
Rénder del grupo 1, del tramo 3, del corredor verde de la Séptima.
Foto: IDU
Hubo un tiempo donde la noticia de una nueva obra de movilidad en Bogotá era sinónimo de entusiasmo. Hoy, la sola mención de más polisombras, huecos y ruido genera angustia. Y no por desprecio al progreso, sino porque el cúmulo de proyectos en marcha, con retrasos y dificultades, tiene a la ciudad al borde del colapso. Aunque la capital consiguió, en medio desvíos y trancones, continuar en marcha, cada vez le cuesta moverse al ritmo que requiere una urbe de su talla.
Ese deterioro tiene efectos concretos. Según el informe de TomTom, que mide...

Por Miguel Ángel Vivas Tróchez
Periodista egresado de la Universidad Externado de Colombia interesado en Economía, política y coyuntura internacional.juvenalurbino97 mvivas@elespectador.com
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