y el que permite la esperanza para los pueblos y sus procesos. “La convicción, conciencia y unidad permiten construir un tejido social que pueda sostener los problemas y conseguir los sueños que se han forjado como lo es la Bogotá Humana”, recalcó el líder indígena.

Posterior a sus rituales, se asomaron al balcón Luis Acosta y Juvenal Arrieta uno de los líderes indígenas más jóvenes del pueblo embera que acompañaron al Alcalde en su discurso y a quien le otorgaron la emblemática pañoleta verde y roja que usan las comunidades caucanas. Las mismas que tienen autonomía propia y que su vocero afirmó que después de la medida tomada por el Procurador cabría la posibilidad de fuetearlo y hacerle baños para “sacarle el diablo que lleva adentro”, tal como ellos lo hacen en los castigos a los miembros de sus resguardos.

Por ahora las comunidades indígenas no saben hasta cuándo van a permanecer en Bogotá y esperan determinar en próximas conversaciones con el Alcalde, mientras siguen contemplando la posibilidad de impulsar la movilización e invitar a más miembros indígenas de los que ya han llegado a Bogotá.

Recibe alertas desde Google News